Mises anticipó la dramática situación de Venezuela
Por: Natalia Motyl
Analista económica y economista (UBA)

Errar es humano, aprender de los errores también. La URSS (1922-1991), Cuba (1959-2016) y ahora Venezuela (1999) parecen estar enseñándonos una y otra vez el camino a evitar, el socialismo. Los últimos informes que pudo brindar el Parlamento venezolano reflejan una situación crítica, se encuentra transitando una de las mayores crisis de su historia, entrando en una hiperinflación. La inflación acumulada en el año es de 2000% y se proyecta que la inflación llegue a acumular 2400% en 2018 con una reducción del PBI de entre el 5-10% para el próximo año.

Estos datos se ven reflejados en la dramática situación en la que se encuentra transitando el pueblo venezolano, con escasez de gasolina, medicamentos, alimentos, entre otras necesidades básicas. La política del mandatario es la del "gallito ciego": echarles la culpa a los demás países de los problemas que su propio Gobierno generó.

El régimen socialista venezolano y sus consecuentes resultados fueron anticipados por el economista austríaco Ludwig Von Mises hace más de medio siglo atrás cuando el Dr. Alberto Benegas Lynch lo invitó a dar una serie de charlas en nuestro país.

Entre las ideas que planteó el académico en su momento se destaca el concepto de "capitalismo" como el único sistema capaz de entender la importancia del mercado en la satisfacción de necesidades. A través del sistema de precios, encargado de enviar señales a los diferentes agentes de la economía, el individuo le transmite información al empresario de cuan deseable es ese determinado bien y/o servicio para él. De ese modo el empresario logra saber cuánto o no es que debe producir para satisfacer la demanda del individuo. En el caso de no existir libre mercado, el sistema de precios no funcionaría ya que todas las decisiones de producción quedarían relegadas en manos de un único agente, el Estado.

A modo ejemplificador supongamos una situación básica en la cual un individuo desea demandar un único bien, el calamar. En una situación de libre mercado si el empresario produce 10 kilos de calamares y el individuo desea cocinar 15 kilos de calamares, ante la demanda el precio subiría y el empresario decidiría producir más kilos de calamares la próxima vez. Sin embrago, si por el contrario, el sistema fuese socialista la decisión de cuanto producir quedaría en manos del Estado. El Estado en manos de un único individuo, de carne y hueso, sería el encargado de fijar un precio y una cantidad dada de calamares. Si el individuo desea comer más kilos de calamares no tiene forma de transmitir esa información al empresario, el fenómeno de la escasez.

Es mediante este simple mecanismo por el cual se explica la escasez en territorio venezolano. En cambio, existe una diferencia entre el caso venezolano y el que ejemplifiqué ya que no hablamos de un único individuo sino de la vida de millones de individuos, entre ellos niños y niñas, que no logran adquirir los nutrientes necesarios para desarrollar todas sus capacidades cognitivas.

 Cuando escasea leche o la hiperinflación golpea el bolsillo de las familias, hay vidas enteras que quedarán destrozadas y sufrirán las consecuencias en sus cuerpos. No estamos debatiendo visiones ideológicas sino jugando al gallito ciego con la vida de los demás.


Viernes, 5 de enero de 2018