Entrevista al empresario y economista Gustavo Lázzari
"Tenemos que demostrar que se puede crecer sin proteccionismo"
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Lazzari: "Tuvimos un siglo de proteccionismo, no un siglo de crecimiento"

Crisis económica y gobierno debilitado. Ese es el contexto con el que se encontrarán a fin de mes los máximos líderes políticos en la cumbre del G20. Los tres temas más preocupantes que se discutirán son el terrorismo, la necesidad de profundizar la lucha contra la corrupción y el avance del proteccionismo comercial.

"Es importante entender que el rol del empresario no es inmolarse, sino cuidar su propiedad"

En este sentido, el presidente Mauricio Macri deberá tomar apuntes, ya que su administración aplicó aranceles 13 veces a diferentes productos, una cantidad superior a lo que Cristina Kirchner había impuesto, sumando en ambos casos una excesiva carga burocrática para frenar las importaciones.

El economista Gustavo Lazzari brindó a Visión Liberal una lección de economía apta para todo público. A modo introductorio, analizó la situación actual de Cambiemos frente a los constantes retrocesos y la falta de valentía y decisión, y, además, habló sobre el rol que ocupa el sector empresarial, sus responsabilidades como partícipes de la crisis económica, los negociados con el Estado y los errores a la hora de buscar formas de competir.

- Después de afirmar que necesitamos bajar los impuestos, Macri dijo que hay que subirlos para lograr el déficit 0. ¿Existe otra alternativa?

-Macri desea la baja de impuestos, es consciente de que la estructura impositiva es inviable, pero no reúne las condiciones de agallas necesarias para bajar el gasto. Por ende, lo único que queda es mantener esa estructura y subirla marginalmente, como lo hicieron.

Hay un tema de decisión política y dificultades fácticas para pasar leyes en el Congreso y para enfrentar a los gobernadores, que son una fuente importante de gasto. La única opción que queda es pegarles el garrotazo a los impuestos. Que sea la única opción no quiere decir que sea lo mejor ni que esté bien, simplemente es la única opción.

- ¿Cuál es entonces la solución técnica?

-La solución técnica es la baja de gasto, pero el gobierno perdió tiempo y oportunidades para imponer en la sociedad la necesidad de bajar el gasto público. No tiene idea de cómo hacerlo. Podés hacerlo por vía horizontal, recortando en cada ministerio de a poco, un camino "gradual y constante", como dice el presidente. Es como cortar el pelo o cortar el pasto, no terminaste de cortar y ya empezó a crecer por donde comenzaste.

Es lo que sucede en Argentina, no baja subsidios, no baja asignaciones, solo puede bajar donde es más fácil, pegándole a las empresas, a través de tarifas e impuestos.

- También dieron un retroceso en la cuestión sindical. ¿Qué pasa con Cambiemos?

-El gobierno está debilitado, está terminando su período, por lo cual no se siente con la fortaleza para imponer una reforma laboral. Lo grave de todo esto es que el gobierno nunca le marcó el discurso a la sociedad argentina, entonces, el cambiar para estar mejor es una cosa obvia, pero nunca dijeron qué es lo que había que cambiar. Y nunca dieron la batalla cultural. Entonces la contracultura, la cultura estatista, antireforma, se siguió imponiendo y entonces no tiene margen para moverse.

- Con respecto al sector empresarial. ¿Cuánto de responsabilidad tienen en esta crisis económica?

-El sector empresarial tiene una altísima responsabilidad, no es solo víctima. Uno de los graves problemas de Argentina es la intromisión del Estado en todo tipo de negocio, en todos y cada uno de sus aspectos. Esto agregó costos a la compra, la operación, la venta, el financiamiento, abrir, cerrar un negocio, contratar, en todos lados tenés costos que generan desincentivos.

Y este sector empresarial ha dejado avanzar al Estado; en algunos casos porque les convenía, y en otros porque las cuasirrectas que obtenían con negocios con el estado, eran mayores que el costo que el mismo Estado imponía. Entonces, a la empresa de la obra pública, no le importa ceder a las prerrogativas del sindicato de la UOCRA porque el sobreprecio financia todo eso.

Es importante remarcar que dentro del sector empresario hay por lo menos tres subsectores: 

1) el famoso contratista de obra pública, el concesionario de servicios públicos como las concesiones privadas de Telefónica, Aerolíneas, etc, empresario muy ligado a todos los vicios del Estado y aceptador y aplaudidor de cualquier cosa que el Estado ofrezca y también fuente de regulación.

