Urge que sople un "huracán" de liberalismo en las universidades
Por: Dr. Luis Pusterla
Fundación Progreso y Libertad


El rol de las Universidades. Un ejemplo neuquino

Muchas veces, cuando converso con amigos o conocidos, las razones de por qué gran parte de la sociedad, en su visión de las cosas, está tan corrida ideológicamente a la izquierda, se me viene a la mente la acertada frase del marxista italiano Gramsci quien sostenía que debía tomarse las casamatas de la cultura y el resto caerá por añadidura. Es decir que claramente en la educación que se imparte está la gran respuesta al por qué de todo esto. 

Carlos Escudé señala en su libro "El fracaso del proyecto argentino. Educación e ideología", señala la relación existente entre educación y desarrollo: "Lo que se le enseña a la gente y es debidamente internalizado tiene un impacto sobre lo que la gente piensa, percibe, y esto incide sobre los comportamientos individuales y colectivos, sobre las políticas internas y externas de los Estados, e impone límites al tipo de políticas que pueden implementarse con éxito en una sociedad determinada". ¿Qué características tiene una buena parte de nuestro sistema educativo? Escudé señala que desde principios del siglo XX los contenidos educativos serían esencialmente autoritarios, militaristas, corporativistas y chauvinistas, también diría marxistas, dirigidos a "subordinar el individuo al Estado". A partir de ese momento "el Estado no es la defensa del individuo y sus derechos", sino que "el individuo vive para servir a su patria"; se tergiversa la relación esencial entre el individuo y el Estado-nación.

Ahora me gustaría comentar mi transito como estudiante de Derecho y detallar ciertas situaciones en la cual se marca a las claras, experiencias personales que avalan las citas o ideas mencionadas en el inicio, me refiero, para ser claros, a este machaque permanente sobre las ideas de la libertad y el ensalzamiento de las ideas socialistas-marxistas. 

Reconozco algo, y es que lo expuesto no era algo que uno advirtiera del todo en ese momento, realmente fue luego de mi transito por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y más aun en el mercado laboral y en mi acercamiento a otras lecturas, cuando fui poco a poco advirtiendo que gran parte de los conocimientos allí impartidos y adquiridos estaban imbuidos de ideas estatistas cuando no lisa y llanamente socialistas.

Así, por ejemplo, en Introducción a la Economía, es decir en la materia donde se nos impartía el tronco de ideas económicas que mínimamente un abogado debería tener, uno de los libros de cabecera es "La Economía Argentina" de Aldo Ferrer, cuya idea central podemos sintetizar en "vivir con lo nuestro". Ya mas adentrado en la carrera en la materia Derecho Penal y Criminología se imponían con fuerza el corpus de ideas de Eugenio Raúl Zaffaroni o ideas más "románticas" aún, las ideas abolicionistas. 

Zaffaroni tal vez para los estudiantes de derecho, sea uno de los autores mas conocidos y legítimamente se podría pensar que no tiene nada de malo ver esa corriente. Lo dañino de todo esto, es el complemento de autores restantes que se enseñan, por ejemplo se instruyen diversas teorías sobre el delito, la ley penal y la pena como por ejemplo la del jurista Willem Bonger que sostiene que "las sociedades capitalistas empujan a los hombres a la delincuencia no sólo por las carencias sino también por la ruptura de sentimientos humanitarios y de solidaridad, puesto que el espíritu competitivo lleva a los hombres a ver a sus iguales como enemigos", se le agregaba a este autor las ideas de Evgeni Pashukanis que sostiene que "las leyes penales son ... producto de la falsa conciencia y el fetichismo que crea el capitalismo en los seres humanos" o la de Georg Rusche que sostiene que "en la sociedad capitalismo , la pena y el concreto la prisión, depende del desarrollo del mercado de trabajo: el número de población penada y su tratamiento en el interior de las cárceles depende del aumento o disminución de la mano de obra disponible en el mercado de trabajo y de las necesidades que tenga de ella el capital". Olvidando de mencionar que los mayores crímenes de la historia de la humanidad los cometió el comunismo en sus diversas versiones (Stalinismo y Maoísmo, Castrismo o Pol Pot en Camboya con su Khmer rouge) de esos genocidios y las muertes por hambrunas, nunca se mencionaron ni al pasar.

Estos ejemplos del desfasaje entre el discurso dominante en la universidad y mundo real no se condice con los tiempos que corren, mas aun luego de la caída de la cortina de hierro -de globalización, integración, libre mercado, etc.- aunque ello es no monopolio de la UBA sino que ya en Neuquén, ciudad donde resido y provincia en la cual nací, tomé conocimiento de que en la Universidad Nacional del Comahue (UNCOMA) el salón del Aula Magna lleva el nombre del ex presidente chileno Salvador Allende muerto el 11/09/1973 cuando el Golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet Ugarte. Más allá de lo trágico de dicho evento, no logro entender el por qué de dicho nombre en una alta casa de estudios de nuestro país, casa de estudio previamente llevó el nombre del honorable perito Francisco Pascasio Moreno, sino que la universidad debería ser un articulador entre el Estado y el mercado, ademas de formar a los jóvenes para el mundo actual y el futuro.

Cuando uno recorre, por afuera, la edificación de Universidad del Comahue encuentra retratos de Mao Tse Tung. León Trostky, Ernesto "Che" Guevara y un grotesco dibujo de un billete de 100 pesos, en cual se remplaza la figura del Gral. Roca por el de un indio, una clara alusión o condena a la figura del Gral. Julio Argentino Roca. Queda claro que no se trata de una captura "estética" de estos edificios universitarios, sino también en cuanto a la oportunidad de acercar otras ideas.

Ante este panorama, creo que se torna imperioso para sembrar las ideas de la libertad en la Provincia del Neuquén comenzar a participar y ocupar lugares en las universidades públicas puesto que ella como institución y los que imparten allí conocimiento no puede seguir siendo dejada en manos de ellos y debemos disputarle el discurso.Desde allí, luego, intentar ocupar lugares de poder para defender la libertad.

El artículo precedente es publicado como conclusión y trabajo final del taller de periodismo organizado en Neuquen el sábado 17 de noviembre por la Fundación Progreso y Libertad y con el aval de Fundación Naumann. El taller estuvo dirigido por los periodistas Daniel Olivera y Luis Rosales. 

Miércoles, 5 de diciembre de 2018
Colaboración. Lic Pablo Benitez Jaccod