Por qué sí y por qué no es aconsejable avanzar con la dolarización
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción

Dolarización: el debate con argumentos a favor y en contra

Siempre que hay crisis económica en Argentina, vuelve a reflotar la idea de dolarización. No se puede negar que el ciudadano promedio de nuestro país piensa y ahorra en dólares, no por una cuestión de "falta de nacionalismo", sino porque, simplemente, el peso ya no es una moneda de valor ni confianza.

Frente a este contexto y a los rumores de dolarización que surgieron a partir de las polémicas declaraciones de un asesor de Trump, nuevamente se abrió el debate sobre si dolarizar es la solución para frenar la inflación y reducir drásticamente el riesgo de devaluación.

A modo de contraste, Visión Liberal recopiló los argumentos de cuatro liberales, dos en contra (Carlos Maslatón y Dardo Gasparré) y dos a favor (Roberto Cachanosky y Adrián Ravier), con el objetivo de despejar dudas y marcar pautas de los principales puntos fuertes que se discuten en ambas posturas.

En contra:

Para Carlos Maslatón, dolarizar es directamente "un delirio total de realización imposible"

Carlos Maslatón: "Para dolarizar, antes hay un proceso de empobrecimiento sin precedentes"

Para el abogado y especialista en mercados financieros, y tal como lo expresó en sus redes sociales, "el proyecto es de realización imposible. Se trata simplemente de un delirio total", ya que, según su perspectiva, para dolarizar, lo que se necesita es "convertir la totalidad de los billetes y monedas en pesos a dólares, que debe suministrar el propio estado argentino, cancelando así el circulante en pesos".

Además, agrega que "se debe convertir forzosamente todas las cuentas y plazos de pesos a dólares, pasando así los bancos argentinos a ser deudores en dólares que no tienen, sumado a que todos los contratos en curso de ejecución, todas las obligaciones de dar sumas de dinero pasan de pesos a dólares, al igual que toda la deuda pública y toda la deuda privada".

A su vez, presenta el panorama con el que posiblemente se encontraría el país con una dolarización: "Es tan grande la dimensión de lo que hay que hacer para dolarizar, que es imposible lograrlo sin antes licuar los números pasándolos por una hiperinflación mortal y pasándolos por un default".

¿Qué habría que hacer para dolarizar? Maslatón responde: "Para dolarizar, antes, hay un proceso de empobrecimiento sin precedentes. Tras dolarizar, el Estado solo puede gastar lo que recauda, porque no hay ya más banco central para falsificar la diferencia, como tampoco hay autoridad alguna que pueda actuar ante una corrida bancaria" y concluye con firmeza: "Se sugiere desde estas columnas, a los que están a favor y a los que están en contra, dejar de escribir estupideces sobre la materia monetaria".

Dardo Gasparre: "No hay que cambiar la moneda, hay que cambiar la calidad de razonamiento"

Dardo Gasparré: "Lo que hay que cambiar no es la moneda. Es la calidad del razonamiento".

Para el periodista y analista económico, "el país está en terapia intensiva, tras dos infartos gravísimos. Intentar un cambio drástico en este momento semejaría a un recién infartado que quiere ir al gimnasio a hacer abdominales porque le han dicho que el ejercicio es muy bueno para la función cardíaca", comenta en su nota para Infobae.

"Dolarizar implicaría cambiar los pesos por dólares. Todos. Eso significaría, suponiendo que se pudiese hacer en un santiamén, disponer de una masa adicional de alrededor de 110 mil millones de dólares para efectuar el trueque, a la paridad de hoy" reflexiona Gasparré y agrega que: "un país que llama al FMI porque no puede financiar 7000 millones de dólares, difícilmente consiga de nadie esa suma".

Pero asumiendo que esto fuese factible, "el problema recién empezaría" indica, ya que habría que lograr consensos políticos y legislativos para aplicar semejante cambio, "y aun cuando se produjera ese milagro, debería ser aplicado mediante una reforma constitucional, porque una ley puede cambiarse con otra ley, con lo que la credibilidad de semejante cambio sería dudosa, algo fatal para un sistema monetario".

¿Qué provocaría la dolarización? Gasparré responde esta interrogante de una manera firme y presentando un panorama preocupante: "Una dolarización provocaría un shock de inflación y recesión por un lapso importante, como pasó en Ecuador. Si se quiere dar imagen de seriedad, debería pensarse en una sola salida: prohibir el déficit y limitar los impuestos y el endeudamiento por medio de una reforma constitucional".

