Paraguay borra la división de poderes y se asoma al abismo de la tiranía
Diego Rojas Llamosas
Abogado Independiente


Paraguay y el olvido de la división de poderes.

Acaba de jurar como vicepresidente de Paraguay Alicia Pucheta, quien recientemente renunció a su cargo de ministra de la Corte Suprema de Justicia.

La misma, tuvo entre sus últimas intervenciones como tal, el voto a favor de la candidatura ilegal al cargo de senador, del actual Presidente de la República, Horacio Cartes, quien renunciaría a su cargo para poder jurar como senador activo. Así, Pucheta completaría el período como presidente de la República.

El avalar la candidatura del actual titular del Poder Ejecutivo, para posteriormente ocupar la vicepresidencia del mismo, con la aprobación del Poder Legislativo, no necesita de ninguna lectura demasiado profunda como para concluir de que en Paraguay no existe la independencia de poderes. 

La Constitución Nacional pasó a ser letra muerta, su espíritu se esfumó hace tiempo.

"Cuando los poderes legislativo y ejecutivo se hallan reunidos en una misma persona o corporación, entonces no hay libertad, porque es de temer que el monarca o el senado hagan leyes tiránicas para ejecutarlas del mismo modo. Así sucede también cuando el poder judicial no está separado del poder legislativo y del ejecutivo.", (Charles Secondat, Barón de Montesquieu)

Pues bien, ahora en Paraguay a falta de dos, tenemos tres poderes unidos, de manera alevosa y ya sin ningún tipo de escrúpulos.

Montesquieu tenía la intención de librarnos de los déspotas que buscan apropiarse de todo el poder, mediante una Constitución que divida los Poderes del Estado. Pero en Paraguay, país conocido por los grandes contrabandos y lavados de dinero, gobierna la plutocracia, es decir, una oligarquía de déspotas.

Existe una notoria acumulación de poder en el Presidente Cartes, y ni siquiera Mario Abdo Benítez, el nuevo Presidente electo, quien asume sus funciones en agosto, y quien había sido fuerte opositor al Gobierno de Cartes, tuvo la fuerza política para poner como vicepresidente a una persona de su entorno. 

Con dinero, los déspotas se hacen fuertes y ni los líderes electos pueden hacerles frente.

Como dice James Madison: "la acumulación de todos los poderes (...) en las mismas manos, ya sea de uno, de unos pocos o de muchos, y ya sea hereditaria, autoadjudicada o electiva, se puede describir justamente como la definición de tiranía". 

Lo mas grave puede aun no haber llegado, puesto que se habla fuertemente de una posible e inminente reforma de la Constitución Nacional, y de la mano de esta tiranía que estamos viviendo, podríamos volver al oscurantismo de tener un ordenamiento donde se concentrará los poderes en una sola, ya no solo de hecho como ocurre actualmente, sino con una Carta Magna que lo legalice.

Cabe recordar, que hace poco mas de un año nada mas, Cartes hizo todo lo que pudo para aprobar una enmienda constitucional que le permita volver a ser candidato. La misma no corrió, no por no haber podido conglomerar todo el poder necesario para hacerlo, cosa que sí hizo, sino por influencias internacionales que se hicieron sentir.

Esperemos que Abdo Benítez, logre revertir esta situación y desde su gobierno logre hacer un contrapeso a la estructura del cartismo, que se impuso en todos los sectores desde el año 2013. Esperemos también que la oposición logre consolidarse y que ciertos sectores de la misma dejen ser serviles también al oficialismo de turno, puesto que con este escenario, la libertad de todos los paraguayos se ve seriamente amenazada.

Por último, quienes nos consideramos liberales, ahora mas que nunca tenemos el compromiso de reflotar las ideas republicanas y democráticas, antes de que sea muy tarde, y vuelva a imperar una tiranía.

Es hora de trabajar para volver poner en primer lugar al Estado de Derecho, a la República. Es hora de que surjan los patriotismos liberales que buscan siempre el imperio de la ley, en un plano de igualdad para todos los ciudadanos. Es hora de volver a tener un poder judicial independiente de los poderes políticos, y un poder legislativo que ejerza nuevamente su rol de contralor del poder ejecutivo.

Sólo con una marcada división de poderes, volveremos a tener un Estado en donde la ley sea la custodia de nuestra libertad puesto que "allí donde termina la ley, empieza la tiranía", como dijo John Locke.

Jueves, 10 de mayo de 2018
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