Es el capitalismo el que propicia la igualdad de género
Kevin Itoiz
Asesor financiero

SIN CAPITALISMO NO HAY IGUALDAD DE GENERO

El pasado 8 de marzo, día Internacional de la Mujer, más de 200 mil personas marcharon en reclamo por la igualdad de género que, si bien se avanzó enormemente durante los últimos años, en términos de leyes falta (bastante) para erradicar la cultura machista que se encuentra incorporada en nuestra sociedad.

Lamentablemente, la política partidaria de los sectores de izquierda no solo fue a apoyar el legítimo reclamo, sino que también metió todas sus banderas en una misma bolsa y las críticas al capitalismo salieron a la luz. 

Ahora corresponde preguntarnos: ¿es el sistema capitalista el responsable de la sociedad machista en la que vivimos?

Siglos atrás el hombre ocupaba un rol indispensable en la sociedad, ya que, por la ventaja de su fuerza y contextura física, era clave para la caza, la pesca y demás actividades relegando a la mujer a un rol secundario: crianza y tareas del hogar. 

Es recién con la llegada del capitalismo que se desarrollan maquinas que reemplazan, poco a poco, la fuerza del hombre y llevan a que crezca la necesidad intelectual para realizar las distintas tareas, donde el hombre no se encuentra en un nivel de superioridad.

Es el capitalismo el punto de quiebre en la historia que da comienzo a la igualdad de género, el cual es un proceso de cambio cultural reflejado en leyes, motorizado por mujeres libres y emprendedoras que bajo ningún concepto eran inferiores a los hombres.

Capítulo aparte son los países o regiones que, por cuestiones religiosas, relegan a la mujer a un lugar que no les corresponde y esa es una batalla a dar a nivel global. Debemos entender el alcance de la igualdad de género como un paso más en el avance hacia una sociedad civilizada.

Cuando hablamos de igualdad de género debemos hablar de la única igualdad que importa: la igualdad ante la ley. Debemos evitar caer en demagogias otorgando privilegios que no hacen más que seguir discriminando a las mujeres. Debemos maximizar oportunidades para que cualquier persona pueda alcanzar lo que desee sin importar su sexo.

"Nunca he creído que por ser mujer deba merecer tratos especiales. De creerlo estaría reconociendo que soy inferior a los hombres, y yo no soy inferior a ninguno de ellos", Marie Curie (1867-1934), premio Nobel de Física 1903 y premio Nobel de Química 1911.

IGUAL REMUNERACION POR IGUAL RESULTADO, NO HACE FALTA LEY PARA ESO

Igual remuneración por igual tarea fue otro punto importante del reclamo, aunque visto desde la perspectiva de la izquierda resulta bastante contradictorio.

Por un lado es el capitalismo "el causal de la sociedad machista en que vivimos", pero también es "el que busca explotar al trabajador pagándole lo menos posible". Si el empresario le puede pagar menos a una mujer por el mismo trabajo que realizar un hombre, ¿no debería contratar la mayor cantidad de mujeres posibles para reducir sus costos? He allí la falacia.

Las personas, hombres o mujeres, no son iguales, no somos maquinas, por lo cual pretender ser tratadas como tal es imposible. Por otro lado, igualdad de tareas no significa igualdad de producción, que es, al fin de cuentas, por lo que un empresario paga un salario. Por último, estas estadísticas no tienen en cuenta otros factores más allá de la tarea y la productividad como networking, liderazgo, conocimientos específicos o capacidades en situaciones puntuales.

Dicho esto, la brecha salarial en Argentina promedio (trabajo formal e informal) es del 35 % y sobre esta se enfoca el reclamo. Ahora, si lo analizamos por horas trabajadas nos encontramos que tal brecha no existe, es más, está a favor de las mujeres en un 3 % en el sistema formal y un 8 % en la informalidad (Leer más) 

¿Cómo es esto posible? Así como el hombre biológicamente, en general, es superior físicamente a las mujeres, son las mujeres por cuestiones biológicas las que llevan a cabo en su propio cuerpo la reproducción humana que limita, en la mayoría de los casos, la posibilidad de seguir con sus actividades laborales.

Por otro lado, las mujeres no solamente cargan con el embarazo poniendo en juego su cuerpo sino que, en general y por razones meramente culturales, tienen más responsabilidad sobre la crianza del niño o niña afectando su trabajo más que el trabajo del padre en cuestión. Para avanzar en la igualdad de género debemos fomentar la igualdad de derechos laborales de hombres y mujeres, igualando beneficios y privilegios pero que, a su vez, éstos no fomenten la no contratación por parte de empresas a quienes tengan en sus planes futuros cercanos tener una familia.

La principal lucha se da en el seno familiar, debemos eliminar los prototipos con los que fuimos criados donde el rol de la mujer es cocinar, limpiar y criar a los chicos, esta tarea debe ser consensuada y compartida, teniendo esto en claro y educando a nuestros hijos con estos valores estaremos más cerca de una sociedad donde la violencia de genero finalmente haya sido erradicada.

 

Jueves, 15 de marzo de 2018