A modo de síntesis y reflexión final, sentencia: "Si el país no puede lograr ese consenso, menos podrá lograr consenso para dolarizar. Ninguna regla cambiaria funciona si no se es capaz de mantener la disciplina fiscal. Y con disciplina fiscal no hacen falta reglas cambiarias. Lo que hay que cambiar no es la moneda. Es la calidad del razonamiento. Algo más complicado".

A favor:

Cachanosky: "Hoy no podemos ignorar que no tenemos moneda porque el peso no es una reserva de valor"

Roberto Cachanosky: "Argentina no puede generar moneda porque no hay confianza en los gobiernos"

El economista se manifestó abiertamente a favor de dolarizar la economía en sus redes sociales. En twitter, destacó que "dolarizar, ir a una convertibilidad o a una competencia de monedas es para el debate. Lo que no podemos ignorar es que hoy no tenemos moneda porque el peso no es reserva de valor. Y tener una economía sin moneda es cómo volver a la época de las cavernas".

¿Solucionaría la dolarización nuestro problema de falta de moneda? Cachanosky cree que sí, "pero parcialmente porque tenemos otro problema: una larga historia de falta de seguridad jurídica. Como los diferentes gobiernos argentinos fueron sistemáticos confiscadores de activos financieros para cubrir el déficit fiscal, el argentino ahorra en divisas, y en gran parte en el exterior".

En este sentido, explica que "esto no sucede porque el argentino sea una mala persona, sino porque las reglas de juego de un estado saqueador nos llevaron a tal grado de inseguridad jurídica, que pocos quieren ahorrar en el mercado de capitales de Argentina para no ser confiscados por el Estado".

Contrastando con las opiniones de los dos economistas mencionados con anterioridad, Cachanosky indica que "los que están en contra dicen: antes de dolarizar hay que bajar el gasto público, la presión impositiva, el déficit fiscal, cambiar la legislación laboral, etc", pero contraataca justificando que "justamente porque tenemos todos esos problemas es que el peso dejó de ser moneda. Dolarizar es tener moneda, no hacer magia para implementar todas las reformas estructurales".

Siguiendo esta línea, manifiesta que "la devaluación no modifica la legislación laboral ni la reforma del Estado ni del sistema tributario. Lo que pone es un límite al gasto del Estado. En realidad, también permite endeudarse y entrar en default, pero es una restricción a la política para seguir gastando permanentemente. Argentina no puede generar moneda porque no hay confianza en los gobiernos", apuntó.

Como reflexión final, concluyó: "Creo que los argentinos no estamos en condiciones de generar nuestra propia moneda fiduciaria, porque la dirigencia política argentina no ofrece esa confianza, pero, con un cambio de sistema monetario, no terminaríamos de resolver un problema mayor: la inseguridad jurídica derivada de un Estado saqueador que ha confiscado cuanto ahorro ha encontrado a su paso para financiar las aventuras populistas".

"Tal vez la dolarización le traiga algunos beneficios, como una inmediata estabilidad monetaria, una baja de la tasa de interés y del riesgo país" (Adrián Ravier)

Por su parte, el doctor en Economía Aplicada Adrián Ravier, encara el tema desde lo más profundo: "Debemos reconocer nuestros fallos. La Argentina es incapaz de gestionar su propio dinero, y en este contexto, no puedo pensar más que en dos alternativas: la dolarización o una nueva convertibilidad".

Desde su punto de vista, "desde que existe el Banco Central, en 1935, la inflación promedio superó el 50%", por lo que desconfía de que se tenga estabilidad monetaria mientras siga existiendo esa entidad.

En una nota con La Gaceta, aclara que el proceso de dolarización en economías como la argentina es diferente: "Tal vez la dolarización le traiga algunos beneficios, como una inmediata estabilidad monetaria, una baja de la tasa de interés y del riesgo país" y sostiene, además que "todo esto puede contribuir a que el país atraiga inversiones genuinas y se generen más empleos".

¿Qué puede suceder en la transición hacia ese proceso? El economista considera que, si la Argentina no avanza hacia un proceso similar a la dolarización, "es probable que en el corto plazo vuelva a sufrir los efectos de un atraso cambiario que se acumulará hasta las elecciones del año que viene y, frente a ese panorama, es probable que en enero estemos devaluando de nuevo".

Así mismo, señala que "el costo de salir de la convertibilidad siempre es menor que el de abandonar la dolarización, por lo que una medida u otra obligará al gobierno a buscar fuentes alternativas de financiamiento del gasto que la monetización del déficit fiscal". Finalmente, subraya que "la viabilidad del plan requiere que estas medidas sean inmediatas, puesto que una continua fuga de capitales y caída de reservas sólo conducirán a consecuencias muy graves en lo económico y especialmente en lo social".

Lunes, 17 de septiembre de 2018