¿Por qué el gradualismo es la maldición argentina?
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción



Luego del pronóstico de una economía en riesgo y de los anuncios de negociaciones por un acuerdo crediticio con el FMI, el gobierno de Mauricio Macri intenta ganarse la confianza del pueblo argentino para llevar un mensaje de fortaleza y tranquilidad mientras que la oposición lo cuestiona y le remarca los errores cometidos.

Frente a esta situación, Fundación Libertad y Progreso lanzó un comunicado de prensa en donde expone su visión sobre los hechos recientes y una serie de reformas de fondo "para evitar una nueva crisis y poner a la Argentina en la senda de la estabilidad monetaria, el progreso y el bienestar de todos sus habitantes".

Agustín Etchebarne, economista y director ejecutivo de dicho think tank, insiste con que es necesario que en el país se lleven a cabo "transformaciones importantes" en lo referido a la calidad institucional pero que, de todos modos, "falta mucho por recorrer para fortalecer la seguridad jurídica", reflexionó.

En cuanto a la matriz cultural que encierra esta crisis, Etchebarne aseguró que "Argentina rompe leyes, las traiciona y fundamentalmente lo hace para confiscar activos o bienes del sector privado argentino y/o extranjero". En paralelo, mencionó que llegar a esta situación significa que desde el Gobierno están "sumamente preocupados" ya que el FMI "es una mala palabra" en nuestro país.

Más allá de la herencia recibida y las condiciones sociales, la lista de problemas por errores del oficialismo se fue incrementando en las últimas horas por las medidas insostenibles implementadas tanto a mediano como a largo plazo. Etchebarne, en referencia a este punto en particular, dijo que "el oficialismo cometió muchos errores en la política monetaria y con el manejo de las corridas" y agregó: "Hicimos ocho defaults en los últimos 100 años".

El economista mencionó las razones principales que han dado lugar a esta situación: "Lo primero es el gasto público desmesurado, que ocupa el 45% del PBI de forma ineficiente. Hoy tenemos el doble de empleados públicos que 15 años atrás y los servicios públicos son los mismos" dijo, en referencia a la caída de la productividad del sector público. 

A su vez, cuestionó que "tenemos un estado elefantiásico que cobra más impuestos a las empresas que los países nórdicos y esto nos lleva a un déficit fiscal que genera inflación, endeudamiento y retraso cambiario".

"El problema adicional es que tenemos una economía cerrada hace 70 años", explicó. Por esto, desde Fundación Libertad y Progreso proponen una serie de reformas estructurales que apuntan a la competitividad entre empresas para atraer inversiones. 

¿Por qué no llegan aún?: "Por el inmenso tamaño del Estado, que no baja los impuestos y multiplica la burocracia para autojustificarse" manifestó su director ejecutivo, sumando que esto conlleva a que "las empresas se pasen el día trabajando en sus regulaciones y el pago de impuestos en vez de mejorar sus servicios".

El principal problema de Macri, desde su perspectiva es "haber ganado las elecciones por no decir la verdad". Y esto derivó en gradualismo: "cuando subís las tarifas gradualmente, todos los meses das malas noticias y la gente está cansada de escucharlas", analizó.

Mientras que Marcos Peña afirmó que "el gradualismo es el único camino posible", Etchebarne contrapone esta idea con su opinión: "no puede funcionar cuando el tamaño de transformación que necesitamos es tan grande". Y añadió datos de color: "En los años 90, durante el primer período de Ménem, Argentina estaba entre los primeros 20 puestos en el ranking de Libertad Económica, luego caímos al puesto 174, figurando entre los países más reprimidos, y si bien con Macri hemos pasado al puesto 144, aún seguimos moderadamente reprimidos".

A modo de reflexión final, Etchebarne cree que ahora, con el FMI, "tenemos la oportunidad de evitar una nueva crisis y la oposición tiene que aprovechar esto también" y enumeró las reformas que deben encararse para revertir la situación: "hay que implementar una reforma del Estado, reducir tamaño del gabinete porque la estructura actual no funciona".

La pregunta final es ¿estamos a tiempo? Fundación Libertad y Progreso dice que sí. La realidad es que la cancha está marcada y al parecer no van a haber modificaciones en el rumbo elegido. El FMI será entonces una herramienta en la que se están depositando grandes dosis de expectativa y confianza.

Jueves, 10 de mayo de 2018