Entrevista con el director de políticas públicas de Fundación Libertad
Alejandro Bongiovanni: "Hay muchas cajas negras que no se tocan"
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Millonarios gastos en las legislaturas: "Las hacen ver frente a los ojos de la sociedad como algo siempre corrupto e innecesario" Alejandro Bongiovanni.

La Fundación Libertad publicó recientemente un informe sobre el gasto de las legislaturas provinciales de acuerdo con los datos de los presupuestos que manejan, y el resultado no es alentador ni mucho menos adecuado a la realidad de nuestro país.

El trabajo realizado tiene como objetivo "conocer cuánto gastan las provincias en sus legislaturas para luego vincular este dato con la cantidad de legisladores, tanto diputados como senadores, que tiene cada una de las 24 jurisdicciones del país incluida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA)".

Los resultados revelan que las provincias gastan en promedio $24,8 millones anuales por legislador, un poco más de 2 millones por mes, y liderando el ranking de gastos por legislatura se encuentra Tucumán, con un costo de $54,3 millones anuales, le siguen la Ciudad de Buenos Aires con $54,2 millones y Buenos Aires con $49,5 millones.

Alejandro Bongiovanni, director de Políticas Públicas de la Fundación Libertad, en contacto con Visión Liberal, comentó que lo que los llevó a realizar esta investigación es "la convicción de que hay mucho gasto que sí puede recortarse sin alterar la frágil situación socioeconómica heredada. Hay muchas cajas negras que no se tocan (o no se tocan lo suficiente) por una suerte de pacto implícito por parte de la clase política" y remarcó que cree "que se puede y debe trabajar mucho en ese sentido".

"Hay muchas cajas negras que no se tocan", advierte Alejandro Bongiovanni

En el otro extremo del ranking, entre las provincias que menos gastan en este sentido, son La Rioja y Santiago del Estero, con erogaciones de $3,2 millones por cada legislador en el año. Como contexto y a modo de contraste también, el informe comenta el caso del presupuesto del Parlamento de Cataluña, de aproximadamente 52 millones de euros (1.640 millones de pesos) y lo compara con el de Tucumán, que destina un monto total de $2.659 millones a su Legislatura. "Este importe equivale al 40% de lo que la provincia destina a inversión real directa (obra pública) en la provincia", explica el informe.

Bongiovanni dijo al respecto: "nos encontramos con los números tan abultados... Uno se imaginaba algún grado de exceso, pero resultó casi pornográfico en algunos casos. Que Tucumán gaste en su Poder Legislativo un 60% más que lo que gasta el Parlamento de Cataluña (una región muy rica en España), teniendo cinco veces menos población que aquella, es cuanto menos un escándalo. Que Santa Fe gaste casi tres veces más que la Legislatura de la Comunidad de Madrid es ridículo".

Este análisis indica que "debe tenerse en cuenta que la mayor parte del gasto del Poder Legislativo se destina a personal", ya sea el sueldo de los legisladores, como de secretarias, asesores y demás empleados. "Los empleados transitorios y permanentes son parte del botín de la clase política y así se reparten. Tenés cantidad de empleados que ni los edificios soportan. En el Congreso de la Nación pusieron registro biométrico y tuvieron que darse de baja varios ñoquis a los que no le daba la cara para seguir cobrando. Pero esto pasa en todas las legislaturas. Y nadie lo ve mal, ni lo denuncia, porque es una caja que alimenta a toda la casta política", opinó el director de Políticas Públicas de la Fundación.

En promedio, el presupuesto destinado al Poder Legislativo en las provincias representa el 1,35% del total de gastos. Las tres jurisdicciones que exhiben una mayor participación son: Tucumán (3,94%), Catamarca (2,81%) y Formosa (2,35%). "Si bien estos porcentajes parecerían ser poco significativos dentro de los Presupuestos, cuando se realizan algunas comparaciones sobre otras erogaciones que realizan las provincias se puede advertir la importancia de los mismos", comenta dicho trabajo.

Sobre este punto, Bongiovanni mencionó que la intención es "generar el debate para que, luego, la política tome cartas en el asunto. Pero si la sociedad no lo demanda, el político no va a ofertarlo. Nadie se serrucha voluntariamente la rama en la que está sentado. Cada legislador es una PyME. Cada bloque una empresa. Tienen a su disposición recursos exagerados, dadas las restricciones económicas del país".

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene un presupuesto asignado al Poder Legislativo que equivale al 76% de lo destinado al Ministerio de Cultura ($4.278 millones), al 68% de lo asignado al Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología ($4.753 millones) y al 30% de lo proyectado para el Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano ($10.858 millones).

Hacia el litoral argentino, encontramos situaciones como las de Chaco y Formosa. En la provincia de Chaco el monto total concedido al Poder Legislativo ($ 1.389 millones) quintuplica al gasto proyectado para el Ministerio de Seguridad Pública ($285,4 millones), sin comparar con lo designado a otros Ministerios como el de Producción o el de Infraestructura; mientras que, en Formosa, lo presupuestado para el corriente año a la función legislativa ($991 millones) supera al destinado a la Dirección Provincial de Vialidad y al Ministerio de la Producción. "El contraste es aún mayor cuando se compara con lo que recibe la Secretaría de Ciencia y Tecnología, que es apenas el 1,1% ($11,3 millones) de lo que consume la legislación" dice el informe.

"Hoy las redes sociales permiten visibilizar cosas que antes quedaban opacas. La contra es que ante tanta información tendemos a indignarnos un rato y luego olvidarnos para pasar al siguiente tema", reflexionó Biongiovanni, y agregó que "es necesario que algún partido tome la causa de atacar el gasto político y la lleve adelante. Le hace mal a la función política este nivel de exceso. La hace ver frente a los ojos de la sociedad como algo siempre corrupto e innecesario. Y esto alimenta a los anti-sistema de derecha o izquierda. Para no caer en populismos, la política tiene que auto-exigirse urgentemente un salto de calidad institucional y racionalidad económica".

Viernes, 24 de agosto de 2018