El partido socialista español muestra su giro hacia el centro
Benjamin von der Becke
Especial para Visión Liberal, desde España


En menos de una semana, España renovó sus gestos políticos y abrió en la sociedad el espíritu movilizador de la esperanza. Lo dijimos en nuestra anterior columna: la caída del gobierno de Rajoy -una salida que fue absolutamente constitucional y democrática, por mucho que les pese a los del Partido Popular o a los que creen que el "status quo" es lo único que garantiza la estabilidad - supone una oleada de aire fresco. Se acaba un ciclo de gobierno acaso eficaz en cuanto a la recuperación económica del país pero que funcionaba de manera autista y pintaba la realidad de manera monocromática. 

Así, mientras en las entrañas del PP se intenta digerir el sapo, otros desde el PSOE ya se pusieron rápidamente a trabajar.

Pedro Sánchez en la elección de su flamante gabinete demostró tener una primera virtud, poco habitual en aquellos que gobiernan: no temer que los del propio equipo sean acaso más brillantes que el propio líder. El team presentado sorprendió a todos, principalmente por dos aspectos, sus componentes y el mensaje que implica. De los 17 ministros que juraron ante el rey Felipe VI, 11 son mujeres. Tras la impresionante marcha feminista del último 8M la percepción social es que de manera rutilante las mujeres por fin están logrando ocupar mayores cargos de responsabilidad, visibles, incluso superando el concepto mismo de "paridad". 

Porque no se trata tan solo de asuntos formales atados al "cupo" femenino. En este caso recayeron sobre "ellas" no solo el mayor número de carteras ministeriales sino también las más importantes y difíciles, como son las de Hacienda, Defensa, Economía, Justicia...

En el traspaso de una administración a otra y en la jura de los nuevos funcionarios se observó un ritual democrático que cifra muchas de sus virtudes inherentes. El gran público pudo observar gestos de cordialidad y "fair play" que son tan educativos para todos. Saber perder, pero también, saber ganar. Algo que en España es ya una moneda habitual en el despliegue competitivo de todos sus deportes, empezando por el fútbol. 

Después de la crispación de los días pasados fue reparador ver las complicidades sinceras entre la vicepresidenta saliente, la poderosa primera espada de Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría y la entrante, Carmen Calvo, que suma a su vicepresidencia también el Ministerio de Igualdad. La que se fue lo hizo sonriente, cariñosa y distendida mientras que la que entró dedicó más palabras de agradecimiento a la adversaria política que a sus propios colegas y familiares.

Estas galanterías se repitieron a lo largo de varios traspasos. El que dejaba su puesto le decía al que llegaba que no dudase en contar con su ayuda por cualquier asunto que necesitara, escuchándose inclusive fuera de micrófono pasarle las coordenadas de dónde poder encontrarlo a cualquier hora que fuera del día o de la noche. La anécdota tiene su peso: con estos gestos inesperados entre el PSOE y el PP, tras el arduo combate a morir o matar de hace unos días en el Parlamento, vuelve a reforzarse la idea de que los que siempre gobernaron en la España democrática son los que saben cómo seguir haciéndolo en el futuro.

Y justamente este aspecto, el segundo de los que se señalaban más arriba, es el que revela una clave sustancial en lo político. El nuevo gabinete de Sánchez suma a la sorpresa que representa la "estética" de su conformación, el implícito "mensaje" ideológico que trasmite, dirigido sobre todo a sus eventuales compañeros de ruta. Es que los candidatos elegidos muestran en su conjunto un perfil independiente y de experiencias que los aleja, en principio, de cualquier sospecha de querer gobernar satisfaciendo las pretensiones de la izquierda más radical, la de Podemos, y a la de los extremismos del independentismo nacionalista. Recordemos que sin estos apoyos el candidato del PSOE nunca hubiera podido sustituir a Rajoy.

Se trata de una primera "traición" del líder socialista a la izquierda más bullanguera y a los nacionalismos separatistas: todos sus ministros pudieron haber sido igualmente elegidos por un gobierno eventual de Ciudadanos. Personas jóvenes, con talento y con más experiencia en sus tareas específicas que en las arenas ideológicas de la política. Entre ellos hay inclusive un astronauta, Pedro Duque (Ministro de Ciencia e Innovación) y un presentador televisivo que escribe novelas polémicas, Maxim Huerta (Cultura y Deporte). Un gabinete que se dedicará más a promover nuevas ideas que a pretender agitarlas. Porque la conclusión que puede sacarse de todo este formato es que quien hará política pura y dura será el presidente Pedro Sánchez en persona. Es como que el mensaje a los suyos fue: "ustedes garanticen la tranquilidad en las funciones de gobierno, proponiendo nuevos horizontes, para que el gran público se sienta cómodo e ilusionado... Aquí el que va a torear seré yo".

Todo lo contrario a Rajoy, quien tenía a sus mosqueteros siempre lidiando mientras él se aislaba en una torre de cristal a conjeturar estrategias.

Por lo pronto los miuras que tendrá que enfrentar Sánchez ya hicieron escuchar sus resoplidos. Puigdemont se quejó desde el exilio del nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrel, un prestigioso catalán que se mostró siempre tan europeísta como anti-independentista. Y el desconfiado líder de la izquierda popular, Pablo Iglesias, ya mostró también su desagrado reprochándole a Sánchez "haberse olvidado en 24 hs. de quién le ha hecho presidente". El líder de Podemos apuntó sus acidas críticas sobre todo contra al flamante titular del Ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska, del cual dijo puede ser perfectamente un ministro del PP.

Marlaska es un juez polémico, con actuaciones históricas muy duras contra ETA. También fue uno de los primeros hombres que tras aprobarse el matrimonio homosexual (en 2005) se casó con su pareja, Gorka Gómez. Autor de un valiente libro que cuenta todo aquel romance con su actual marido ya se ha convertido en el primer ministro de la democracia española que se ha declarado públicamente gay.

Viernes, 8 de junio de 2018