Dolarizar, el recurso que pone freno al derroche del Banco Central
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Dólar versus peso: ¿quién es el villano?

Hace años que está en discusión la dolarización de nuestra economía. Por un motivo o por otro, siempre resurge este planteo, y justo cuando hay crisis económica. Aunque para ser sinceros, Argentina ha tenido pocos períodos de estabilidad y ninguno de ellos fue sostenible.

La historia nacional lo demuestra con lo sucedido en los últimos 70 años: hiperinflación, caída de reservas, economía cerrada, devaluación, menor capacidad de ahorro y más inflación, por nombrar solo algunos ejemplos. Y esto no es culpa del "neoliberalismo" ni mucho menos del dólar que "sube". 

Es culpa de las malas decisiones políticas aplicadas por el nefasto Estado demagógico que tenemos, las que provocaron la devaluación del peso de forma continua y constante.

¿Qué significa dolarizar? 

Blanquear lo que la gente hace igual de forma espontánea. Al no confiar en el peso, se va a comprar dólares o cualquier otro recurso que crea que no va a perder su valor. Es quitarle al Estado el manejo de la moneda, cuyo valor decide modificar arbitrariamente a través de la emisión, solo para financiarse. 

Es decir, dolarizar significa quitarle al Banco Central, al político, al burócrata, el poder de decidir el valor de nuestros propios ahorros.

Lejos de garantizar una economía sólida, el Banco Central ha cometido grandes errores en el manejo de las corridas y la política monetaria nacional. Cada vez que se le quitó valor a la moneda, le robaron una parte de su propiedad a los que solo tienen pesos. El peso argentino pasó de cotizar lo mismo que el dólar, a representar 23 veces menos en 15 años y, aun así, todavía no alcanzó al nivel de aumento de precios generalizado de la economía.

Como si fuera poco, ese fracaso se traduce en el índice de pobreza que tiene nuestro país según las cifras oficiales del último semestre: 25,7%, posicionándonos en el puesto número 144 entre 180 países dentro del Ranking de Libertad Económica de la Heritage Foundation.

Para más información sobre ese tema: Macri sacó al país del modelo "Chávez" y trepó su calidad institucional

El problema es el abuso estatal y el exceso de control. No hay que olvidar a quienes también son parte del problema: los nacionalistas monetarios, que, en vez de atacar las propuestas del gobierno, atacan a quienes queremos limitar el poder estatal para salir del subdesarrollo. Como dijo Hayek: "La creencia de que manteniendo una moneda nacional independiente se puede aislar y proteger a un país contra las perturbaciones financieras que proceden del exterior es, en gran medida, ilusoria".

El Estado debe reconocer que su política monetaria no es eficiente.El dólar es simplemente una moneda de referencia. "Sube" el dólar, pero también el euro,el yen,el guaraní, el real... No significa que sube todo, sino que baja el valor del peso. Por esa razón, la gente guarda lo que crea que pierde menos valor. Ni siquiera es necesario que sea otra moneda; puede ser inmuebles, vehículos, lingotes de oro... Es cuestión de credibilidad, y la realidad es que hay un nivel altísimo de desconfianza en la política monetaria argentina, teniendo en cuenta su negro historial. 

Desde 1881 hasta la fecha, la moneda argentina, mediante continuas devaluaciones, perdió nada menos que 13 ceros.

La dolarización implicaría también la eliminación de los controles de precio y de cambio, y según el economista Adrián Ravier, "podría implementarse en cuestión de días y con bajo costo relativo". Esto garantizaría el acceso a una moneda fuerte y permitiría la libre competencia de divisas, favoreciendo el ahorro. El Estado dejaría de tener el monopolio de la emisión monetaria, su principal método de control de los ciudadanos. Dolarizar no implica solo tener dólares, sino tener la posibilidad de elegir con qué quiero pagar el servicio que estoy demandando. "El permitir a los participantes del mercado elegir una moneda con valor real aseguraría que sean las necesidades de los individuos las que sean cubiertas, y no las del gobierno" (Ron Paul).

En definitiva, es una herramienta para lograr mayor eficiencia, es un paso para que la inflación no sea una costumbre nacional y es una posibilidad para mejorar la calidad institucional, porque el gobernante de turno puede decidir que la moneda que maneja vale la mitad de lo que valía ayer, pero no puede hacerlo con las otras divisas, justamente porque no las controla.

No hay mitos ni relatos. La dolarización es una salida natural, pero imaginar a los políticos sin su tan amada fábrica de billetes es una utopía. Para dolarizar la economía es condición sine qua non que el Estado renuncie a financiarse quitándole valor al ahorro de sus ciudadanos y deje de convivir con un enorme déficit fiscal. Pero es mucho más necesario que los políticos dejen de implementar medidas populistas para hacer lo que mejor saben hacer: repartir dinero recién salido de la imprenta y utilizar al Estado para recaudar fortunas en sus propios bolsillos.

Lunes, 14 de mayo de 2018
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