La mirada de un alemán sobre la derrota más desoladora de su Selección
Jörg Dehnert
Director Representante de la Fundación Friedrich Naumann para Argentina, Uruguay y Paraguay. Representante liberal de América del Sur


Los factores detrás de la eliminación alemana por un alemán

El jueves Alemania perdió 2 a 0 con Corea y terminó último en su grupo. El equipo ganador del mundial anterior ni siquiera pasó a octavos de final. Mucho se ha leído durante las últimas horas sobre el fracaso del combinado de Joachim Löw y el inesperado regreso en primera ronda.

Desde la perspectiva local. Jörg Dehnert, Representante de la Fundación Naumann analiza en Visión Liberal lo que no se vio sobre la primera gran sorpresa de Rusia 2018.

Low: "Me va a llevar unos días entender esto", dijo tras la derrota de Alemania

Esta semana ocurrió el desastre más grande en la historia del fútbol alemán. El campeón del mundo 2014 cayó contra Corea del Sur y se volvió a casa tras la primera ronda. ¿Cómo le pasó esto a un equipo que ganó todos los partidos de la clasificación y que ostenta el primer puesto en el ranking de la FIFA? 

Existen al menos cuatro razones que explican esta situación, que incluso van más allá del fútbol.

1. El desarrollo y el cambio son permanentes

No es la primera vez que un combinado alemán no cumple con las expectativas por no jugar acorde a su potencial. Luego de los campeonatos o subcampeonatos, cuando el equipo no tuvo cambios y modificaciones, siempre tuvo problemas. Países como España, Italia, España y Francia pasaron por situaciones semejantes por las mismas razones.

Por otro lado, cuando tuvimos malas experiencias y se tomaron cartas en el asunto, con las modificaciones correspondientes, Alemania siempre obtuvo un campeonato o un segundo puesto en el marco de los dos primeros años de dichas reformas.

En esta oportunidad hubo otro aspecto casi inexplicable: un equipo joven, que nunca antes había compartido plantel, ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos en 2016 y un combinado de suplentes, en 2017, ganó la Copa Confederación. En las eliminatorias para Rusia, el plantel también contó con un equipo con recambio y suplentes. En aquellos partidos, disputados con mucho éxito, hubo adaptaciones y modificaciones. Entonces ahora la pregunta inevitable es la siguiente: ¿Por qué el técnico Löw no siguió este proceso, y en cambio, volvió a repetir un plantel con nueve jugadores del mundial pasado?

La lección de todo esto es que el status quo, que se haya posicionado luego del éxito, no puede descansar y dar el éxito por asegurado. Alemania no comprendió los nuevos desafíos, durmió en los laureles y esta actitud explican la temprana y desastrosa descalificación.

Si no se aprende, la historia se repite.

2. Hay una pequeña diferencia entre un autoestima sana y la arrogancia. Pero la confusión puede traer grandes problemas

Si se obtiene un campeonato mundial y se logra ser el mejor del mundo, es sano, normal y justificado sentir la autoestima fortalecida. Pero ésta puede mutar en arrogancia si se cree que los demás, los que quedaron afuera, son inferiores. Ese es el primer paso para un próximo desastre y una desilusión.

Si se piensa que por ser campeón del mundo, y número uno en el ranking, que México, Corea del Sur y Suecia, que están entre los 30 y 40 de la lista, son rivales sencillos, el resultado es lo que vemos ahora.

Por lo tanto, vale recordar que ganar un título u ocupar una posición de liderazgo, no es para siempre y no hay ninguna garantía de continuidad. Se tiene que mantener el esfuerzo ya que los rivales no duermen. Ellos aprenden y se adaptan para llegar a la cima.

En una copa del mundo donde juegan 32 equipos, hay que tener en claro que todos son rivales respetables ya que son potenciales ganadores y que atravesaron con éxito la fase de clasificación. La arrogancia y la soberbia jamás fueron bases para el éxito y esto no se limita a Alemania y tampoco al deporte.

3. Cuando el nepotismo reemplaza a la competencia

Cabe destacar que a la Copa del mundo no llegó la selección de los mejores jugadores alemanes. El plantel que salió a la cancha a defender el título de campeón estuvo formado por los amigos de Jogi Löw, muchos de los cuales no estaban en la mejor forma para enfrentar el certamen. Muchos jóvenes futbolistas que probaron su eficiencia en la Bundesliga, en Inglaterra o Italia, fueron ignorados por el DT.
Después de la copa de 2017, Löw anuncio que había una fuerte competencia y que llegarían al mundial los que estén en mejor forma. Pero en realidad pasó otra cosa. 

Nepotismo puro. 

Löw eligió a sus preferidos como Özil y Gündogan, Müller y Khedira, jugadores que no necesariamente estaban en las mejores condiciones para el más importante certamen.

La lección, que tiene mucho que ver con el liberalismo, el nepotismo es opuesto a la calidad. La competencia es la garantía para superarse y mantener el nivel. El nepotismo siempre ofrecerá una merma en la calidad, sea lo que sea que se ofrezca.

3. Si faltan o se olvidan de los valores 

La selección alemana tiene su propio sobrenombre. Como a los argentinos le dicen el equipo albiceleste, el combinado nuestro se denomina "die Mannschaft", que en español se traduce como "el equipo".

Por esto se espera que cada engranaje, sean jugadores o funcionarios, cumplan y representen los valores con motivación, pasión y un ánimo combativo, con un alto espíritu de equipo.

Si se quiere tener éxito es necesario sostener valores y objetivos para tener un marco orientativo. Los equipos están formados por seres humanos, y como tales, hay altas y bajas. Existen debilidades y se cometen errores. Eso es normal, pero si hay espíritu de equipo, se logran resolver los problemas y compensar debilidades de los compañeros.

Si falta motivación de algunos miembros, no hay posibilidades de corregir errores aunque se cuente con los mejores. Para los alemanes, estos valores son importantes. No debe abandonarse el equipo y el espíritu ánimo combativo. Este año vimos que no hubo una actitud apropiada ante los resultados adversos. Sí se transmitió soberbia y arrogancia contra los rivales.

Viernes, 29 de junio de 2018