"Si no nos extinguimos con la plaga de kakistócratas, somos invencibles"
Entrevista al tuitero @MisOdios, Gustavo Beaverhausen. Una nota donde habla de todo: Boca-River, peronismo no K, Macri y la reelección y el nuevo rol del periodismo. Ironía y opiniones sin tapujos para una realidad compleja
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


"Los meses argentinos equivalen a 7 meses de algún país civilizado"

A pocas semanas de terminar el 2018, ya comienzan a verse balances de fin de año y la lista de pendientes se vuelve interminable. En la escena política, Cambiemos busca mantener el posicionamiento que consiguió tras el éxito del G20 y afila sus candidatos y propuestas frente a las próximas elecciones presidenciales; mientras que, en la escena social, la final pendiente entre Boca y River se lleva casi toda la atención.

Los usuarios de redes sociales aprovechan este contexto circense argentino para ironizar sobre todo y algunas cuentas y comentarios se vuelven virales. Este es el caso de Gustavo Beaverhausen, @MisOdios en twitter, un personaje creado por un guionista para hablar con más libertades y "evitar que los demás se distraigan con falacias". En esta entrevista con Visión Liberal, trazó una carrera de obstáculos hasta fin de año, habló sobre el panorama electoral, el rol del periodismo y vaticinó acerca de si llegamos o no al 2019.

-Terminó el G20, pero aún tenemos una carrera de obstáculos hasta fin de año. ¿Qué nos queda todavía?

- Teniendo en cuenta que los meses argentinos, como los años de los perros, equivalen a 7 meses de algún país civilizado, uno llega a diciembre como el alpinista amateur que va de pico en pico asumiendo que es el último y encontrándose con la cima cada vez más lejos.

Al calor se le suma un tema de logística: el Honrado Gremio del Quilombo aprovecha el último mes del año para meter todos los happenings disruptivos que le quedaron en el tintero. Los tiene que mechar juntitos en esas dos quincenas porque a partir de enero arranca la procesión sindical a Punta del Este, por decir el punto más cerca, y destinos similares. La dirigencia política, especialmente la más lejana a la simpatía electoral, aprovecha estas manifestaciones espontáneas (sic) para invocar el famoso estallido social que vienen pronosticando desde diciembre de 2015. Una especie de resurgir de nuestro fin de año más famoso, el de hace 17 años ya.

El fantasma de los saqueos del 2001 resucitan todos los diciembre. Una invocación peronista  que ya lleva 17 años 

Para desgracia opositora, este año la liturgia peronista viene renga de su componente principal: los saqueos de fin de año llegan con su principal organizador medio pachucho. Eduardo Duhalde. El "Ojo de Sauron" de la política argentina, acaba de ser operado de la columna. Veremos si con WhatsApp le alcanza para aglutinar pulsiones sociopáticas o si hace falta mostrar la caripela. Últimamente viene fallando.

- Boca-River, una final que parece interminable. ¿Cuál es problema y cómo debería resolverse? ¿Alcanza con que el partido se dispute afuera?

El problema con ese partido, y con el fútbol local en general, es que el Estado se abstiene de hacer uso legítimo del monopolio de la fuerza. Las razones son diversas, pero estimo dos: primero, acá la represión, por más flagrante sea el delito o más necesaria parezca la intervención policial, tiene mala prensa. Queremos orden y progreso siempre y cuando lo ejerza la burocracia cósmica. En el único momento que se pide abiertamente represión es cuando las consecuencias de la falta de represión son bochornosas. Pero en cuanto un policía muestra el brillo de la bota, comienzan las bagualas sensibles sobre el dolor incalculable del pobre sociópata estigmatizado por tirar objetos contundentes en la vía pública.

La segunda razón por la cual no se bloquea con eficacia el accionar delictivo en el fútbol es por el obvio contacto que hay con el mundo político, que usa a las barras bravas como fuerza de choque en cualquier momento que no haya un partido. Los que lloran desgarrados cuando un barra arruina un evento deportivo con su violencia son los mismos que celebran cuando ese barra fue utilizado como resorte institucional para llenarle una cancha a un dirigente popular. Hasta que no se corte ese vínculo, el problema va a seguir existiendo.

Este partido se puede jugar afuera, con la distancia a favor y el know how foráneo para responder a la insubordinación, pero el tema de fondo no está ni cerca de resolverse.

- Un año intenso para Cambiemos. ¿Cómo ves la figura de Macri para el 2019?

