Colapso del Muro de Berlín: el día que Alemania cerró su propia y dolorosa grieta


El lunes no pasó desapercibido por lo alemanes ni por los defensores de la libertad. 

El Muro de Berlín o "muro de la vergüenza" cumplió 28 años, dos meses y 27 días desde su colapso, es decir, tanto tiempo como estuvo de pie. El símbolo de la Guerra Fría comenzó a ser construido el 13 de agosto de 1961, en un desesperado intento de las autoridades de Berlín Oriental, capital de la desaparecida República Democrática de Alemania (DDR, en alemán), de frenar el flujo de personas que intentaban escapar al Oeste.

Miles de personas intentaron cruzarlo, por arriba, por debajo o rodeándolo. 

La cadena Deutsche Welle estima, por ejemplo, que 75 túneles se cavaron por debajo del muro. 

Era un trabajo extremo con herramientas inadecuadas y la amenaza constante de la Stasi, policía secreta de la DDR. Cientos de personas murieron en el intento. La barrera dividió a Alemania y Europa en dos sistemas económicos y políticos antagonistas durante 28 años, pero después cayó tan pronto como fue erigida.

Visión Liberal conversó con Jörg Dehnert, director representante de la fundación alemana Friedrich Naumann, quien comenta sobre el gran reto que significa saber vivir en democracia y con libertades, aún en países que estuvieron bajo sistemas opresores. "Los alemanes que vivieron y viven en la Alemania Oriental han olvidado qué ganaron con la caída del muro y también han olvidado las crueldades y los crímenes que cometieron los comunistas, porque si miramos los últimos resultados electorales en esas regiones es una sorpresa grande que el partido comunista haya obtenido más votos que los partidos demócratas", sentenció.

El muro se convirtió en un símbolo de la división de todo el país entre la DDR y la República Federal de Alemania, que mantenía en Berlín Occidental un enclave dentro del bloque comunista. El 9 de noviembre de 1989, 10.316 días después de su levantamiento, el muro finalmente colapsó. En cuestión de momentos, miles de alemanes de ambos lados de la ciudad abrieron brechas en la muralla para volver a unir la ciudad. Toda esta parte de la historia está documentada y puede ser revisada por quienes desconocen los crímenes cometidos en nombre de una ideología, en este caso, el comunismo.

"Es absolutamente correcto criticar nacionalismos y tendencias en Alemania contra refugiados y también es correcto criticar los crímenes del nacional socialismo. Pero no podemos olvidar los crímenes que cometió Alemania Oriental hacia sus ciudadanos.

No solamente debemos criticar los crímenes de la derecha, sino también los de la izquierda. Y Alemania es un país único que estuvo sufriendo de ambas dictaduras marrones (nacional-socialismo) y rojo (comunismo)", sentenció Dehnert.

Mientras celebramos la caída del Muro de Berlín y la restitución de la libertad en Alemania, olvidamos que gobiernos autoritarios a lo largo de América Latina están erigiendo nuevas barreras que son igual de perjudiciales. ¿Estamos los ciudadanos cediendo nuestros derechos mediante el voto a favor de estos falsos líderes?

Es el momento de reflexionar sobre los numerosos muros que siguen siendo construidos en el mundo, no físicos, pero sí de coerciones de las libertades y violaciones de los derechos humanos y civiles. Que la brutal historia del comunismo en Alemania sea una exhortación para que renovemos y reforcemos nuestro compromiso con la promoción de la libertad, la democracia y la paz y que luchemos contra la opresión en todas sus formas, incluidas aquellas que se disfrazan de políticas socioeconómicas progresistas.


Martes, 6 de febrero de 2018