¿Qué siente un liberal en el país que tropieza siempre con la misma piedra?
Por: Eduardo Servente
Ingeniero Civil


(Postdata Digital) Llegué a un punto de mi vida en el que selecciono mi futuro, mis compañías y con total sinceridad conmigo mismo, elijo lo que quiero hacer y de lo que no tengo ganas de hacer el menor esfuerzo.

Selecciono mis amistades, que no son muchas, pero son valiosas. Dejé de vivir ficciones y falsedades solo para fingir que estaba "todo bien". Intento vivir en la verdad dejando atrás las mentiras de la vida.

Y sentí ganas de hacer públicas algunas confesiones. No tengo la menor intención acá de realizar confesiones íntimas o algunas que involucren a terceros que han pasado por mi vida. Si alguien espera algo de ese tenor, les ahorro el trabajo y dejen de leer ahora.

La Ucedé de Alsogaray, una imagen retro

Confieso que de joven comencé a participar en política dentro de las corrientes liberales de la época. Inicialmente en Nueva Fuerza y luego en la UCeDé, participé activamente en varios centros donde se discutían políticas y estrategias para convencer a los demás de lo que entendíamos era la solución para nuestra sociedad y nuestro país.

Confieso también que con las ambiciones naturales de mi edad pretendí escalar posiciones en esos partidos incipientes y grande fue mi sorpresa que también allí las ambiciones y los egos eran desmedidos y no había límites en los procederes para subir un escalón.

Así fue como dando un paso al costado, solo al costado, dejé de preocuparme por pretender figurar en algún lugar y me dediqué a hablar y escribir pretendiendo ser escuchado y comprendido para el bien de nuestro país.

Confieso que hubo una época en que dejé de escribir por motivos profesionales dado que podía ofender al funcionario de turno y perjudicar así mis negocios. Opté por cierto silencio para "llevar el pan a casa".

Liberado de esos frenos volví dentro de mis posibilidades a intentar ser escuchado y veo que todos los que defendemos ideas liberales decimos lo mismo que hace décadas y con distintos tonos, profundidades, simplezas o expresiones no encontramos una manera distinta de expresar nuestras ideas.

Es cierto, lo que tenemos que expresar es muy simple; las ideas son bien básicas y principistas; no hay mucha cabida a discusiones de detalles y menudencias. Se es liberal o no se es liberal.

Pero cae de maduro con que nuestro discurso, con nuestra manera de expresar nuestras ideas no hemos llegado a la mayoría de la sociedad. Además, nos han endilgado más de una vez en la historia que algunos gobiernos han aplicado la ideología liberal ensuciando de esa manera nuestro nombre y haciendo cada vez más difícil el convencimiento de los demás.

Se ve tan claro en el país que fuimos y el que somos hoy con varias décadas de fracasos, se ve tan claro en el desarrollo mundial cuales son los países que progresan y los que retroceden como nosotros; la conclusión es que obviamente no existe la menor intención de hacer las cosas bien.

Pensaba seriamente con tintes utópicos, si nos propusiéramos como en el artículo de Sonia Menéndez, /ojala, publicado en Posdata Digital , donde ella hace una suposición que el presidente de la nación se auto cuestiona si sigue en su cargo o si renuncia, ¿qué pasaría si los liberales nos calláramos la boca o nos fuéramos del país y nuestras ideologías la retomaran nuestros nietos dentro de varios años?

Confieso que estoy cansado, creo que existe un grupo grande de personas que manejan las políticas de nuestro país que no les interesa que al país le vaya bien, solo quieren seguir haciendo sus propios negocios. Escuchan, o hacen que escuchan, opinan, dan larguísimos discursos, pero no se les nota ni un milímetro de recapacitación, de escucha real o de comprensión. Solo buscan la manera de aparecer algunos más "santitos" que otros para seducir y recibir los votos de la sociedad.

Confieso que estoy harto, estoy cansado de tanta falsedad que existe de todos los colores.

Ruego y deseo que a este gobierno le vaya bien, porque así nos va bien a todos. Ruego y deseo que este gobierno termine su mandato sin sobresaltos, sin crisis. Ruego y deseo que la oposición sea madura y no produzca inconvenientes como es bien sabido que ha hecho varias veces en el pasado. Deseo el bien de nuestro país, deseo fervientemente se nos escuche para cambiar definitivamente en sentido positivo.

Pero finalmente, confieso que no tengo muchas esperanzas que así suceda.

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Jueves, 13 de septiembre de 2018