La odisea de transportar una simple bondiola
Por: Gustavo Lázzari
Economista - empresario

Por. Gustavo Lázzari

 Las regulaciones están asfixiando a las empresas en la Argentina.

No sólo generan costos insostenibles en las empresas existentes, sino que generan exclusión hacia aquellos que, por diferentes motivos, no pueden cumplir con las exigencias de tales requisitos.

Por ejemplo,transportar una bondiola desde la Capital Federal al Gran Buenos Aires, un trayecto de no más de uno o dos kilómetros puede convertirse en una odisea. Cumplir con la ley puede resultar difícil, complejo, costoso y lo que es más grave, francamente ridículo.

Un transportista independiente necesita veintiún documentos al día para llevar a cabo una tarea técnicamente simple pero legalmente compleja.

A saber.

A) Documentos propios de todo vehículo 

1) DNI

2) Cédula Verde

3) Registro Profesional

4) Comprobante del pago de la patente

5) Comprobante de vigencia del seguro

6) Comprobante del pago del seguro

7) Verificación Técnica Vehicular (VTV

B) Documentos propios de la actividad del transportista de alimentos

8) Habilitación municipal del vehículo. Los transportistas deben elegir el municipio cuya habilitación tiene mayor aceptación pues ocurre que algunas "habilitaciones son menos habilitantes que otras" y por tanto deban obtener permisos de más de un municipio.

9) Certificado de desinfección del vehículo

10) Habilitación del vehículo en CABA

11) Registro Único de Transporte Automotor (RUCA) a Nivel Nacional.

12) Registro Único de Transporte Automotor (RUCA) a Nivel Provincial.

13) Registro de Chofer emitido por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) Conocido también como "Registro Moyano" en referencia al líder sindical que tenía la concesión monopólica para la tramitación de dicho registro.

14) Habilitación del Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (SENASA)

15) Certificado del Curso de Manipulación de Alimentos

16) Inscripción del Vehículo como abastecedor del Municipio de destino (se requiere una habilitación para cada municipio). Por ejemplo, un vehículo no habilitado por el municipio de San Isidro no puede ingresar mercadería.

17) Inscripción de la fábrica proveedora como abastecedora del municipio de destino (una por cada municipio)

18) Factura comercial respaldatoria previamente aprobada y controlada por la AFIP. (Código de Autorización Electrónica-CAE)

19) Remito respaldatorio con Código CAE

20) Código de Operación de Traslado. (Antes de arrancar el vehículo debe informar al gobierno de CABA - también rige en PBA, Córdoba y Santa Fe, los detalles de las mercaderías a transportar, la ruta elegida, y los datos del destino).

21) Certificado Sanitario de la Mercadería emitido por SENASA

A estos documentos habría que agregar la documentación fiscal (CUIT, IIBB, CAI para las facturas) que el transportista necesita para registrar sus servicios.

A su vez, algunas provincias como Misiones y Jujuy requieren comprobante del pago a cuenta del impuesto provincial Ingresos Brutos.

La odisea no termina en una frondosa carpeta repleta de documentos y permisos. A esta altura el lector comprenderá que cada uno de los veinte permisos tiene un costo en tiempo y dinero. Pese a ello, lo más costoso es el insostenible trámite cotidiano de registrar el "abasto" en cada municipio.

Los dos mil doscientos municipios del país obligan a las empresas a "registrar los ingresos de mercancías a su partido" con el argumento de velar por la seguridad de los habitantes. De esta manera, los vehículos de transporte deben desviarse (en promedio los kilómetros efectivamente recorridos se incrementan un 30%) a los efectos de "sellar la factura" por el municipio en forma previa a la entrega al cliente. 

Este trámite medieval, expresamente prohibido por el art. 11 de la Constitución Nacional continúa vigente provocando pérdidas privadas y públicas. Con el agravante que el costo no es correspondido por un eventual beneficio para nadie.

Además de los permisos, los transportistas deben cumplir normativas ridículas impuestas por dichos permisos. Por ejemplo, hay municipios, por ejemplo, Quilmes, que habilitan transportes para trasladar determinadas mercaderías y no otras. Un transporte habilitado en Quilmes para transportar carnes debe pagar otra inscripción si desea transportar otro tipo de mercadería. Esta burocracia in extremo limita las posibilidades de los transportistas habilitados en dicho municipio o bien conduce directamente a la informalidad.

Constituirnos en "supermercado del mundo" requiere imperiosamente dejar de ser los "super-reguladores del planeta"

Miércoles, 16 de agosto de 2017
Fundación Libertad y Progreso
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