Las cámaras de empresarios tienen gran poder de lobby

2) La gran empresa, que deben ser alrededor de 500 en Argentina, orientadas al sector privado, empresas de consumo masivo, automotrices, metalúrgicas, que son empresas con un gran problema. Al ser 100% formales en un país con una alta tasa de informalidad, terminan siendo fuente de regulación porque son generadoras de dificultades para la competencia que ellos no pueden doblegar. Entonces le piden al Estado atacar más a los que no cumplen, y eso le sirve al funcionario como cheque en blanco para seguir regulando y poniendo más impuestos. Son empresas con un lobby muy activo y concentrado en cámaras empresariales, y son las empresas que son escuchadas por los presidentes. Son los que tienen más poder de inversión, muestran resultados más visibles, más concentrados.

3) El universo de 620 mil pymes que están atomizadas en todos los sectores, que dan el 70% del empleo, pero que tienen la responsabilidad de no integrarse, de no generar un movimiento empresario importante. Muchas no son conscientes del rol ético y moral que ejercen, entonces son apáticas en función y asuntos públicos, por lo tanto, son presas fáciles de la voracidad fiscal y las regulaciones.

Ahora también hay un tipo de empresa nueva, tecnológica, con emprendedores que tendrían un rol importante en tratar de frenar al Estado y sin embargo juegan muy callados, y no son conscientes del rol que ocupan. El empresario dejó de ser líder, siente vergüenza y trata de asociarse al Estado. Eso es un caldo de cultivo de más impuestos y regulaciones. Está cambiando de a poco, pero falta mucho porque el Estado avanza brutalmente y el sector empresario no actúa de freno.

- ¿Qué diferencias nota en las actitudes de este sector durante el kirchnerismo y ahora con el macrismo?

- Tuvieron la misma actitud. Obviamente el empresario, por cuestiones lógicas, minimiza riesgos y maximiza utilidades, en el kirchnerismo se adaptaron a la regla de juego, no asumían actitudes públicas importantes.

Es importante entender que el rol del empresario no es inmolarse, sino cuidar su propiedad. 

Y en eso tenemos una mala experiencia y un flaco trabajo, por los motivos que mencioné antes: apatía, conveniencia o negocios con el Estado, un socio nefasto. 

Como dato, Argentina tuvo en los últimos 70 años, solo 4 años de superávit fiscal, es decir que el Estado te pidió plata 66 de los 70 años, eso hace inviable cualquier sociedad.

Los empresarios no podemos ser ausentes del debate conceptual. El gran problema de muchos países de América Latina es que, primero, la izquierda establece una batalla conceptual que la gana por falta de contrincantes. Entonces hay frases que se crean en el diálogo habitual y terminan siendo fuente de regulaciones, como "alimento saludable", no hay tal cosa como "alimento no saludable". No dimos esa batalla y bajo ese concepto, están lloviendo regulaciones e impuestos en todo el mundo.

- La mayoría de los empresarios argentinos lloran proteccionismo estatal. ¿Es la única forma de producir y competir en nuestro país?

Si hay una oferta de los gobiernos, donde corromper es posible y no tiene condena, donde pedir subsidios y protección arancelaria tampoco tiene condena, entonces la demanda va a surgir. Si el gobierno da aranceles y tiene una población proclive a la existencia de este tipo de transferencias involuntarias, como un arancel de importación de un sector consumidor al sector productor, el productor te lo va a pedir.

El empresario va a maximizar dentro de las reglas de juego posible, esas reglas de juego son el problema, no debieron permitir eso. En Argentina, la batalla conceptual se perdió, el político está dispuesto a ofrecer esa protección, y el empresario, si no lo pide queda afuera frente a sus colegas que sí la piden.

Hay que hacer una batalla al revés. Primero, el político debe poner límites en no poner ofertas de protección o corrupción, y tenemos que dar la batalla en las academias para demostrar que los países pueden crecer sin proteccionismo.

La realidad es que hemos tenido casi un siglo de proteccionismo y no tuvimos un siglo de crecimiento, correlación por ese lado no hay. Como decía Alberdi "la protección arancelaria es la protección a la estupidez y a la pereza. El más torpe de los privilegios".

Viernes, 2 de noviembre de 2018