¿Qué pensaba de los empresarios y los creadores de riqueza?
Pablo Benitez Jaccod
*Licenciado en Relaciones Internacionales y presidente de la Fundación Progreso y Libertad


Alberdi en su obra "Sistema rentístico de la Confederación Argentina" (1854) reflexionaba que la carencia total de infraestructura de la Argentina se debía a nuestra falta de medios para obtenerlo, es decir capital y riqueza. Luego explicaba: en efecto, ¿quién hace la riqueza? ¿Es obra del gobierno? El gobierno tiene el poder de estorbar o ayudar a su producción, pero no es obra suya la creación de la riqueza. En este sentido, "¿qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse? exige una entera libertad al uso de las facultades productivas del hombre". El progreso argentino se lograría mediante la afluencia de los capitales, del comercio y la creación de infraestructura adecuada.

En un trabajo elaborado por Gómez, A. y Newland, C titulado "Alberdi, sobre héroes y empresarios", se analiza la visión de Alberdi sobre el rol de los emprendedores en una sociedad. De las consideraciones propuestas en sus escritos se desprende que es el accionar empresarial el que movilizara los factores y capitales requeridos. Esta idea aparece en el Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho (1837), las Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la República Argentina (1852) y en La vida y los trabajos industriales de William Wheelwright en la América del Sud (1876)

En "Bases" identifica como enemigo del progreso al "desierto", al atraso material, a la naturaleza bruta y primitiva de nuestro continente. Esta se debería combatir por medio del desarrollo de la industria y de la educación práctica comercial e industrial. El empresario era el principal impulsor del cambio, portador de los conocimientos requeridos, en algunas situaciones, del capital para los emprendimientos. Alberdi observa que los héroes propuestos para las nuevas naciones hispanoamericanas que comenzaban a inmortalizarse en los monumentos públicos y en los primeros libros de historia eran los militares y políticos de formación militar, y concluía que estos actores más que promover el progreso, provocaban el atraso. "La espada, pues, en esta parte cumplió su misión. Nuestros padres llenaron la misión más gloriosa que un pueblo tiene que llenar en los días de su vida"."Una sien de la patria lleva ya los laureles de la guerra; la otra sien pide ahora los laureles del genio. La inteligencia americana quiere también su Bolívar, su San Martín". "La filosofía americana, la política americana, el arte americano, la sociabilidad americana son otros tantos mundos que tenemos por conquistar". 

Según Alberdi era necesario reconocer a los verdaderos motores del crecimiento que eran los hombres de empresa, los responsables de impulsar la producción y generar el bienestar de las personas. Debía haber un cambio de actitud hacia el rol del empresario, quien debía ser visto como un héroe promotor del progreso. Es decir, el emprendedor que desarrolle industrias, abra nuevos mercados y comunique regiones que hasta ese momento eran improductivas. En las Bases sostiene que: "la nueva política debe tender a glorificar los triunfos industriales, a rodear de honor las empresas de colonización, de navegación y de industria, a reemplazar en las costumbres del pueblo, como estímulo moral, la vanagloria militar por el honor del trabajo"

En el Sistema Económico y Rentístico señala la importancia de los empresarios a la hora de promover el crecimiento del país y el progreso de sus habitantes: "los capitales no tienen el poder de llevar a cabo esas grandes empresas, sino por medio de la asociación. Así, pues, la omnipotencia del capital, las maravillas de transformación y progreso que la América desierta espera de ese agente soberano de producción, residen y dependen de la asociación o compañía, que es la unión industrial de muchos para obtener un beneficio común."

En la biografía escrita por Alberdi sobre William Wheelwright analiza positivamente la figura empresarial y su impacto en el desarrollo económico. Alberdi describe los proyectos de Wheelwright, los cuales promovían la mejora del transporte e infraestructura, desde una perspectiva continental y mundial. Separa la figura del emprendedor del capitalista. El emprendedor es el que ve lo que otros no ven en su momento. Alberdi observa esto al decir que: "La verdadera originalidad de Wheelwright consistía en haber sido el primero que vio la posibilidad de esa obra". Su principal adversario: La incredulidad. "No porque sus concepciones no fuesen ya hechos practicados en otras partes, sino porque no lo eran en los países de Sud América en que la idea de introducirlas y aplicarlas, le pertenecían a él primero que a nadie". 

El éxito de un emprendimiento solo podía materializarse en el largo plazo, el empresario debía estar preparado para soportar sin claudicar años de pérdidas antes recibir los beneficios esperados. "Persistió no por cálculo de ganancia, sino por honor y buena fe de empresario superior (...) Él tenía el temperamento que la moral de la industria requiere en el grande empresario. Solo la moral sabe ser paciente en la adquisición de la fortuna por las obras de la industria"

Alberdi señala las características de un buen empresario desde el punto de vista social. En primer lugar, destacaba que debían actuar con independencia de injerencias políticas, no participar en entramados corruptos: "El tráfico o comercio de concesiones ha venido a ser un escollo para los empresarios de capacidad y buena fe, y una vergüenza para las Administraciones de América" agregando que "la política en una palabra, que naturalmente se ha convertido en la única industria y manera de adquirir fortuna, en que el extranjero no puede hacer concurrencia al patriota nativo". En segundo lugar, el buen empresario hace coincidir sus intereses con los de los habitantes de la sociedad en la que opera. Logrando beneficios particulares, aumentando la producción, incrementando los salarios y abaratando el precio de los productos consumidos.

"Wheelwright ha aumentado el producto y el haber de cada hombre en los países de sus obras, encareciendo el valor de su trabajo, por la facilidad que sus empresas de comunicación han dado a la extracción de la riqueza nativa; y ha abaratado los consumos de cada habitante multiplicando la importación de los productos extranjeros por las facilidades que sus puertos han dado al comercio marítimo. Ha enriquecido de algunos pesos el presupuesto anual de entradas de cada habitante de la América beneficiada por sus obras". En La Omnipotencia del Estado es la Negación de la Libertad Individual" resaltaría nuevamente a la iniciativa privada. Alberdi pone en valor la acción de los estancieros. "Si hay estatuas que se echen de menos en nuestras plazas son las de esos modestos obreros de nuestra grandeza rural, sin la cual fuera estéril la gloria de nuestra independencia nacional".

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Miércoles, 29 de agosto de 2018