Los liberales frente al desafío de cambiar el "chip" de la vieja Argentina
José Manuel Rodríguez
Ganador del concurso de ensayos de la Red Liberal de America Latina. Coordinador de proyectos en Fundación Federalismo y Libertad


Y estos...¿Quiénes son?

El liberalismo en América Latina fue diezmado en las últimas décadas. Muchos liberales nos preguntamos el porqué de esta situación, nos frustramos al encontrar permanentemente promotores del intervencionismo y la planificación centralizada al frente del poder público. E incluso tratamos de entender cuál es la fórmula mágica que encontraron los mismos para llegar y prácticamente adoctrinar el poder a su antojo.

Más frustrante aun es ser minoría, en un contexto en el cual la ciencia y el empirismo nos han dado la razón desde que cayó el muro de Berlín. No hay área del conocimiento humano que desestime el triunfo de la libertad.

Ahora bien, ¿qué hicieron nuestros adversarios?

Luiz Inácio Lula da Silva y su PT fue minoría durante 12 años. En 1989 obtuvo el 16.08% de los votos, en 1994 alcanzó el 27.04 %, en 1998 trepo hasta el 31.7 %.

Lula Da Silva tuvo un respaldo del 61,2% en 2002. Ahora, enfrenta el ocaso

El 61.3 % de la voluntad ciudadana lo respaldo en el 2002, alcanzando una dinastía durante más de una década, que incluso fue detenida inicialmente por la justicia, y recientemente por los votos.

En Ecuador, en 1995 el Partido Socialista de Ecuador y el Frente Amplio de Izquierda se fusionaron. En sus primeras elecciones presidenciales bajo la nueva plataforma política, obtuvieron el 20.61 % en alianza con movimientos indigenistas. En 1998 vuelven a participar, y caen a 14.75 %. En el año 2002 presentan un pequeño avance obteniendo el 15.40 % de los votos.

En el año 2006, entraron en la coalición Alianza País y lograron integrar el gobierno de Rafael Correa.

En 1988, Andrés López Obrador se marchó del Partido Revolucionario Institucional y buscó alcanzar la gobernación de Tabasco con el apoyo del Partido Mexicano Socialista y algunos aliados, sin embargo solo obtuvo el 20.9%. En 1994 volvió a perder la elección. Desde 1996 se dedicó a la dirección del Partido de la Revolución Democrática. En tal periodo alcanzo diversas victorias estatales y legislativas.

En el 2000, ganó la jefatura de gobierno del Distrito Federal. En el 2006 y 2012 obtuvo el segundo lugar en los comicios presidenciales de México. Recientemente fue electo presidente aplastando a sus contendientes, con el 53.19% de los votos.

En Bolivia, el Movimiento al Socialismo fue fundado en 1987. Diez años más tarde participaría en las elecciones legislativas, en donde Juan Evo Morales Ayma fue electo diputado, con aproximadamente el 70% de los votos. Más adelante en 2002, Morales obtendría el 20,9% en las elecciones presidenciales. En el 2005, el 84.5 % de los bolivianos participaron en las elecciones presidenciales que convirtieron a Evo Morales en presidente. El 53.72 % de respaldo le permitió ser el segundo presidente electo por mayoría absoluta en la historia de Bolivia.

En estos tres casos, conseguimos algo en común: paciencia, persistencia y resistencia.

Últimamente el término outsider está en boca de todos. En su momento se consideró que Hugo Chávez fue uno, ahora el caso más conocido es Jair Bolsonaro en Brasil, pero realmente, en la política, nada es casualidad ni mucho menos espontáneo.

Estos desconocidos, que "de la noche a la mañana" alcanzaron el poder del continente, estuvieron años persistiendo, trabajando incluso con las uñas cuando fue necesario, introduciendo cada idea que pudieron, tomando cada espacio que quedaba desguarnecido y avanzando sobre cada institución que podían alcanzar.

Si analizamos la trayectoria de cada uno de los integrantes del Foro de Sao Paolo, en promedio a cada personaje le llevo más de diez años de trabajo llegar al poder. 

Ante esta perseverancia de la izquierda, ¿con qué hemos respondido los liberales?, ¿podemos decir que hemos sido tan persistentes como nuestros adversarios?, ¿le hemos dado permanentemente a nuestros ciudadanos la oportunidad de elegirnos?

La frustración nos empujó a refugiarnos en centros de estudios, instituciones de divulgación, fundaciones y organizaciones similares. Esto sin duda alguna es útil. 

El liberalismo, en términos académicos, alcanzó una gran forma, y se organizó formidablemente. Ha acogido el espíritu de la resistencia, y dichas instituciones fungen como faros en profundas oscuridades, como CEDICE en Venezuela, o en un caso que conozco de cerca, la fundación Federalismo y Libertad en Argentina, que nació con la motivación de defender las ideas que se estaban perdiendo en medio del gobierno kirchnerista.

El liberalismo se organizó en estas instituciones para resistir y ahora el foro de São Paulo se está desmoronando sobre su propio peso. ¿Es momento de salir al campo político?

Tras tomar parte en el congreso de la Red Liberal de América Latina, restringido por la timidez de ser el más joven, me dediqué a ser testigo y observador de las principales inquietudes de las agrupaciones liberales en el continente. Hallé que gran parte se hacia la misma pregunta.

¿Quién está capitalizando la caída de la izquierda? Lamentablemente, otros partidos de izquierda que se quedaron al margen en el pasado o personajes como Bolsonaro.

¿Es el momento de trasladarse a la política? Quizás este tiempo de reflexión, de aguante y concentración ha permitido tener planes y proyectos lo suficientemente maduros como para ofrecerle a nuestras naciones alternativas reales y viables, ahora, eso es una cosa, otra es tener la capacidad y la habilidad de difundirlas y seducir a la ciudadanía.

Lo que hay que aceptar anticipadamente es la derrota. Caeremos en diversas elecciones antes de lograr nuestros objetivos, pero realmente, ¿quién lo logró a la primera? Si la izquierda, contando con doctrinas cimentadas sobre antivalores, logró llegar, ¿por qué nosotros no?

Actualmente en Argentina, los liberales tienen un enorme alcance en los medios de comunicación, las campañas se mueven cada vez más al ámbito 2.0, lo que facilita su desarrollo y estructura de costos. Quizás así como la nación austral fue la primera latinoamericana en mostrarnos el éxito del modelo liberal con su constitución de 1853, pueda ser la primera en darnos una grata ruta a seguir.

Las vías son diversas. Puede avanzarse con coaliciones y entrar gradualmente al gobierno, a ser una masa crítica, como sucedió en Ecuador. Puede integrarse un movimiento desde cero y resistir hasta cosechar una amplia base como Morales. Se puede realizar una apuesta local, para surgir a una nacional como lo hiciera López Obrador.

Estamos del lado lógico de la historia, apostamos por el estado natural del hombre; la libertad. La teoría económica, social y política nos da la razón; ¿Qué esperamos para hacerla valer?

El liberalismo estuvo pasivo suficiente tiempo, quizás sea hora de actuar. El continente demanda un nuevo liderazgo, quizás en momento de avanzar, quizás es momento de empezar a persistir, y nunca más desistir.

Miércoles, 24 de octubre de 2018