Entrevista a Alberto Medina Méndez, presidente del Club de la Libertad de Corrientes.
"Los errores del kirchnerismo están, pero el tiempo perdido es de este gobierno"
Tras los anuncios del presidente, el periodista y consultor trazó un diagnóstico de la Argentina de hoy y de las soluciones que propone el oficialismo. Por qué cree que Macri llega golpeado al 2019 y por qué la gente no volvería a votar al kirchnerismo.
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Alberto Medina Méndez analiza la crisis actual: "Para que Argentina cambie, debe cambiar la gente"

A pocos meses de terminar el año y con una inestable situación económica que azota al bolsillo argentino, el gobierno anunció un paquete de medidas para llegar al déficit cero en el año 2019, año de elecciones y, al parecer, de profunda polarización.

La situación preocupante del dólar no contribuye con el nivel de confianza en los mercados, y estas medidas significarían también un aporte para intentar frenar la corrida contra el peso y disminuir el gasto público.

En contrapartida, aumentaron los impuestos para el sector más productivo del país y, si bien recortaron algunos ministerios, las propuestas siguen siendo insuficientes. En este sentido, hablamos desde Visión Liberal con Alberto Medina Méndez, periodista, consultor político y presidente del Club de la Libertad de Corrientes, sobre cómo se percibe la gestión de Cambiemos, sus errores, la herencia recibida y el posible escenario para el próximo año.

- ¿Qué análisis hacés sobre los anuncios que realizó el presidente Macri ayer?

- Me quedé con sabor a poco. Muy emotivo, muy diagnosticador, con algunas frases interesantes, como "no se puede gastar más de lo que ingresa", pero al final del camino, cuando uno ve los anuncios y el planteo del presidente, hay una clara discordancia entre una cosa y la otra, es decir, entre el discurso y la acción. Se quedó a mitad de camino. Y me parece, además, que vamos a tener nuevas réplicas de esta crisis a lo largo de este mismo año porque el mercado no va a responder a las expectativas que el mismo gobierno tiene.

- Otra vez parece que le toca la peor parte al sector privado.

- No veo la dinámica de los esfuerzos compartidos. Solo percibo un incremento de impuestos y algunos trucos y atajos para postergar algunas cosas que significarían una mejora para Argentina. La aparición de un impuesto por una vez o provisorio, ya conocemos por la historia de nuestro país cómo termina funcionando eso y cuán provisorio es ese tipo de impuestos que finalmente después cuesta muchísimo sacarlos, si es que se lo consigue sacar en algún momento.

- ¿Cuáles son, a tu parecer, los principales errores de Cambiemos para haber llegado a esta situación?

- Son muchos los errores. En primer lugar, un error de comunicación, no transparentar la situación en la que se recibió el país, el famoso estrado del estado. Se quedaron cortos por recomendaciones que no tenían más que una especie de oportunismo político y tratar de transmitir buenas vibras y expectativas positivas, que finalmente no ocurrió.

- ¿Y además?... 

- Además, el gradualismo, que se usó como religión y nos trajo hasta aquí. No hizo lo que tenía que hacer, postergó hasta el infinito las decisiones de fondo y privilegió los resultados electorales por sobre la realidad, creyendo que íbamos a tener una lluvia de inversiones que jamás llegó o que íbamos a tener una especie de crecimiento económico de rebote, cosa que tampoco ocurrió.

- ¿Se justifica seguir culpando al kirchnerismo?

- Claro que mucho de lo que está pasando hoy tiene que ver con las cosas que se hicieron mal durante tantos años. En dos años se podrían haber resuelto muchas de estas cuestiones o se podrían haber empezado a resolver, y ese tiempo perdido ya es mérito propio del gobierno actual y no del kirchnerismo. 

Los errores del kirchnerismo se mantuvieron; el estilo político y de gestión han sido muy parecido con matices, más civilizados, pero la intervención del Estado, el exceso de gasto público, la cantidad de recursos que se dilapidan a diario, explican en buena medida la profundidad de la crisis. Y esto, más la agonía prolongada, no hacen más que complicar la salida. Creo que es un argumento que está en vías de extinción, no porque no sea cierto, si no porque no se ha hecho lo que tenía que hacer en estos años para minimizar el impacto de aquellos deberes que no se hicieron en su momento.

- ¿Cómo ves las elecciones del próximo año? Esta crisis, ¿podría significar una oportunidad de triunfo para el kirchnerismo?

La mayoría de las encuestas previas a la crisis hablaban claramente de un presidente muy golpeado en sus posibilidades de conseguir la reelección, pero al mismo tiempo un kirchnerismo que también está muy golpeado y, por lo tanto, es una especie de competencia entre dos sectores que tienen un techo muy marcado.

