¿Y si se le pone un candado de oro a la especulación?
Natalia Motyl
Economista de la Fundación Libertad y Progreso. Analista económica y economista (UBA)


Moneda sana

Los últimos acontecimientos ocurridos en nuestro país en materia económica colocaron en jaque la política monetaria a seguir. Las discusiones e intercambios de ideas nos mantienes en vilo a todos.

Para profundizar la discusión: Dolarizar, el recurso que pone freno al derroche del Banco Central

Afortunadamente el remedio se encuentra al alcance de las manos libres: la moneda sana. Se sabe que, el mercado es la única organización económica capaz de provocar crecimiento y progreso en nuestra sociedad. Por esa razón, es necesario que las libertades de los individuos que interactúan dentro del mercado sean protegidas. 

Aquí aparece el rol de este gran Leviatán capaz de defender la propiedad privada de todos. Sin embargo, los individuos también deben resguardarse del tentativo abuso del poder por parte de esta construcción filosófica hobbsoniana. 

Y es aquí donde nace la concepción de "moneda sana", como un mecanismo de autodefensa de los abusos del poder. Más precisamente, es una forma de impedir que el Estado intervenga en el sistema monetario.

Moneda sana implica la adopción de un patrón metálico que sirva para establecer las leyes de cada país. 

Durante algún tiempo se usó el patrón oro. 

Con el patrón oro todos los países establecen el precio de sus monedas en relación con el oro, pudiendo intercambiar moneda por oro cuando sea indispensable. 

En consecuencia, ningún país tendrá privilegio sobre el otro ya que cada uno deberá responsabilizarse de mantener el valor de su moneda de acuerdo a las reservas de oro que posea. Además es fundamental para sacarles el poder a los gobiernos de turno de utilizar la herramienta de la emisión cuando se excedan de gasto.

Es de necesidad y de responsabilidad inmediata aclarar que la emisión no sólo genera inflación sino que también fluctuaciones económicas. De forma resumida, la emisión reduce la tasa de interés por debajo de la tasa natural de equilibrio, esto crea una especie de "ilusión" entre los empresarios que se vuelcan hacia proyectos no rentables, los cuales no son sostenidos por el ahorro genuino de los individuo, y por el otro lado se incrementa el consumo en medio de esta ola inflacionista. 

Cuando se corta el flujo de emisión comienza la crisis. Sobran las palabras entorno a los efectos negativos que generan las crisis.

A pesar de ello, el sistema político se rehúsa a perder su supremacía en asuntos monetarios y hoy en día prevalece la doctrina de privilegiar intereses particulares. Es bien sabido que, durante la emisión se favorece a un grupo en particular en contra de la soberanía de todos los consumidores, que serán los más empobrecidos en el proceso.

Si se adopta la política del patrón oro se podría llegar a soñar con un crecimiento a largo plazo libre de vaivenes. Con un ejemplo sencillo veamos como funciona el patrón oro. Si Argentina fija la onza de oro a $50 y EE.UU. la establece a US$ 20 por onza entonces el tipo de cambio del peso frente al dólar será constante e igual a 2,5 pesos por dólar. 

Funciona al igual que la implementación de un tipo de cambio fijo ya que le quita la posibilidad al Estado de lucrar a costa de todos. 

En patrón oro los precios varían en relación a la variación de la entrada y salida del oro. Es decir, si entraba oro al país, se generaba expansión de crédito y los precios subían mientras que si salía oro se contraía el crédito y los precios se desaceleraban.

Las luces nuestras de cada día nos exigen tomar distancia de la forma tradicional de pensar y empezar a reflexionar sobre el proyecto de país que queremos construir todos los argentinos. Para ello necesitamos fomentar las ideas de la libertad que aportan soluciones concretas y eficaces tendientes a buscar el horizonte del progreso.

Lunes, 14 de mayo de 2018