Astilleros Río Santiago naufraga entre desidia, corrupción y caja política
En una entrevista exclusiva, el diputado Guillermo Castello (Coalición Cívica) explica cómo una empresa que no construye un barco hace diez años se lleva diez millones de pesos por día. Caja negra, "quioscos" y un plan para devolver ese dinero al Presupuesto bonaerense.
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Guillermo Castello: "La Provincia no puede darse el lujo de seguir manteniendo un astillero"

El domingo pasado, en un lapidario informe en el programa Periodismo Para Todos, se visibilizó el caso del Astillero Río Santiago, una empresa estatal que se dedica a la construcción y reparación naval, y que hace 10 años viene construyendo un barco, a pesar de contar con un presupuesto de más de 3.500 millones de pesos.

En el informe, el diputado provincial de la Coalición Cívica, Guillermo Castello, denunció diversas irregularidades en el Astillero y reveló que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Ensenada realiza maniobras sospechosas y utiliza el dinero en beneficio propio, además de haber amenazado con una patota de gremialistas a Daniel Capdevila, presidente de Astilleros.

Castello: "El astillero se convirtió, durante el peronismo, en una caja política". 

Castello, que fue quien presentó el proyecto para legalizar Uber, ya había manifestado públicamente su preocupación por la situación económica actual y propuso, hace un mes, derogar el Día del Trabajador del Estado, por considerarlo "un invento populista". En ese entonces, dijo: "al país lo sacamos adelante trabajando, no descansando, y el populismo fomentó durante mucho tiempo la cultura del descanso, sin preocuparse por las consecuencias a largo plazo".

Desde Visión Liberal, contactamos al diputado de Cambiemos para hablar sobre el caso puntual del Astillero y conocer en profundidad la situación por la que atraviesa y el por qué mantener empresas ineficientes con dinero estatal perjudica la economía de todos los argentinos.

- ¿Cómo te topaste con esta situación?

- Me topé con la información del monumental déficit que tenía (y sigue teniendo) esta empresa estatal de la Provincia de Buenos Aires hace dos años, cuando entré en contacto por primera vez con el Presupuesto bonaerense y tuve que estudiarlo detenidamente para su aprobación. En esa oportunidad me llamó la atención el agujero que le causaba al presupuesto, cerca de 2.800 millones, y la poca incidencia porcentual de los recursos propios, generados por el astillero. A los pocos meses estalló un escándalo de proporciones y se dio a conocer en la prensa un desfalco al Estado por 16 millones de pesos, causados por varios nombramientos jerárquicos en el astillero realizados en 2012, 2013, que cobraban sumas astronómicas y en donde los designados desconocían su nombramiento. Hay que decirlo: el astillero se convirtió, durante el peronismo, en una caja política.

- En materia de números, ¿cómo nos afecta a los argentinos?

- Los números son una vergüenza: la provincia gasta este año en el mantenimiento del astillero la friolera de 3.600 millones, de los cuales, el 93% van a pagar salarios, y de estos, el 46% son salarios administrativos. Cualquier empresa privada con esos números estaría fundida hace 20 años, pero como las empresas públicas no quiebran, somos los bonaerenses los que tenemos que seguir gastando diez millones de pesos diarios para mantener una empresa que hace más de diez años que no fabrica un solo barco de importancia.

 UN DATO: MANTENER ASTILLEROS SANTIAGO LE IMPLICA AL GOBIERNO BONAERENSE DIEZ MILLONES DE PESOS DIARIOS. EL 93% SE USA PARA PAGAR SALARIOS.

La cuestión de fondo que deberíamos plantearnos los bonaerenses es la siguiente: dado que los recursos materiales son limitados, el Estado debería centrar su atención en las funciones indelegables que deben cumplir los Estados, y dejar de jugar al empresario con la plata de los contribuyentes. 

- ¿Concretamente, qué debería hacer el Estado?

- Pasando en limpio: ¿el Estado está para hacer negocios o para dar trabajo improductivo? Yo creo que no.  Para tener una idea, con estos 3.600 millones anuales que se pierden en este barril sin fondo, se podrían construir 150 jardines de infantes o 3.200 viviendas sociales, o 100 km de rutas por año. La Provincia de Buenos Aires, que aún tiene medio conurbano sin cloacas, no puede darse el lujo de seguir manteniendo un astillero, cuando los hay privados.

- ¿Cuál es la función y el propósito de los sindicatos en este contexto?

- Los sindicatos, particularmente ATE de Ensenada, es el principal problema en este cóctel de ineficiencia y corrupción en que se ha convertido Río Santiago, ya sea por acción u omisión. Al escándalo de los nombramientos truchos que hice referencia, hay que agregarles innumerables hechos de corrupción detectados por el nuevo presidente del Ente Administrador, Ing. Daniel Capdevila, que ha realizado una denuncia penal por Administración fraudulenta contra el sindicato.

La corrupción es el otro gran problema que hace inviable al astillero. El gremio maneja varios quioscos, supermercados diría, dentro del astillero: desde la administración del comedor, pasando por el régimen de dispensados, hasta la "comercialización" de la construcción de barcos, acercando empresas fantasmas e insolventes que produjeron un gran perjuicio al erario. 

 "El sindicato fue durante mucho tiempo el verdadero dueño del astillero y ha utilizado los recursos públicos en beneficio propio" (Castello dixit).

- ¿Qué debe pasar con el astillero para que sea productivo?

Para que el astillero sea productivo, debe capitalizarse, tener financiamiento, el Estado provincial tiene otras prioridades y no posee la capacidad económica para desarrollar proyectos de inversión. Hay que empezar a analizar alternativas que vayan reduciendo ese costo enorme para los bonaerenses, permitiendo el ingreso de capital privado en cualquiera de sus formas: cederles a los trabajadores una parte del capital accionario, convertirla en S.A. y vendiendo las acciones en la bolsa o directamente democratizarla, distribuyendo su capital accionario gratuitamente entre toda la población. 

En todo caso son cuestiones técnicas que requieren un mayor estudio. Mi preocupación como diputado está en el excesivo peso que hoy se carga en las espaldas de los contribuyentes.

Por su parte, desde el oficialismo, el ministro de Trabajo indicó que "no hay un plan" para la empresa estatal. El gobierno debe dejar de esperar buenas actitudes de sindicalistas que no dejan progresar al país y hacerse cargo de una vez de ajustar donde el gasto resulta verdaderamente inútil.

Miércoles, 1 de agosto de 2018
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