Así y todo, da la sensación de que la Argentina no quiere ir para atrás, no quiere volver a hacer lo mismo. 

Cuando digo la Argentina, me refiero a los votantes independientes, que son los que definen la elección. Por supuesto que, en este contexto, el presidente de la Nación tiene todavía una chance de ser reelecto, que depende mucho más de la incapacidad del peronismo o de ese sector y espacio político para construir una opción, que de sus propios aciertos o desaciertos.

- ¿Entonces?

"El discurso del presidente Macri se quedó a mitad de camino". Medina Méndez

- Es una pregunta con un final abierto. Creo que, más que esta crisis, lo que va a determinar si gana la elección o no va a ser la capacidad de la oposición para construir una opción seria, que sea novedosa y que no sea una versión edulcorada del kirchnerismo, cosa que tampoco la sociedad va a votar.

- La crisis actual del dólar y los reclamos a nivel educativo, ¿son estrategias políticas de la oposición?

- Son más chicanas que otra cosa. La política educativa actual es muy parecida a la política educativa que tenía el gobierno anterior. No veo cambios curriculares ni cambios de formato, ni nada que se le parezca, así que no entiendo porque debería ser este un momento distinto al que transcurría unos años atrás. Lo mismo pasa con la preocupación por el dólar, es un tema recurrente en la Argentina, con lo cual tampoco podría decir que son operaciones políticas de la oposición porque, claramente, son problemas reales, existen y siguen siendo temas sin resolver.

Hay una mezcla de incapacidad para gestionar el presente por parte del oficialismo y oportunismo de la oposición para sacarle provecho a una cosa que está arriba de la mesa.

- ¿Y cuánto de responsabilidad hay también en la gente que no quiere hacer un esfuerzo?

Hay una enorme responsabilidad de la gente que no quiere cambiar, que no tiene interés de reformas profundas, que quiere quedar bien con todo el mundo, que da respuestas políticamente correctas y que no toma dimensión de que esto es un problema de sábana corta. Hay que tomar decisiones de financiamiento y hay reducción presupuestaria.

"Si hay elementos judiciales suficientes para condenar a Cristina, es un deber moral hacerlo, independientemente de si sirve o no o de cualquier otra especulación política"

O se financia una cosa o se financia otra y si querés financiar todas, tenés déficit. Eso significa emisión monetaria con inflación o endeudamiento o altísimos impuestos. En el caso de Argentina, una combinación de las tres cosas: inflación, mucha deuda e impuestos altos. Eso tiene muchísimo que ver con cómo piensa el argentino promedio que sigue creyendo que el Estado puede ser el proveedor de todo.

- En ese sentido, de cómo piensa el argentino promedio, una condena a CFK ¿qué podría significar? ¿Resolver un problema o satisfacer un deseo popular?

- En realidad, es un deber moral. Si hay tantos elementos judiciales como para poder condenar a la que fue presidente de los argentinos, hay que seguir adelante, más allá de si eso sirve o no, si es una especulación política o no para las elecciones del año que viene, si eso significaría favorecer al gobierno o perjudicarlo en términos electorales...

Es un imperativo moral avanzar con lo que la justicia tiene que encontrar, y una vez que están los elementos sobre la mesa, como con cualquier ciudadano que comete delitos, simplemente hay que avanzar. 

Probablemente sea una bisagra en la historia argentina que un presidente de la nación, finalmente, tenga que darle explicaciones a la justicia y pague sus culpas como corresponde. Pero siempre nos queda la duda en Argentina si eso tiene más que ver con la política que con la justicia... veamos como desenlaza toda esta cuestión.

- Argentina no deja de aumentar asignaciones ni deja de golpear con más impuestos al sector más productivo ¿Estamos condenados al fracaso? ¿Qué debe pasar para que Argentina se levante?

- Para que Argentina cambie, debe cambiar la gente. Esto no tiene que ver solamente con la política ni con los líderes; podría aparecer un líder que interprete la necesidad de un cambio y avance al mismo tiempo que avanza en la realidad del ciudadano. Pero, de lo contrario, la única forma de que un líder finalmente tome el toro por las astas es que los argentinos entendamos que hay que tomar decisiones, que hay que elegir qué se quiere pagar y qué no se puede pagar. El día que eso suceda, probablemente encontremos una dirigencia política que nos dé soluciones a medida de lo que los ciudadanos piden. Hoy por hoy los ciudadanos no están demandando eso y, por lo tanto, la política ofrece más populismo con matices.

Martes, 4 de septiembre de 2018