¿Cuál es el negocio de la nueva "economía colaborativa"?


En la Argentina hay 17.000 anfitriones de Airbnb, 200.000 personas anotadas para manejar en Uber, 200.000 freelancers que se ofrecen en Workana (la página que ayuda a freelancer y empresarios a encontrar talento) y 15.000 profesionales que brindan sus servicios en IguanaFix (contratación de servicios para auto, hogar y empresas).

Son, todos ellos, exponentes de una nueva forma de concebir el trabajo que ya se impone en el mundo y avance, de manera imparable, en la Argentina. "Obreros" o trabajadores en la red, que apelan a la sencillez y que erigen uno de los emblemas de las nuevas generaciones: la practicidad. Rápido, sencillo y bueno.

Se llama economía colaborativa. Trabajo de fácil acceso. Los gigantes de la tecnología contratan a las personas de manera independiente aunque el trabajo sea similar a la de un empleado en relación de dependencia. 

La "sharing economy" tiene muy poco de colaborativo o de compartir. Al menos es lo que sostiene Gustavo Segovia, colaborador de Ethereum Madrid y Nodo de Economía Colaborativa con BlockchainEspana.com.. Dice que "las plataformas que vemos hoy en día lo que hacen es utilizar las ventajas de la tecnología y de la hiperconectividad en la que vivimos para crear canales de marca y nuevos mercados bajo demanda. Eso sí, más eficientes de los que teníamos anteriormente. Crean la ilusión de que la gente está colaborando entre ellos cuando en realidad se trata de una clásica operación comercial. Algunas incluso basan su modelo en un sistema de sostenibilidad muy dudosa, tal es el caso de Uber, cuyo modelo de negocio no comprende los costes del desgaste de los vehículos de quien los conduce. Uber se aprovecha de la necesidad financiera de conductores para lucrarse con el desgaste de los demás: Para ilustrarlo nada mejor que citar a Raúl Rojas, Profesor de la Universidad de Berlín quien afirma que "Uber no es ni capitalismo, es capitalismo parasitario, capitalismo que explota situaciones sociales penosas para enriquecer a unos pocos."

En rigor, son changas. Virtuales, pero changas al fin. En Estados Unidos, por ejemplo, Uber tiene seiscientos mil choferes registrados. Ninguno de ellos tiene vacaciones, seguros médicos, salarios mínimos o pago de horas extra. Un estudio del PEW Research Center encontró que, en promedio, los trabajadores de la economía colaborativa en EE.UU. pertenecen a un nivel socioeconómico menor al resto de la población.

Antes, si uno quería alquilar habitaciones, tenía que construir un hotel. Hoy en día, puede alquilar las habitaciones de su propia casa. Se ha pasado de una economía organizada de forma vertical, a un modelo horizontal. Así, el ciudadano es productor y consumidor a la vez. 

En Airbnb, la empresa cobra al anfitrión una tarifa de 3% de lo pagado por el alojamiento y a los huéspedes una que va entre 5% y 15%. 

En un viaje, 25% es comisión de Uber y el resto va al chofer. Ese 25% incluye todo el servicio tecnológico prestado al conductor (gestión de pagos, marketing, etc.). A veces Uber paga promociones y premios, por lo cual el chofer puede llegar a llevarse más de 75% de lo recaudado.

Workana es un mercado virtual de freelancers y trabajo remoto digital. Las empresas publican proyectos para pedir la ayuda de programadores, redactores y diagramadores mientras que los freelancers ofrecen sus servicios. Todo esto está garantizado por la plataforma, que retiene el pago en garantía hasta que el freelancercompleta el trabajo correctamente.

Guillermo Bracciaforte, cofundador de Workana, dice que cualquier trabajo que se pueda hacer con una PC se puede hacer a través de Workana (redacción, traducción, diseño, programación, asistente virtual, consejo legal). Uno se da de alta en la página web con una serie de requerimientos (como verificación del celular y un test sobre las reglas de la plataforma). Terminado este paso ya se puede empezar a revisar los proyectos. "Se envía la propuesta, el cliente entra en conversación si le interesó y finalmente acepta o rechaza el trabajo. En las primeras 48 horas de publicación del proyecto, se adjudica el 75% de ellos", apunta Bracciaforte.

Una vez concluido el trabajo, la empresa puede pagar por Mercado Pago, PayPal o directamente a la cuenta bancaria del freelancer. El plan gratis de Workana permite alfreelancer cobrar sólo al comienzo de mes y la opción paga (US$ 5, US$ 17 y US$ 25) permite cobrar todas las veces que quiera. "La comisión de Workana es de 15% sobre el total pagado por la empresa", precisa Bracciaforte.

Quien necesite una reparación en la casa, el acondicionamiento de su oficina o el arreglo del auto puede solicitar un especialista con sólo ingresar en la aplicación de IguanaFix. "Todo se puede manejar por una app que se descarga en el teléfono. El usuario pide cierto trabajo e Iguana Fix determina cuál es el profesional más idóneo. Ahí le llega una confirmación al cliente con la foto, el nombre, apellido y código de seguridad del trabajador", detalla Matías Recchia, CEO y cofundador de esta empresa.

Para darse de alta hay que ir a la oficina de IguanaFix (en Palermo) y en un día se completa el trámite. La empresa también hace jornadas de dada de alta en otras ciudades. La persona tiene que estar en blanco (puede ser monotributista, autónomo o tener una SRL), tener referencias y completar un formulario con datos personales (entre los que están los antecedentes criminales).

Iguana Fix hace el cobro y después le paga al profesional una vez que el cliente lo califica como "satisfactorio", dentro de los siete días de completado el trabajo. Las comisiones oscilan entre 7% y 25% de lo que se cobra por la tarea efectuada.

"Lo que buscamos es que para el cliente final el precio sea el más bajo y por otro lado que el profesional tenga más volumen de trabajo. En dos horas de trabajo es posible ganar $ 3000 y la plataforma permite trabajar las horas que se quiera y los días que se desee", subraya Recchia.


Jueves, 2 de noviembre de 2017