Del Muro de Berlín a la Venezuela de Maduro: el precio de la libertad
José Manuel Rodríguez
Ganador del concurso de ensayos de la Red Liberal de America Latina. Director de Desarrollo Institucional en Fundación Federalismo y Libertad


De la República Democrática Alemana a la República Bolivariana de Venezuela

La derrotada Alemania en la Segunda Guerra Mundial fue ocupada por los aliados que entraron al territorio por sus respectivos frentes. Las fuerzas británicas, francesas y americanas se establecieron al occidente, mientras que sus contrapartes soviéticas hicieron lo mismo por el oriente alemán.

De esta manera, la génesis de la bipolaridad que marcaría la pauta en las relaciones políticas de la segunda mitad del siglo XX, tuvo su epicentro en Alemania. En esta nación, se fundaron dos estados, la República Federal Alemana (RFA) en el occidente, y la Republica Democrática Alemana (RDA) en el oriente. Ambas profundamente influidas por los modelos de sus ocupantes.

Ambos estados eran el reflejo perfecto de la guerra fría. En la Alemania occidental imperaba el libre mercado, con un capitalismo floreciente, en donde preponderaban las libertades individuales y los valores liberales. En la Alemania oriental se establecía un severo dirigismo económico y la economía seria planificada para estar orientada hacia el bien común y la protección del bienestar colectivo. El comunismo y el capitalismo estaban cara a cara.

En la década de 1960, las irreconciliables posturas dieron pie a la construcción de un muro, que separara ambos Estados. La RDA consideraba que era necesario protegerse de las conspiraciones burguesas que atentaban desde occidente hacia su modelo de bienestar socialista.

La construcción del muro cerró el juego. Una vez que se colocó el último bloque, ambos bandos sabían que solo lo verían caer hacia un lado, o hacia el otro, y su fin vendría de la mano con el fracaso de alguno de los dos proyectos.

El tiempo le comenzó a dar la razón a la libertad. La RDA debía cuidar y establecer métodos cada vez más represivos para evitar la fuga de sus ciudadanos hacia el lado occidental. Perros entrenados, minas, torres de vigilancia, entre otros, reflejaban el resquebrajamiento del modelo socialista.

A finales de 1989, en una memorable noche noviembre, el muro estuvo de pie por última vez. El líder de la RDA, Schabowski, anunciaba accidentadamente una flexibilización en el régimen de circulación. La euforia de la población empujo a sus ciudadanos a llenar los puntos de control, y a congregarse frente al muro para echarlo abajo.

El socialismo se desmoronó ante los ojos de la humanidad ese día. El fracaso era evidente, cada pedazo de concreto que caía al suelo exponía el fiasco del modelo centralizado. La tragedia del comunismo había quedado al desnudo ante el mundo.

Además de la pacificación, la caída del muro de Berlín le manifestó al mundo le existencia de un solo modelo viable para garantizar la estabilidad y la libertad; el capitalismo. En el ideario liberal, la caída del muro de Berlín ha de cerrar un ciclo iniciado en Gran Bretaña durante su revolución gloriosa. Tuvieron que pasar casi 400 años para que la humanidad desechara el totalitarismo como alternativa. ¿Y qué paso después?

Ciertamente no llego el fin de la historia, como estableció Fukuyama, sin embargo, todas las naciones del mundo que querían crecer, debieron otorgar en mayor o menor medida, alguna herramienta del ideario liberal. La apertura de China o el singular capitalismo en Rusia, no son más que intentos de reflejar el modelo occidental en naciones antiguamente comunistas.

Y a todas estas, ¿Cómo esta América Latina? Realmente parece que de este lado del Atlántico, aún no sabemos que el muro se derrumbó, o aun peor, pensamos que cayo hacia el otro lado.

