El plan de urbanizar las villas está hace años en el ideario liberal
Benegas Lynch (h) y Martín Krause explicaron por qué es importante defender la propiedad privada


La formalización de las villas

El gobierno, a través del Ministerio de Desarrollo Social, ha impulsado un proyecto que plantea urbanizar a 4,228 villas en todo el país, para lo cual propone la expropiación de las tierras y la realización de acuerdos con los habitantes para la entrega de escrituras, eso es, otorgarles la propiedad. 

Sumadas todas las villas cubren una superficie de 415.5km2, es decir, dos veces la superficie de la ciudad de Buenos Aires y en esas áreas viven un aproximado de 3.5 millones de personas.

La medida abarca los hogares que integran el Registro Nacional de Barrios Populares, que presentan graves deficiencias de infraestructura. El objetivo es declarar de "utilidad pública y sujetas a expropiación" estas viviendas que, en su gran mayoría, no cuentan con título de propiedad y carecen de servicios básicos. 

De la totalidad de barrios ocupados o tomados, el 61% pertenecen a propietarios particulares, el 7% son provinciales, el 13% son de los municipios y otro 13% no tienen información catastral que permita determinar a sus dueños.

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Con respecto al derecho de propiedad, requisito indispensable en la democratización de una sociedad, el economista Martín Krauze ya proponía la privatización de la Villa 31, (diario La Nación el 30 de junio del 2009). "(La privatización) significaría establecer claros derechos de propiedad privada sobre la tierra en que la villa se asienta. Este derecho, más temprano que tarde, terminaría resolviendo el problema de una forma "evolutiva", a partir de los fuertes incentivos que la propiedad genera. La propiedad privada, así nos lo dicen las enseñanzas básicas de la economía, concentra en el propietario los beneficios y los costos de sus decisiones. Por eso es tan eficiente" planteaba en su momento Krauze.

Otro de los intelectuales liberales que propone erradicar el problema de la informalidad de las villas, asignándoles a sus habitantes derechos de propiedad de la tierra sobre la que han fabricado viviendas precarias, es Alberto Benegas Lynch (h). "Sin propiedad formal, el mercado inmobiliario es insignificante y restringido, no hay crédito ni instrumentos legales para evitar o resolver una ocupación o el incumplimiento de un contrato de alquiler. O más bien, si los hay, resultan en condiciones muy onerosas.", reseñó Benegas Lynch en su editorial en diario La Nación, del 08 de diciembre del 2016.

Ambos autores estimaron que las medidas que hasta el momento se adoptaron "son políticas que no pasan de retoques circunstanciales, prevalece el problema de fondo preparado para que demagogos de diverso color utilicen a los pobres en provecho propio".

Debemos recordar que lo que hoy llamamos "civilización" surgió a partir de la efectiva posesión de la tierra y la posterior formalización de ese derecho. Sin embargo, en países con un alto grado de regulaciones estatales sobre la economía, las posibilidades de producir que tienen los particulares se van reduciendo a tal nivel, que generan, inevitablemente, la aparición de la economía informal. Esto también aplica para el caso de las invasiones de espacios públicos o privados y el establecimiento de villas, donde la informalidad impera. Sin mediar el menor acercamiento a la formalización de la propiedad.

Viernes, 13 de abril de 2018