¿Por qué Argentina dejó de ser un país rico y próspero?
Gustavo Milutin
Economista, actualmente estoy realizando una maestría en Finanzas en la Universidad de San Andrés. Trabajo en operaciones en INAP S.R.L y me dedico a invertir en criptomonedas.

Hace unos días, me encontré con un video extraído de una serie estadounidense estrenada en 2012, "Newsroom". En este extracto, un periodista forma parte de un panel en una conferencia universitaria donde reciben preguntas. Una estudiante pregunta a los tres participantes: "Can you say why America is the greatest country in the World?" (Pueden decir porque Estados Unidos es el mejor país del mundo?). El periodista, quién es el personaje principal, responde con una frase polémica: "America is not the greatest country in the World, anymore", (Estados Unidos ya no es el mejor país del mundo).

Sin embargo, no fue la respuesta lo que me llamó la atención, sino la explicación que dio. Sin entrar en detalles, comparó la situación de dicho país en ese momento, con el país hace años, donde verdaderamente era una potencia de innovación.

El ver este video, me llevó a pensar en Argentina, y analizar una expresión muy común entre nosotros que ya no es verdad: "Es una lástima que siendo un país rico, estemos como estemos". Poniéndome en el lugar de este periodista, debería decir, "Argentina ya no es un país rico".

Síganme en este razonamiento: la riqueza puede ser natural proveniente de nuestros recursos, puede ser económica de nuestra producción, puede ser cultural, política y social. Permítanme decir que no tenemos ninguna de ellas, ni siquiera la natural, porque aquellos recursos que no sabemos explotar, por falta de capacidad, conocimiento, cultura, son recursos desperdiciados, por tanto tampoco están. En cualquier caso, vivimos en una ilusión de riqueza, y construimos alrededor de ella una casa, que al tener de cimientos una ilusión, es una casa frágil.

No somos el mismo país de hace 70 años, lo anhelamos, pero no hacemos nada para que vuelva a ser lo que era. En ese entonces, fuimos ricos en todo sentido, hasta que permitimos que un movimiento político arrasara con todo lo que habíamos logrado. Y las consecuencia fue que nos empobrecimos. Dejamos de estar en los mejores niveles educativos mundiales, dejamos de ser el granero del mundo, nos peleamos con el mundo y hasta con nosotros mismos, perdimos recursos, perdimos cultura, perdimos nuestra riqueza.

Permitimos que vinieran políticos con aspiraciones mesiánicas a "salvarnos", y solo conseguimos que estos mesías nos separen. 

Los líderes mesiánicos prometieron derechos y prosperidad a cambio de lealtad ciega

Se aprovecharon de la desgracia y prometieron derechos y prosperidad a cambio de lealtad ciega. Siendo este, el intercambio más peligroso, cuando se deja la razón y el estudio por una promesa externa. Resultando así, que perdimos nuestra libertad individual y dejamos que cualquiera al mando decidiera el destino de nuestras vidas. Seré más claro, dejamos que otros decidan como utilizar el dinero de los impuestos, en despilfarros, para que luego, cuando la crisis adviene inventemos planes de corrección.

Nos acostumbramos al regalo y dejamos el esfuerzo de lado. Ya no se remunera el crecimiento propio, todo lo contrario, se castiga. Y este castigo es impuesto tanto social como políticamente, ya que a quien le va bien es marginado, y debe compartir su éxito. Esto llevó a que nuestra sociedad no nivele para arriba, solo quede en un estándar de mediocridad aceptada. 

Fue en este momento, donde perdimos riqueza en producción, cultura y educación.

Esta brecha entre quienes se esforzaban y quienes no, y sus respectivos premios o castigos, logró que nos separemos en una grieta, donde reina el resentimiento. Dejamos la solidaridad genuina, y adoptamos el resentimiento.

Como verán, no todo es culpa de nuestros dirigentes, es nuestra por permitir que esto suceda. Porque seguimos esperando que vengan a solucionar nuestros problemas, queremos vivir más allá de nuestras posibilidades, queremos un eterno regalo, por más que este provenga de nuestro bolsillo.

Debemos comprender que no somos ricos, lo fuimos, pero dejamos que nos domine el facilismo, el resentimiento, el liderazgo mesiánico, la solidaridad forzosa y dejamos de lado, el esfuerzo, el emprendedurismo, el crecimiento individual. Personalmente soy admirador de JFK, quien en su discurso de asunción dijo: "No se pregunten que puede hacer su país por ustedes, pregúntense que pueden hacer ustedes por su país". Por tanto, si verdaderamente quieren ser ricos como país, el primer paso, es reconocer que ya no somos un país rico. Luego cambiar nosotros culturalmente, aplaudir a quien lo merece por su esfuerzo y darle apoyo, en lugar de esperar para obligarlo a compartir.

Miércoles, 24 de octubre de 2018
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