Latinoamérica históricamente se ha comportado como un joven rebelde. Siempre hemos ido hacia el lado contrario de la humanidad, nuestra política parece reflejar un permanente estado de inmadurez.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, mientras occidente trataba de enterrar al fascismo, Latinoamérica le daba la mano con diversas dictaduras que afligieron a nuestra región durante décadas. Lo mismo sucedió tras caer el muro.

Tras el fracaso de la RDA, el capitalismo era el emblema del desarrollo, existía un consenso en que en mayor o menor medida era la única vía hacia la prosperidad.

Tan solo una década después de la reunificación alemana, mientras Europa adoptaba completamente un modelo de mercado en su integración regional, en América Latina resultaban electos todos aquellos líderes que promovían el modelo de la RDA ¡como si el muro fuese caído hacia el lado occidental!

Hugo Chávez, Lula da Silva, Néstor Kirchner, Evo Morales entre otros, llegaban al poder, promoviendo las ideas socialistas, que se habían desmoronado en Berlín hace algunos años. El mundo parecía haber aprendido la lección, mientras que nosotros le dábamos una nueva oportunidad al experimento socialista.

América Latina prácticamente fue al cementerio a buscar al socialismo, lo desenterró y lo convirtió en el nuevo socialismo del siglo XXI, la misma basura en diferente basurero. Otra vez, nos colocamos un paso atrás respecto al resto de la humanidad.

Aquella lucha doctrinaria que se resolvió hace 29 años, recién en América Latina pareciera comenzar a ver su ocaso. Los diques contra el populismo que construyeron Mauricio Macri o el presidente de Colombia Iván Duque parecen el trabar el avance del socialismo, pero no convencen del todo sobre su derrota.

Mientras tanto, nos encontramos cosechando la misma tragedia que vimos terminar en televisión aquel 9 de noviembre.

Se estima que 3,5 millones de personas huyeron de la Alemania oriental a la occidental, por supuesto la gran mayoría antes de la construcción del muro. Haciendo un paralelismo, se estima que en los últimos cinco años, 3,1 millones de personas han huido de Venezuela.

Una de las notas de color más conocidas del muro de Berlín, es el impacto cultural que se dio cuando los ciudadanos de la Alemania oriental entraban en una economía de libre consumo, sin restricciones y con mercados abarrotados de productos. De manera similar, tras veinte años de socialismo, en Venezuela hay toda una generación que desconoce la experiencia de adquirir un producto básico sin hacer una larga fila o avalar la compra con el sistema biométrico de racionamiento.

Más de tres millones de personas huyen del socialismo venezolano. El hombre en busca de la libertad

La represión en la RDA era la orden del día para las fuerzas de seguridad, las protestas públicas eran prácticamente un delito. Hace pocas semanas, el gobierno de Ortega en Nicaragua ha establecido severas sanciones para aquellos que se manifiesten contra su administración.

En la RDA, la censura era una prioridad, por ello se trataba de evitar que las señales de radio y televisión no estatales llegaran a los televisores de los hogares orientales de Berlín. Nicolás Maduro anuncio en el 2017, la salida del aire de CNN y NTN24 por ser medios que conspiraban contra la estabilidad de la República.

Las políticas que parecían aniquiladas en los libros de la historia del fracaso humano fueron traídas de vuelta en América Latina, detrás de la locura de hacer lo mismo esperando resultados diferentes.

El mundo occidental celebraba el fin de su mayor tragedia, y América Latina construía una peor, ignorando todas las lecciones que pudimos haber aprendido del viejo continente. ¿Era necesario tener una República Bolivariana de Venezuela para entender que el modelo de la Republica Democrática Alemana era despreciable?

Más preocupante aun es preguntarnos si todo esto es suficiente. Si la exposición y condena de la corrupción en Brasil o la tragedia venezolana son motivos suficientes para que decidamos cambiar, y para que surjan liderazgos que generen verdaderas alternativas al estancamiento actual en la región.

A 29 años de la caída del muro de Berlín, celebramos el fin del yugo comunista en Europa, y seguimos permaneciendo en guardia ante el nuestro.

Lunes, 12 de noviembre de 2018