* A diferencia de la visión más difundida hoy en día, yo a Macri lo veo bien consolidado para el 19. A pesar de la crisis económica, y sus obvias consecuencias, no creo que las circunstancias que lo llevaron al poder en 2015 hayan cambiado. Quizás, sí, cambiaron las que le dieron su segundo triunfo en el 2017, con números más a favor.

Pero su principal don, en mi opinión, es que aprendió a dosificar el poder y lo usa de una manera menos nociva para la administración pública. Entiende que el costo político se cancela antes de tomar una medida, y no después, como suponen todos equivocadamente.

Y uno se pregunta, ¿dónde quedó el costo político de vetar la ley K de Tarifas (2018)? ¿Fue el mismo costo político de vetar la ley K de Ganancias (2016) y la ley K Antidespidos (2016)? Porque me quedé con las ganas de verlos.

Ahora, ¿pierde gente Macri en el camino? Es muy probable. Pero también gana a otros que no están sobre-representados por el ombliguismo porteño. Además, Macri entiende que la cosa no pasa por las marchas, los estadios llenos, el control de la calle y otros ñañañas semejantes. Cristina en 2017 llenó la cancha de Racing y te lo vendían como la vuelta del mesías. A los seis días terminó perdiendo cómodamente con un candidato prácticamente ignoto.

- ¿Cómo definirías el rol de la izquierda y la oposición durante estos años "sin peronismo" en el poder?

- Me parece un rol tristísimo. Penoso. Osciló entre dos posiciones predominantes: la primera, abrazarse al mito de una dictadura que no vivieron jamás ni están viviendo ahora. En esa línea, el exponente principal fue el Caso Maldonado. Donde los mecanismos de la extorsión emocional funcionaron a la perfección hasta que la justicia y los peritajes fueron desmembrando de a poco una operación siniestra. Pero la victimización empezó antes, con la detención de delincuentes célebres afines al régimen anterior, a los que intentaron (sin éxito) hacer pasar como perseguidos políticos. No hubo manera.

El segundo polo de acción opositor fue la sobreactuación de malaria, disfrazando los problemas estructurales del país de desgracias coyunturales. Pésima estrategia, en mi opinión, porque obligás a la gente a contrastar con su propia experiencia tu relato falseado. Insostenible.

- ¿Hay posibilidades de que el peronismo vuelva al gobierno?

Obviamente, el PJ es epidérmico, pero cada vez se le hace más difícil mudarse de piel sin dejar las escamas viejas a la vista. Ahora hay un nuevo Frankenstein al que denominaron 'Peronismo Alternativo'. No se sabe bien qué es lo que alterna, porque las caras son las mismas hace 40 años.

A veces el rebranding se complica por cuestiones prácticas: si el llamado ?Peronismo no K' está formado por un jefe de gabinete K, un senador que fue jefe del bloque K en la cámara alta y dos gobernadores K, el pacto ficcional ya requiere demasiado del espectador. Uno puede suspender la incredulidad, pero no al punto de creerse un nacionalsocialismo no hitleriano formado por Himmler, Goebbels, Mengele y Göring.

De todas maneras, el retorno peronista se dilata también, entre otras cosas, porque el PJ que se quedó afuera y quiere financiar quilombos se pelea con el PJ que quedó con algún territorio y necesita gobernar sin subirse a épicas de cartón y mitos boludos.

- "El que no llora no mama y el que no afana es un gil". ¿Es esa la radiografía del argentino? ¿Cómo se lo puede describir?

Me cuesta analizar al argentino como una cosa homogénea porque hemos demostrado en nuestra historia que convivimos con lo mejor y lo peor de nosotros mismos. Sí siento que a lo largo de los años ha prevalecido cierto cinismo, cierto lamento constante, como si fuésemos peores de lo que realmente somos. Nos encanta sobreactuar nuestras falencias y yo ya tengo los huevillos un poco llenos.

El "Peronismo no K" está formado por exfuncionarios k

- En este sentido, desde tus redes, ironizás con "nuestras" fallas como sociedad... ¿Qué hay de esta expresión?

Justamente, surge por esa necesidad tan instalada de culpar de los males originados por unos cuantos individuos o factores perfectamente identificables a todos los otros que no hicimos nada. 40 sociópatas tiran cascotes a un micro y resulta que tengo la culpa yo que estoy comiendo una empanada fría al lado de la heladera. Se muere la elefanta Pelusa y fue culpa mía que fallé como sociedad. Bolivia no tiene mar y me tengo que avergonzar yo como latinoamericano.

Si fuimos todos, no fue nadie. Y los delitos siguen impunes. Mejor volvamos al sistema tradicional donde cada uno rinde cuentas, que nos va a ir mucho mejor.

