Grupos feministas terminan con una tradición del automovilismo
Cuando la prédica feminista provoca intolerancia y desempleo
Por miedo a represalias de grupos feministas, los dueños de la Fórmula 1 decidieron prescindir de sus clásicas azafatas. ¿Defensa de derechos o atropello a las libertades individuales?

El mundo del automovilismo y de los deportes sobre ruedas, atraviesan una etapa controversial y crucial. Liberty Media, propietaria de la Fórmula 1 desde 2016, anunció este miércoles una decisión que acaba con una de las tradiciones más estancadas en el pasado y habituales en el deporte del motor. El anuncio se hizo con una argumentación explícita: "aunque la práctica de emplear azafatas ha sido un elemento clásico de la Fórmula 1 durante décadas, creemos que esta costumbre no concuerda con los valores de nuestra marca y está claramente en desacuerdo con las normas sociales actuales. No creemos que la práctica sea apropiada o relevante para la Fórmula 1 y sus aficionados, los antiguos y los nuevos, en todo el mundo", expresó el director comercial de operaciones de la F-1, Sean Bratches.

Ante esta reacción, que podría calificarse como una ofensiva del feminismo contra la libertad de contratación y de trabajo, la analista María Marty manifestó a Visión Liberal que, si bien "todo el mundo tiene libertad de contratación, cada empresa de por sí, sea fórmula 1 o lo que sea, puede decidir a quién contratar y a quien no y qué rubro dejar de lado y cual no. 

Sin embargo, ello no implica que los motivos por lo cual lo hacen, "que me parece ridículo, sean justificables (en este caso, el despido de las azafatas en las competencias de fórmula 1 por complejos feministas)".

Como bien se menciona, debemos reflexionar sobre los extremos hasta donde se está llegando con la lucha feminista, si por el supuesto de ganar derechos, se están perdiendo otros ya ganados. ¿Pueden las organizaciones feministas alegar avances en su lucha actual, cuando atentan contra los derechos de las mismas mujeres impidiéndoles el trabajo en eventos deportivos, por ejemplo? ¿Se ha avanzado en el merecido respeto hacia las mujeres, cuando los movimientos feministas atacan al hombre como si fuera el enemigo contra quien luchar? Por el supuesto de proteger la dignidad femenina, se está atentando contra el derecho que tienen estas chicas a trabajar y ganar dinero, porque es un trabajo que eligen libremente.

La medida, que entrará en vigor en la primera cita de la temporada, el último fin de semana de marzo en Melbourne, y afectará a todos los eventos deportivos incluidos en el gran premio, ha causado el rechazo tanto de los deportistas, de las azafatas así como de la empresa de relaciones públicas dedicada a este rubro en el deporte quienes han manifestado que "no son simplemente los cuatro segundos que están sujetando la bandera del piloto. Tienen que transmitir una serie de valores acordes con los patrocinadores, hablar con los invitados en el paddock, estar presentes en otros actos. No solo es estar ahí paradas".

Algunas de las azafatas han defendido su trabajo, y critican que otros decidieran en su lugar: "Lo que nosotros realizamos es un trabajo digno. Nos contratan para que seamos vistas. Esa es nuestra principal función, pero también estamos con la gente en el paddock y en el hospitality, tratamos de hacer un poco más divertido evento deportivo, es un trabajo digno".

La F-1 prescinde de las azafatas no porque en el Gran Circo alguien crea que sea una imagen sexista, se van porque algunos promotores de gran premio ya no las quieren, presionados por algunas fuerzas políticas, se van porque algunas empresas que financian carreras tienen miedo a una campaña contra ellos, de parte de los tan sonados grupos feministas.

Sin detrimento de las azafatas, el punto hacia donde deberíamos avanzar como sociedad es a equiparar los derechos de hombres y mujeres, como seres humanos. Igualdad de condiciones, de dinero en los premios, igualdad de apariciones. Más allá de querer prescindir de mujeres en un show deportivo, por el que, además, ganan dinero que les permite costear su vida, sus estudios, o lo que ellas quieran porque, a decir verdades, ¿quién de los humanos puede pontificar sobre lo que cada individuo quiere hacer con su tiempo y con su vida?

Viernes, 9 de febrero de 2018