Lula y PPK cayeron por corruptos: ¿se despertó la Justicia en Latinoamérica?
Bertha María Carrillo
Periodista


La corrupción llevó a la cárcel por primera vez a un ex presidente en Brasil y la Justicia recobra su credibilidad en la región. El sábado fue recluido en una celda provisional Luis Inácio Lula da Silva, después de cuatro años de investigación del caso de corrupción que envuelve a toda Latinoamérica: Lava Jato.

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 En medio de las protestas de los seguidores del Partido Trabajador y el aplauso de la opinión pública internacional, el ex presidente ya se encuentra preso en el Centro Médico Penal de Pinhais, que es una cárcel destinada a detenidos enfermos o con problemas psiquiátricos, pero que también alberga a ex policías y a otros presos que son recluidos allí con el fin de brindarles protección de los presos comunes. 

La celda de Lula da Silva está en el último piso del centro carcelario y mide 15 metros cuadrados.

Lula fue condenado a doce años y un mes de prisión, por el juez Sergio Moro que lo consideró beneficiario de un lujoso departamento ofrecido por una constructora a cambio de facilidades para obtener contratos con la empresa Petrobras. Sin embargo, el ex mandatario, que también afronta otros seis procesos penales, se ha declarado inocente en todos.

Visión Liberal conversó con el brasilero Joao Guedes-Neto, politólogo de la Universidad de Pittsburg, a fin de conocer de primera mano las implicancias políticas del arresto de Lula y su impacto en las investigaciones que se realizan a nivel internacional a ex presidentes, políticos y empresarios, también involucrados en los cobros, dádivas y favores que beneficiaron a las constructoras brasileñas Lava Jato y Odebrecht. Un precedente sin par que, sumado a los avances del caso en Perú, le niega impunidad a la corrupción y que le quita la mascarilla a los líderes del socialismo del siglo XXI.

"El hecho de que la justicia haya emitido arrestado al presidente más popular en la historia reciente de Brasil seguramente sirve como un gran ejemplo para el resto de la región. También fue el caso de lo que sucedió en Perú. Estoy totalmente seguro de que lo que sucedió (o lo que ha estado sucediendo) con ex presidentes peruanos ayudó a motivar a las autoridades brasileñas en Lava Jato", expresó Guedes.

 Expresidentes y hasta vicepresidentes están implicados en el caso de corrupción que ha sacudido a Latinoamérica

Figura clave de la historia reciente de Brasil y del continente, Lula se definió en el 2007 como una "metamorfosis ambulante". Y vaya que lo es. Desata pasiones antagónicas. Amado y a la vez odiado, pasó de ser el líder populista al ambicioso presidente que sucumbió y negoció con la corrupción. "Odebrecht y Lula no crearon corrupción en Brasil. Es algo que siempre ha existido e influido en todos los niveles de nuestra vida cotidiana. Existe corrupción en la implementación de servicios básicos en los municipios locales, como ocurre en los principales proyectos nacionales de infraestructura. El principal problema es que este 'mecanismo' (usando el término de la reciente serie de TV de Netflix) se convirtió en el modus operandi del gobierno (de Lula). Desde el segundo mandato de su presidencia, el gobierno participó en una política industrial llamada "elige el ganador", manifestó el analista.

Esto significa, según Joao Guedes que el gobierno brasileño selecciona empresarios que se supone que se convertirán en súper jugadores internacionales. Patrocinan a estos empresarios a través del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), facilitan la concesión de contratos a nivel nacional, promulgan leyes proteccionistas dirigidas a sus sectores, etc. En este proceso, crean empresas que operan en el ámbito internacional, influyendo positivamente en el balanza comercial internacional.

"Los empresarios que fueron seleccionados por Lula (y luego, por Dilma Rousseff) fueron los que tenían vínculos políticos con su partido, el Partido de los Trabajadores. A cambio de este apoyo, se suponía que estos empresarios financiaran campañas políticas. Como la corrupción siempre ha sido una práctica común, el financiamiento de las campañas políticas pronto se convirtió en una herramienta para comprar votos en el Congreso, sobornar a los burócratas de segundo nivel para facilitar nuevos contratos, y así sucesivamente", puntualizó Guedes.

En esta trama política y corrupta, según el analista brasilero, Odebrecht fue uno de los "ganadores" seleccionados por el gobierno y pronto el modelo de "apoyo y financiamiento" fue exportado atravesando fronteras y negociando con las los más variados personajes de la política latinoamericana. "Fue seleccionado en un período en que los proyectos de infraestructura se convirtieron en el principal sector de financiación gubernamental: antes de la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos y durante un período en el que la iniciativa principal del gobierno era el Proyecto de Aceleración de Crecimento. Recibieron la mayoría de los proyectos de estas tres iniciativas y se convirtieron en una súper compañía. Pronto, este modelo (o "mecanismo") se exportó a muchos países de América Latina y África", sentenció Joao Guedes.

El progresismo brasilero está fracturado y el socialismo del siglo XXI ha visto empañada su imagen reiteradamente. Sin embargo, tras su discurso previo a entregarse a prisión, Lula dejó ver que no se ha rendido. "El caso está lejos de llegar a su fin. Existen muchos mecanismos legales que harán que este proceso dure más tiempo. Lula podría pasar unos días en la cárcel ahora, pero pronto será libre debido a herramientas como la "acción de declaratoria de constitucionalidad"o ADC. El Tribunal Supremo generalmente está predispuesto a favorecerlo. Después de todo, la mayoría de sus miembros fueron nominados por el Partido de los Trabajadores. No obstante, hay muchos procesos en contra de Lula. Será muy difícil para él y sus abogados defenderse contra todos los procesos", finalizó Guedes.

El caso de corrupción más grande que envuelve por lo menos a trece países aún dará mucho que hablar, mientras tanto, ya son dos países latinoamericanos emitiendo órdenes de arresto contra ex presidentes (Perú y Brasil). Precedente suficiente para los sistemas de justicia de los demás países.

Lunes, 9 de abril de 2018