Registro Automotor: un monstruo de burocracia y descontrol


Quienes hayan comprado o vendido un vehículo en la Argentina coincidirán plenamente con estas palabras, escritas en un blog y amplificada en las redes. Porque lo que dicen estas palabras no es una opinión o una posición política: es un hecho evidente irrefutable. Es el uso (y abuso) del poder que detenta el Registro del Automotor. Un monstruo burocrático que abre sus fauces todos los días para "tragar" dinero de los ciudadanos.

"El Registro Automotor es un monopolio privado regulado por el Estado y entregado sin licitación que depende del Ministerio de Justicia,  con poder para cobrar lo que quieran, brindando un servicio pésimo y carísimo, que no existe en ningún lugar civilizado del mundo democrático y capitalista", enuncia el blog.

Su sistema de atención es arcaico y obsoleto: no admite ningún trámite por internet, todo es presencial, lento, burocrático, caótico, con planillas que se llenan por triplicado, sellos que demoran más de 48 horas en ser colocados sobre un papel que engrosará expedientes que atiborrará archivos)

Pero eso sí: es carísimo. Y se burla del propio Estado que les permite vivir, ya que el organismo realiza cobros en efectivo que la AFIP no puede monitorear. No exige factura electrónica ni posnet. Y no ha lugar a quejarse.

  Suponiendo un precio promedio de $ 200 mil por vehículo (entre usados y 0km), estaríamos hablando de un mercado que facturaría alrededor de $ 440 mil millones por año, de estos aproximadamente el 5% se lo lleva el Registro Automotor, es decir, un negocio de $ 22 mil millones anuales.  

El blog citado (restaurarg.blogspot.com.ar) da un ejemplo claro y concreto:

Para transferir un vehículo usado de $ 30 mil en CABA hay que pagar 16 impuestos diferentes que le harán perder $ 3500. De esta cifra, alrededor de $ 1500 van directo al bolsillo del dueño del Registro Automotor (alrededor del 5% del valor del vehículo).

Se distribuye de la siguiente forma

Impuestos Sellos CABA o ARBA: $1800 

Arancel de transferencia: $300 

Formulario 08: $150 

Certificación de firma: $210 

Cédula: $220 

Título: $110 

Envío de legajo: $110 

Formulario 13 (Patentes): $144 

Formulario 13a (Alta Impositiva): $60 

Formulario 13i (Consulta de infracciones en territorio argentino): $160 

Formulario 13s: $36 

Formulario 13p (Consulta de deuda de automotor): $28 

Deuda por multas: $15 

Act. Imp. Rentas: $90 

Alt. Imp. por correo: $20 B

aja Impositiva: $70 

Total: $ 3500

Para darse una idea del volumen de este negocio malhabido (pero legal) de los Registro Automotor, en Argentina en 2016 se vendieron, según ADEFA, alrededor de 720 mil vehículos 0km. Si a esto le sumamos alrededor de 1,5 millones de usados que se vendieron en 2016, estamos hablando de un mercado que mueve anualmente 2,2 millones de vehículos.

Y finaliza la nota:

"Nuestra clase dirigente se llena la boca hablando de "analizar la cadena de valor" para "bajar los costos logísticos", mientras carga a los vehículos con impuestos que representan un 55% de su precio final. Adicionalmente, hay que sumar los costos asociados al tramiterío en el Registro Automotor, que puede llevarse más de un 10% del valor del vehículo, de los cuales 5% entran limpios al dueño del Registro Automotor.

Lamentablemente, el Ministerio de Justicia del gobierno de Cambiemos, en lugar de eleminar el Registro Automotor, abrió la convocatoria para crear 56 nuevos registros, que se sumarán a los 1500 ya existentes (que habría que cerrar).

En lugar de cortar esta estafa al ciudadano, la amplían, creando nuevos beneficiarios de esta gran cadena de favores que elimina toda gana de invertir en Argentina, y también de permitirle el ingreso al país al siglo XXI.

Siglo XXI que encuentra a los países desarrollados simplificándole la vida al ciudadano, es decir, reduciendo la carga administrativa, tratando de hacerla 100% por internet, en caso de haberla, y bajándole la carga impositiva. Y encuentra a la Argentina otra vez perdiendo el tren.

Jueves, 19 de octubre de 2017
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