Manuel Valls, el francés liberal que quiere salvar a Barcelona del populismo
Benjamin von der Becke
Especial para Visión Liberal, desde España


Barcelona bailará al ritmo de un Valls francés

En un mundo donde los políticos suelen copiarse unos de otros para parecerse más en sus defectos que para emularse en sus virtudes, convirtiendo no pocas veces la corporación de mandamases en una especie de cofradía que desilusiona hasta a sus propios acólitos, la noticia sobre quién se presentará como candidato a dirigir los destinos de la emblemática ciudad de Barcelona resultará atractiva para muchos. Hablamos, claro esta, de Manuel Valls, un francés que ya ejerció las sinuosas lides del oficio pero en las Galias. ¡Y nada menos que como Primer Ministro..!

Corrían los tiempos de François Hollande cuando éste lo llamó para acompañarlo en sus gobiernos. 

Manuel Valls

El joven Manuel asumió primero como Ministro de la poderosa cartera de Interior (2012-2014) y luego se hizo fuerte en el Elíseo al ser nombrado Primer Ministro (2014-2016), dándole algo de nuevo oxígeno al alicaído gobierno socialista. Por entonces Emmanuel Macron era un empleado suyo, aprendiendo de la política real.

Valls y su particular estilo de socialista con reflejos de líder derechista, cumplió las expectativas ayudando a renovar las energías de la V República. Quiso presentarse para las presidenciales por su partido, pero perdió en las primarias frente a otro correligionario que tampoco llegó muy lejos. 

La fuerza carismática de Macron ya estaba en ascenso. 

Tuvo en algún momento Valls la esperanza de ser convocado por la plataforma triunfante "En Marche!", pero viejas facturas políticas se lo impidieron.

"El socialismo está muerto", dijo Valls al apoyar a su antiguo rival, Macron

Sin embargo este hombre de mundo se recicló y viendo que nada se lo impide, reaparece ahora como político estrella en el arisco territorio español al cual desde hace dos años todo Europa mira. Dando un arriesgado salto por encima de los Pirineos se presentará en las próximas elecciones como candidato para ser alcalde de la ciudad de Barcelona, ciudad donde nació en 1962. Su padre, un pintor catalán junto a su mujer, suiza-italiana, ambos radicados en Francia, eligieron la ciudad condal para dar a luz a su hijo Manuel por que amaban aquel ambiente elegante, culto, a la vez tan español y tan vernáculo... Algo que ciertamente quien observa desde afuera puede valorar. Ya se sabe que el pez no sabe lo que es el agua.

Los barceloneses actuales son gobernados por la alcaldesa Ada Colau, que intentará reelección, desde una coalición de fuerzas provenientes en su mayoría de la izquierda populista afines a Podemos. Siempre haciendo equilibrios para no resultar antipática, por equidistante, a los dos grandes grupos sociales que en que se divide la sociedad Catalana: los independentistas y los que no lo son. 

Ada Colau, alcaldesa de Barcelona

Su candidatura en 2015 pudo sustraerse a este asunto extremo que ahora es el desafío más difícil de España. Ha pasado desde entonces mucha agua bajo el puente: la caída de Artur Mass por asuntos de corrupción; Puigdemont y los suyos proclamado la República; los atentados yihadistas en las Ramblas, el partido Ciudadanos ganando las elecciones regionales; las noticias de los presos y exiliados independentistas llenando aún las tapas de todos los diarios... Barcelona ya no es lo que era antes, y pocos son los que se arriesgan a pensar cómo será. Manuel Valls es uno de ellos. Solo un político que tenga esa necesaria e imprecisa proporción de narcisismo y espíritu lúdico puede acometer un desafío semejante.

Experimentado, culto, galán, divertido... Valls es un tipo difícil de clasificar. En Francia gustaba más al electorado de centro derecha que a los de la izquierda, la de su propio partido. Seguramente ha olfateado que algo parecido puede suceder entre el electorado catalán. Lo hará desde una plataforma en la que las propias huestes de Ciudadanos, conducidos por Ines Arrimadas lo nutrirá de apoyos. 

Estos confiesan que la batalla es contra los nacionalismos y los populismos, y que hoy por hoy no hay mejor candidato para combatirles en el frente de Barcelona que este socialista devenido en liberal. El Partido Popular se auto marginó de esta batalla. 

El PSOE local hizo lo propio, teniendo que alinearse estratégicamente con las complicadas maniobras que ensaya a nivel nacional su líder, Pedro Sanchez que gobierna España. El independentismo catalán es una braza caliente que a todos quema, aun a quienes perseveran en avivar el fuego rupturista.

¿Sabrá un republicano francés, socialdemócrata postmoderno, posicionarse desde la perspectiva liberal para encantar a los barceloneses y no resbalar en el intento? Ya lo veremos en las próximos semanas.




Martes, 25 de septiembre de 2018