Los retiros voluntarios hay que hacerlos, pero con un plan inteligente


El Gobierno de Mauricio Macri dio un nuevo en su compromiso por bajar el gasto público a través de un programa de retiros voluntarios de empleados estatales. El decreto 263/2018 fue diseñado por el Ministerio de Modernización, a cargo de Andrés Ibarra, en conjunto con su par de Hacienda, Nicolás Dujovne, para cumplir el mandato del Presidente de gastar menos, administrar mejor y bajar impuestos, haciendo más eficiente el Estado.

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Desde el mismo Ministerio de Modernización afirman que esta medida significará el retiro voluntario de entre tres y cinco mil empleados públicos. Sin embargo, el Ministro de Modernización Nacional, hace poco aseguró que, desde su dependencia, se está "promocionando el desarrollo de la carrera pública, para que los argentinos tengan un Estado que esté manejado por profesionales, por concurso, basado en el mérito, para que funcione adecuadamente". 

Ante este tipo de declaraciones, uno debe preguntarse si el objetivo que plantea el decreto está en concordancia con lo que Andrés Ibarra sostuvo.

Se podría centrar la discusión en ciertos vacíos legales que estarían formándose por el decreto firmado por el Presidente, como la falta de un componente de género (no, ¡en serio!, en el artículo 1, 3 y 4), la arbitrariedad de la edad (artículo 1, 3 y 4), o la arbitrariedad de los tiempos de antigüedad (artículo 5). Sin embargo, es el debate de fondo el que no se debe eludir: ¿qué significa el decreto? ¿Es este el camino correcto para alcanzar el objetivo propuesto por el Ministro? ¿Quiénes son los que tomarán este retiro, y por qué? 

Jubilación anticipada para algunos

Para las personas entre 60 y 70 años, este decreto probablemente será utilizado para empalmar estos años de retiro, con el trámite de jubilación, por lo que, en términos prácticos, significa una jubilación anticipada, pero con 100% de movilidad en su sueldo por 24 o 36 meses. 

Pero la ganancia que existe para el Estado es meramente estadística: el sueldo de esta persona, dejará de salir de los impuestos pagados por los contribuyentes, para empezar a salir de los aportes... también pagados por los contribuyentes. Por lo tanto, el retiro de estas personas, no ayuda a resolver el problema de fondo, que es el exceso de empleo público, el exceso de gasto público, el tamaño del Estado y la carga fiscal que deben afrontar los ciudadanos.

Retiro Voluntario para otros

En el artículo 1º, inciso C, está el grupo sobre el que más importa discutir: personas que tienen menos de 60 años. Los requisitos para acceder son: tener 2 años o más en la entidad o jurisdicción del Estado. Aquellos que decidan aceptar este retiro voluntario, cobrarán una suma equivalente a una cantidad de sueldos en el momento de la aplicación, y luego cuotas del 70% de su sueldo por hasta 24 meses, ambas partes dependiendo de su antigüedad. 

Por lo tanto, en términos prácticos, sirve como un sobre sueldo por si pasa a trabajar para una empresa, o bien, una ayuda por si quiere formar su propio emprendimiento. Si bien, en una primera instancia, suena un buen camino para reducir empleo público, rápidamente se borra la sonrisa cuando surge la pregunta de quiénes son los que serán tentados por esto. 

La respuesta no los sorprenderá: no será el pequeño porcentaje que que el ciudadano común cree que son parásitos, sin preparación, que no ayudan a hacer más eficiente el Estado, ni solucionar los problemas que tienen los ciudadanos, que gana más que lo que cree que podría ganar en una empresa. 

Si no, en cambio, serán los que creen que no tendrán dificultades para adaptarse al ámbito privado, con sueldos similares, o incluso superiores porque las empresas podrían pelearse por contratar a estas personas capacitadas, mejor preparados y con mérito. 

¡Qué casualidad! ¡Son los mismos que Andrés Ibarra pretende que se queden en el Estado, para que funcione adecuadamente!

Empleo estatal para el resto

Aquellos que no tomen el retiro voluntario, siendo empleados públicos en el ámbito nacional, no necesariamente son no preparados, sin mérito ni parásitos. Pero hay una parte de los empleados públicos que pretenden tener asegurado su trabajo en el Estado solo por el hecho de haber entrado en un momento determinado, con la complicidad de los sindicatos que cuidan a sus afiliados para que no se queden sin sus aportes. Digo, aportantes. Son estos los que son una carga para el contribuyente, sin ayudar a tener el Estado que ayude al ciudadano.

Los planes de retiro voluntario, no deben estar centrados en quienes podrían ayudar a este proceso de profesionalizar el empleo público, sino en aquellos que se creen con derecho de recibir un sueldo sin tener que rendir cuentas a los contribuyentes de sus tareas, o el tiempo que debería dedicar a ayudar a hacer entre todos un país mejor, con menos impuestos y más eficiente, como quiere tener el Presidente de la Nación.

Propuesta

Ante esta situación, en la que el retiro voluntario propuesto está centrado en quienes están en condiciones de adaptarse, propongo que se equiparen las oportunidades. 

Con un trabajo conjunto entre el Ministerio de Modernización, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Seguridad Social y el Ministerio de Hacienda, podría lanzarse un plan de créditos blandos y subsidiados para empleados estatales, además del retiro voluntario, para que el empleado público que tenga una idea o emprendimiento, pueda tener un período de adaptación más suave. 

Con este objetivo, deberían presentar un proyecto para pedir el crédito, que tendrían pre aprobado. Para esto, el Ministerio de Educación debe capacitar por un tiempo a las personas que tomarán esta ruta con lo que es llamado habilidades blandas, y cuestiones básicas de contabilidad, para ayudar a que la persona pueda solventar su idea. 

Por último, el Ministerio de Seguridad Social, puede hacer un seguimiento de las personas y sus emprendimientos, asesorándolo durante los dos primeros años, buscando el éxito de dicho emprendimiento. 

Esta vía, no solo ayudaría a achicar el Estado, sino también a crear empleo y tener una cultura emprendedora en las personas.

Al mismo tiempo, las personas que estarían tomando la jubilación anticipada, en su lugar podrían ayudar a capacitar a estas personas que quieran tomar este retiro voluntario para emprender, y así no tener personas totalmente inactivas e improductivas.

Creo que los pasos que marcó el Presidente son los correctos. Sí considero que achicar el Estado, debe hacerse de forma inteligente y focalizada, para alcanzar el cambio lo que tantos argentinos queremos, para tener el país que tantos argentinos soñamos.

Miércoles, 4 de abril de 2018