El odio de la izquierda y su doble discurso en el ataque al candidato en Brasil
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción

 Atentado en Brasil: La izquierda, entre la violencia y la hipocresía

En la tarde de ayer, el candidato presidencial de la derecha, Jair Bolsonaro, fue apuñalado, mientras realizaba una caminata con sus simpatizantes, en el marco de las próximas elecciones. Líder en las encuestas para la primera vuelta, ingresó al hospital con tres perforaciones en el intestino delgado, una lesión grave en el intestino grueso y otra en el abdomen, según se especificó en su parte médico.

Bolsonaro, quien pertenece al Partido Social Liberal, habló anoche desde el Hospital a través de un video, en el que mencionó que se "preparaba para un momento como este, porque uno corre riesgos", y se refirió a la puñalada recibida: "fue como un golpe en la boca del estómago". En redes sociales, su hijo Flavio, candidato a Senador, comentó luego del atentado que "perdió mucha sangre y llegó al hospital casi muerto".

Esta situación se enmarca también en una elección presidencial con Lula da Silva preso por corrupción, declarado inelegible. El atacante, ya detenido, fue identificado como Adelio Bispo De Oliveira, simpatizante de la izquierda y perteneciente al Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

Una filmación difundida por las redes sociales muestra al agresor reconociendo el delito, afirmando que "fue Dios quien se lo ordenó". Según fuentes de la Policía Militarizada, De Oliveira tenía educación superior y parecía "mentalmente pleno y totalmente consciente de aquel acto, que parece que fue premeditado".

También se declaró abiertamente en contra de Bolsonaro, ex capitán del Ejército, y en sus perfiles en redes sociales se vieron publicaciones en contra del candidato de ultraderecha, y otras donde hablaba de conspiraciones o defendía a Maduro y el comunismo. "Incluso tenía una bandera de Brasil en el perfil, pero con la hoz y el martillo del socialismo en el medio. Varias fuentes dicen que era jefe de campaña de Dilma en la ciudad donde sucedió el ataque y que está afiliado al PT, Partido de los Trabajadores, de Lula", cuenta a Visión Liberal Mamela Fiallo Flor, columnista del PanAm Post.

La izquierda tiene un doble discurso: odian a Bolsonaro por violento y cuando ellos cometen violencia, la justifican, reflexiona Mamela Fiallo.

Si bien Bolsonaro ha demostrado actitudes repudiables a lo largo de su campaña y sus discursos políticos se identifican con apologías al racismo y la homofobia, este atentado hacia la vida de un dirigente político es condenable, al igual que los que defienden este suceso por estas conductas de Bolsonaro y por "haber elegido el odio como estrategia de campaña".

"La lección que nos da la izquierda es la del doble discurso. Odian a Bolsonaro, al ser militar, por ser violento. Pero cuando la izquierda comete violencia, lo justifican. Tanto que le echan la culpa a él por incitarla. Curiosamente, la izquierda se abandera con la causa de ?victimizar a la víctima' pero cuando no coinciden con su línea ideológica, hacen excepciones...", reflexiona Mamela Fiallo.

En este sentido, agrega: "Creo que la izquierda se siente amenazada, tanto que salió en titulares (nada menos que en The New York Times) que la democracia está por encima de la justicia, para exigir que Lula pueda participar en las elecciones. El socialismo del siglo XXI, coordinado desde el Foro de Sao Paolo, precisamente se basa en abandonar la lucha armada del siglo pasado para llevar adelante la revolución en las urnas. No obstante, lo que sucedió ayer, evidenciaron lo nerviosos que están de que la democracia -donde las mayorías tienen a merced a las minorías- les está jugando en contra".

Y eso es la izquierda. Pura violencia. No pueden disimular lo fanáticos que son de coartar las libertades de los demás. Se esconden detrás del traje de la democracia y hacen flamear la bandera de los Derechos Humanos, cuando en realidad no creen en esos valores. Se ocultan en ese discurso y no hacen más que demostrar lo contrario. Y eso sucede en Brasil, en Argentina y en todo el mundo, porque la hipocresía no tiene nación ni ideología.

Sobre este punto, la columnista del PanAm Post y también integrante del área de estudios políticos de la Fundación Libre, concluye: "Está tan naturalizado el lema ?robó, pero hizo' que, así como pasó con los K, en Brasil pasa con Lula. A las masas no les importa que les roben, mientras les prometan todo lo que prometen. Es como un caso de abuso doméstico, me pega, pero me quiere. Porque el populismo juega con ese amor filial. Vuelve al líder un padre, una madre, un cónyuge, parte de ellos. Por eso lo defienden con uñas y dientes".

Viernes, 7 de septiembre de 2018