Entrevista a Nicolás Cachanosky
Bono de fin de año: los riesgos ocultos de gobernar al "Estilo K"
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Una vez más, el sector privado paga los platos rotos

Luego de varios días de negociación con los gremios y entidades de representación empresarial, el Gobierno decretó ayer que los privados deben realizar el pago de un bono de fin de año de $5.000 a sus empleados. Frente a la crisis económica, el anuncio indica que es "urgente y necesario" tomar medidas en el asunto para que "se mantengan los estándares adquisitivos de las remuneraciones".

Este nuevo avance del gobierno por sobre las empresas, se explica en el intento de Cambiemos de tratar de levantar el paro general de la CGT antes de la reunión con el G-20. El fin de semana, Carlos Acuña, el secretario general de la confederación, dijo en radio: "yo prefiero que los trabajadores tengamos $ 5.000 más en el bolsillo para pasar las fiestas. Tenemos todo el tiempo del mundo para hacer todos los paros y las movilizaciones que sean necesarias" ... Argentina.

La cuenta siempre la paga alguien. Y en este caso lamentable, nuevamente el Gobierno ataca a los privados, que son los únicos que se esmeran en sacar productividad en un país que se sumerge diariamente en un círculo vicioso de inflación, deuda y devaluación.

Mientras las cámaras empresariales anuncian que no todos los sectores podrán afrontar el pago, Dante Sica, ministro de Producción y Trabajo, dijo que habrán "flexibilidades para no generar perjuicio sobre aquellos que están contratando empleos y están atravesando una difícil situación". La realidad es que es una situación muy delicada para las pymes y el Gobierno se desliga del conflicto que tendrán quienes estén en crisis de producción o en declinación.

Nicolás Cachanosky, economista y profesor de Economía en la Metropolitan State University of Denver, analiza la situación: "El costo no es sólo económico o financiero. Este tipo de medidas implican otros costos que pueden ser aún mayores" y advierte: "Es posible que más de un empleador postergue la decisión de expandir su planta de personal dado que ahora hay costos laborales inciertos".

A su vez, denuncia la intromisión del Estado en cuestiones privadas, lo que claramente daña la institucionalidad: "Con esta medida Cambiemos contribuye a erosionar las instituciones republicanas que ponen límites a los abusos de poder. ¿En qué tipo de república el presidente puede, por decreto, inmiscuirse en las finanzas del sector privado?" se pregunta, y explica: "El rol de las instituciones no es protegernos del gobierno ideal es, justamente, protegernos del abuso de poder de líderes peligrosos. El costo de deteriorar las instituciones lo hemos visto en el "Estilo K" de gobernar".

El Gobierno también oficializó que habrá una compensación por inflación para alrededor de 140 mil empleados públicos. Lo que se negocia aún es la suma, y confían que serán $5.000 abonados por única vez con los haberes de diciembre, y un aumento salarial del 5% en enero y del 5% en febrero.

"Para Cambiemos es fácil disponer de 5000 pesos para el trabajador porque el costo afecta al empleador, no al funcionario público". Nicolás Cachanosky

Sobre este punto en particular, Cachanosky sostiene que: "Puede ser fácil para Cambiemos tomar esa decisión, dado que el costo afecta al bolsillo del empleador en el mercado, no al bolsillo del funcionario público". Y detalla lo que esto implicaría a nivel económico: "habría un costo extra para el contribuyente, dado que el gasto público lo paga la sociedad, no el Estado. Este costo extra vendrá en la forma de mayores impuestos, mayor deuda pública, o mayor financiación del BCRA al Tesoro (que se traduce en inflación). Existe la posibilidad de que el gobierno re-asigne partidas presupuestarias, moviendo fondos de alguna partida de gasto al pago de este bono", comenta el economista. "Es un gobierno que, más allá de sus tibias medidas de baja de gasto, se siente cómodo con la idea de un Estado sobredimensionado".

En este sentido, Cachanosky insiste: "Me preocupa el meta-mensaje de que es rol del Estado interferir en las finanzas del sector privado, como si fuese su rol natural o como si tuviese una autoridad moral que el empresario no tiene. Esta imagen anti-empresa es uno de los grandes desafíos culturales que hay que cambiar en Argentina".

Como camino alternativo, plantea que el gobierno "podría haber implementado una baja impositiva y utilizar el contexto para forzar una discusión de como bajar el gasto para no aumentar el déficit. Sin embargo, prefirió, una vez más, adosarle el costo al sector privado" y a modo de conclusión, subraya: "en la medida que Cambiemos prometa un escenario económico que no se sigue de la política económica, va a seguir defraudando a sus votantes. Puede mantener votos por lo poco prometedor es que el resto de la oferta política, pero no debe confundir esos votos con una aprobación a su gestión".

Martes, 13 de noviembre de 2018