Impresionante: eliminó la burocracia y se transformó en otro país


(El Diario de Hoy) En una convención organizada por Microsoft en 2017 en Bucarest, Rumania, el expresidente de Estonia, Toomas Hendrik Ilves, explicó que la gran apuesta de su país fue haber equiparado la innovación en el sector público con el sector privado. Al atacar esta disparidad e integrar a ambos, explicó el exmandatario, no solo se potenció la competitividad, sino que se simplificó la vida de todos los ciudadanos. Pero este camino no fue nada fácil.

Toomas Hendrik Ilves, ex presidente de Estonia

Poco después de recuperar su independencia, en agosto de 1991, Estonia se encontró en una nueva dificultad. Tras medio siglo de haber estado bajo el control y la planificación de la Unión Soviética, el país debía salir adelante por su cuenta. Su reto principal fue pasar de ser una nación pequeña, aparentemente "insignificante" y en situación de atraso a un actor importante en la economía europea y global. 

El camino que los estonios eligieron sonaba riesgoso pero prometedor: apostarle al libre mercado, la competitividad y la globalización.

Casi tres décadas después, la historia de Estonia no es más la de un país rezagado en el gran concierto de las naciones. Por el contrario, este pequeño país bañado por el mar Báltico es un pionero en la tecnología, la innovación y el establecimiento del primer gran gobierno digital de la historia de la humanidad.

Esta transición comenzó con la digitalización gradual de los servicios públicos. En la actualidad, los estonios pueden realizar alrededor de un 99% de sus trámites en línea.

Asimismo, operan bajo el principio de no ingresar la misma información más de una vez, y por medio de una "identidad digital", es decir perfiles en línea con archivos encriptados, cada ciudadano tiene información relevante de su ingreso, ahorros y récord crediticio, entre otros datos, a su fácil alcance.

Poder realizar estos trámites en línea le ha ahorrado al Estado estonio significativos recursos, que habrían ido a reforzar la burocracia. Cada año, la digitalización le ahorra al país un 2% de su Producto Interno Bruto. Con esto, cubren sus obligaciones financieras con la OTAN y aseguran su protección ante amenazas externas. O, como dice entre bromas Ilves, la defensa del territorio les ha resultado "gratuita".

En el año 2001, se lanzó la X-Road, una base de datos abiertos y descentralizada al servicio de todos los ciudadanos y el sector público, que ha disparado la competitividad. Esto también ha facilitado las consultas médicas, pues el historial de cada paciente se encuentra en archivos protegidos en línea.

Asimismo, la declaración y el pago de impuestos requieren pocos clics y no toman más de cinco minutos. Según cifras oficiales, cerca de 95% de declaraciones se hacen en línea. Esto brinda un ambiente competitivo a las empresas que buscan instalarse en el país.

Por si estos cambios fueran poco, el país lanzó dos iniciativas audaces. En 2008, le apostó a la tecnología de encriptamiento Blockchain para proteger los contratos y los documentos judiciales, legislativos y la información de los ciudadanos, blindándose ante ciberataques. Y en 2014 lanzó su residencia virtual, en la que ciudadanos de cualquier mundo pueden obtener un documento oficial en este país, el cual sirve para emprender, realizar operaciones bancarias y firmar contratos como lo haría un local. Asimismo, les da acceso a la X-Road y a los mercados de la Unión Europea.

Como el mismo Ilves ha reconocido, si no lo hacía Estonia lo haría alguien más. La apuesta del país ha sido prepararse para la revolución tecnológica y que sus ciudadanos puedan integrarse a un mundo que demanda competitividad.


Martes, 27 de noviembre de 2018