Entrevista a Eduardo Marty
"La universidad gratuita es una farsa. Y son los pobres los que solventan a los ricos"
El paro en las universidades desnuda un problema medular de la educación, que tiene sus raíces podridas en un sistema centralizado y por un sindicato que digita al docente. ¿Cómo se puede salvar a la educación argentina?
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Eduardo Marty sobre la crisis educativa: "La cuenta de la universidad pública la pagan los más pobres"

El conflicto docente universitario cada vez genera nuevos debates tanto en las mismas universidades como en las redes sociales, en donde, por un lado, se busca visibilizar el apoyo al reclamo salarial, y por el otro, se intenta desmitificar el slogan "universidad pública, gratuita y de calidad" con cifras reales y la situación actual del sistema educativo en nuestro país.

Las consignas son idealistas, pero el reclamo es netamente salarial

Son varias las universidades tomadas tanto en Buenos Aires como en el interior, además de los paros, las clases "públicas" (en la calle) y las marchas en defensa de la educación estatal. Desde los centros estudiantiles, se critica la actitud del gobierno por ofrecer aumentos salariales "miserables" en comparación con la inflación estipulada, mientras que, según Presupuesto Nacional y los datos que brinda la página web de la Asociación de Docentes de la UBA (ADUBA), el incremento de 10,8 por ciento ofrecido en la última reunión por el período marzo/junio igualaba a la inflación de dicho tramo.

Además, desde la reforma de 1994, las universidades son entes autónomos y autárquicos, lo que significa que administran con total libertad los fondos que les transfiere el Estado. El presupuesto universitario se incrementó en los últimos dos años en un 104%, mientras que la inflación acumulada fue del 95,2%.

No solo hay fallas en infraestructura o en el acuerdo por un "mejor salario"; también se ve, y es lo más preocupante, el rápido decaimiento de calidad en el sistema, con contenidos que no se adecuan a un plan moderno, sino que son impuestos por el Ministerio de Educación, y docentes que no están preparados para asumir su rol de una manera comprometida y responsable. De acuerdo con las pruebas PISA, la Argentina ocupa el puesto 59 en calidad educativa.

En contacto con Visión Liberal, Eduardo Marty, Fundador y director general de Junior Achievement de Argentina, dijo que "la crisis es un hecho recurrente de todas las administraciones a nivel nacional, provincial y municipal en los últimos 70 años" y brindó detalles del caso: "Actualmente el 80% de las escuelas públicas de todo el país sufren fallas en su infraestructura, el 50% carece de conectividad, el 79 % de los ?pobres' argentinos no ha logrado completar la escuela secundaria y el 49% de los argentinos carece de secundario completo. Solo el 40% de los pobres accede a la educación superior y solo 1 de 100 pobres logra obtener un título universitario".

Ahora, ¿quién es responsable de esta situación? Eduardo Marty responde: "La responsable de la situación actual es la cultura argentina que defiende un sistema estatista, corporativista y nacionalista que ha dado acabadas pruebas de su ineficacia e inoperancia. El sistema es centralizado e impide una adecuada toma de decisiones. Está condicionado por los sindicatos docentes que, mediante el ?estatuto del docente', impiden cualquier cambio en la legislación actual y perpetúan la decadencia".

El sistema está condicionado por los sindicatos docentes que, mediante el ?estatuto del docente', impiden cualquier cambio en la legislación actual y perpetúan la decadencia, afirma Marty

A modo de profundizar lo que sucede en este conflicto universitario, el también presidente de la Fundación para la Responsabilidad Intelectual (FRI) comenta: "Un director de colegio no puede elegir docentes, no puede seleccionar contenidos, no puede manejar presupuesto y no puede modificar regulaciones burocráticas que impiden darle vida al proceso educativo. Los docentes son elegidos de acuerdo con antigüedad y puntaje, que se obtiene en base a esquemas diagramados por los gremios, incluidos la participación en cursos diagramados y planificados por los sindicatos. Es imposible despedir a un docente incapaz o mal docente porque lo protegen los gremios", lo que dificulta realmente que haya un cambio para mejorar tanto lo curricular como los contenidos que se imparten en las universidades estatales.

El conflicto no se limita solamente a la universidad pública. "Existe una simulación de educación privada que está sujeta a las mismas normas en relación con contenidos y docentes, los que los convierte en un apéndice de la educación pública", indica Marty, y agrega que, "dada la permisividad del estatuto del docente que otorga licencias discrecionales al personal docente que las solicite, la cantidad de profesores por alumnos es tres veces mayor que la existente en Australia, y eso actúa en desmedro del salario docente como consecuencia de la enorme cantidad de profesores que el estado debe mantener".

Parece de Perogrullo, pero no se entiende: " La universidad ?gratuita' es una farsa. No hay tal cosa como un almuerzo gratis: alguien paga la cuenta"

Lo que necesitamos dentro del sistema educativo es diversidad, tener más estímulos para que cada vez sean más los chicos que tengan ganas de ir al colegio o acceder a una educación superior. "La universidad ?gratuita' es una farsa. No hay tal cosa como un almuerzo gratis: alguien paga la cuenta. Y la cuenta de la universidad pública la pagan los más pobres quienes solventan a 99 estudiantes de clase media o alta, mientras apenas un pobre de cada 100 accede a un título universitario. La educación debe ser pagada por cada cual, y quien tenga vocación pero no fondos para seguir una carrera universitaria debe tener acceso a un crédito que se otorgará o denegará en función del mérito de cada estudiante", enfatiza Marty.

Miércoles, 29 de agosto de 2018
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