- A propósito de la cuestión de justicia, seguridad y el nuevo protocolo de Bullrich, ¿qué te parecen los dichos de Lilita sobre esta cuestión?

Lo imperdonable de lo que dijo, además de sugerir que una de las carteras claves del Gobierno sigue una línea fascista, es suponer que la Policía aprovecharía el nuevo protocolo para repartir plomo entre morochos de pelo largo (sic). Como si los agentes, que conviven con la certeza de que la jubilación les va a llegar 30 años antes por la espalda defendiendo un supermercado chino, no supiesen mejor que nadie que la reglamentaria se saca únicamente en casos de extrema necesidad.

"La posición de Carrió, además de ser negligente e intelectualmente deshonesta, es comodísima"

Por eso la posición de Carrió, además de ser negligente e intelectualmente deshonesta, es comodísima. Que sigan cayendo policías en manos de un sistema totalmente desigual. Ojalá algún día podamos, sin solemnidad, reemplazar esa construcción colectiva de que son el enemigo por una visión más madura y ecuánime de las fuerzas del orden.

En cuanto a Carrió, me cuesta decidir si sus arranques de protagonismo responden a necesidades de agenda en mitines sangucheriles, o si es una construcción maquiavélica del oficialismo: como ofrecer un menú vegano en una parrilla y diversificar la clientela. Me inclino más por lo primero.

- Los medios alimentaron este debate, y nunca falta la dosis de exitismo y sobredimensión ante los fracasos y errores. ¿Qué tipo de periodismo tenemos y qué es lo que se busca hoy?

El periodismo actual está preocupado única y exclusivamente por el periodismo. Tiene su lógica. Desde el cambio de gobierno entraron en una crisis que no entienden todavía cómo resolver. Aquellos que estaban sostenidos únicamente por la pauta oficial ahora están con baldes intentando sacar el agua del bote, para mantenerse a flote.

A raíz de esto, lloran los puestos de trabajo perdidos por colegas, pero no mencionan a los empresarios K que los estafaron o a la estructura fraudulenta que los sostenía desde el Estado. Podrían elegir ser mejores y captar una audiencia, como hace la gran mayoría del sector privado, pero en lugar de eso sobredimensionan su propia importancia y piden a los gritos un Estado que se haga cargo de su manutención.

Creo que el periodismo subestima el grado de hartazgo de la sociedad, que claramente los vincula a la impunidad de gobiernos anteriores. Pensaron que iban a salir indemnes de su complicidad (muy bien remunerada) con el delito y hoy se ofenden cuando les pasan la factura por abajo de la puerta. También se subestima al espectador hasta el límite de lo risible. Lo único que se busca en el periodismo es lo mismo que se busca desde que el mundo es mundo: hechos, honestidad y rigor, en lugar de las opiniones rentadas o las operaciones a las que nos tienen acostumbrados.

- A su vez, en estos días, se habla mucho sobre lo que parece ser una riña entre los periodistas y twitter. ¿Creés que las redes son una amenaza para ellos?

Las redes no deberían ser una verdadera amenaza para el periodismo. Si lo son, es porque los periodistas no son lo eficaces que deberían ser. Lo único que hicieron las redes fue borrar los límites que habían trazado los agrimensores de la discusión pública. Se reemplazó la verticalidad de los medios tradicionales por una horizontalidad caótica sin ningún tipo de regulación que no sea el gusto de la audiencia. El que genera mejor o peor contenido, es más o menos consumido.

En esta guerra contra el anonimato, el periodismo llora 'trolls'. La idea de que el debate está particularmente manipulado por sicarios virtuales, bots, call centers y demás pavadas es de una ingenuidad que me parte el alma. Hay gente que no entiende que el prestigio es un carnet que se renueva y supone que, si los critican en Twitter, es porque hay una dependencia estatal especialmente diseñada para eso.

De nuevo, es subestimar. Se asume que los usuarios no estamos preparados para discernir entre un comentario honesto de uno subsididado por el poder ejecutivo nacional. Todos los que usamos asiduamente redes sociales nos damos cuenta fácilmente cuando alguien tiene un discurso formateado, propagandístico, y los ignoramos como ignoramos las publicidades en la tele que no nos gustan. No necesitamos que el periodismo venga a rescatarnos.

Para terminar, con todo esto... ¿llegamos al año que viene?

Llegamos. No estaremos condenados al éxito, como dijo Duhalde, pero estamos condenados a la persistencia. Si no nos extinguimos con la plaga de kakistócratas que nos gobernaron, somos invencibles.

Jueves, 6 de diciembre de 2018