Si Macri no quiere ser Anakin Skywalker, tiene que apurarse a cambiar
Federico N. Fernández
Presidente de la Fundación Internacional Bases (Rosario, Argentina) y Senior Fellow del Austrian Economics Center (Viena, Austria)

En el Episodio III de La Guerra de las Galaxias lo impensable ocurre. Quien tenía todo para ser el portador de la verdad y la justicia sucumbe al Lado Oscuro y traiciona cada uno de los principios que juró defender.

En el horrible planeta de Mustafar, un horroroso mundo volcánico surcado por ríos de hirviente lava, Obi-Wan enfrenta a Anakin Skywalker y lo derrota dejándolo al borde de la muerte. Sin embargo, el maestro Jedi no puede salir de su asombro ante la "conversión" de su alumno y protegido. Tras su enfrentamiento, Obi-Wan lo increpa con una mezcla de horror y pesar:

"Eras el Elegido. Se suponía que ibas a destruir a los Sith, no unírteles. Traer equilibrio a la Fuerza, no dejarla en las tinieblas".

Anakin sobrevive a las heridas recibidas en el combate con Obi-Wan y pronto se convertirá en Darth Vader, echando a perder la gran esperanza que alguna vez había sido.

Todo esto viene a cuento de que en las últimas semanas daría la sensación de que Mauricio Macri, a su manera, también está optando por el Lado Oscuro. En el caso del presidente, el desequilibrio no está en la Fuerza sino en las cuentas públicas. Los déficits de la gestión de Cambiemos son aún más grandes que los que tuvo en su momento la deplorable administración Cristina - Kicillof.

Pero el verdadero triunfo del Lado Oscuro reside en la incapacidad de Macri para dominar los excesos gastomaníacos del sector público. Como el presidente no sabe, no puede o no quiere achicar a nuestro elefantiásico Estado confunde al síntoma -déficit- con la enfermedad -gasto- y aplica la "cura" del déficit cero a través de más impuestos y gravámenes.

Un triste ejemplo de ello es el movimiento de pinzas -propio del más malévolo estratega del Imperio- con el que Darth Macri atenaza al campo reviviendo las retenciones y aplicándole el impuesto a los bienes personales. Otro es el terrorismo fiscal de la AFIP, cada vez más parecida a la policía secreta de un país adonde la república ha muerto, que ahora amenaza con "cruzar las compras con la capacidad de pago".

El presidente parece haber olvidado la razón por la cual llegó al poder. En una muestra de vitalidad inesperada por muchos, los argentinos desalojaron del poder al chavismo vernáculo a través de una elección. Fue el primer caso en que uno de aquellos procesos neopopulistas iniciados en Venezuela en 1999 y con metástasis en casi toda Latinoamérica fue derrotado en las urnas.

Una sociedad hastiada de los excesos populistas del peronismo en general y el kirchnerismo en particular le dio la victoria en 2015, tanto en la nación como en la provincia de Buenos Aires. No sólo eso, en 2017 y en un contexto muy lejano de un boom económico, volvió a renovarle la confianza en las elecciones legislativas. Macri no se da cuenta que es el elegido de la sociedad argentina para encaminar el orden político y económico hacia la racionalidad.

En efecto, una mayoría de los ciudadanos comprende que este camino implica esfuerzos y sacrificios y están dispuestos a llevarlos a cabo. Quienes, por el contrario, no están dispuestos a realizar recorte alguno y sólo responden con voracidad impositiva son la clase política y el sector público. Y el presidente, que fue el elegido de la sociedad para terminar con los vicios y la decadencia de 70 años, se ha convertido en el garante y principal aliado de la debacle y amenaza a la sociedad que juró rescatar con la Estrella de la Muerte de la inflación y los impuestos.

De perseverar en su desviación, Darth Macri no tardará en ser engullido por el Lado Oscuro, que en Argentina son siempre las crisis de financiamiento del estado. Si el presidente no quiere ser recordado como el Anakin Skywalker de la política argentina, tiene que apurarse a cambiar de verdad. Que la Fuerza lo acompañe.

Fuente: La Opinión Incómoda 

Martes, 23 de octubre de 2018