Los líderes populistas transforman una necesidad en una desgracia
Gustavo Milutin
Economista, actualmente estoy realizando una maestría en Finanzas en la Universidad de San Andrés. Trabajo en operaciones en INAP S.R.L y me dedico a invertir en criptomonedas.


El populismo adopta el valor de la justicia social, el bien común y la inclusión social, pero en ningún caso vela por dichas causas. Si se habla de justicia social, tomar impuestos y entregar ese dinero en forma de plan social es algo que carece de sentido alguno, sin embargo, cuando los impuestos provienen de las otras clases sociales y del antipueblo, está bien para el populista y sus seguidores.

Cuando se habla del bien común, pueden existir dos interpretaciones. Se puede hablar del bien como un objeto, (tal como una ruta, un hospital o un monumento, por ejemplo) o en el sentido de buscar el bienestar general de todos los habitantes. En cualquier de los dos casos el populismo usa esa cruzada como un disfraz. 

Cuando se habla del bien, como en el primer caso, se piensa en las obras públicas, que en una primera aproximación es algo bueno y necesario. Pero cuando estas se transforman en un objeto de política, el enfoque cambia. Es común que en las elecciones, los políticos prometan obras públicas que determinado municipio, provincia, barrio, etc; necesitan, lógicamente a cambio de su voto, es decir si tal candidato gana, tal obra se realiza. 

La realidad, es que, independientemente quien gane, las obras que son realmente necesarias deben realizarse ya que para eso se pagan impuestos.

Al hablar del bienestar de la población se presenta otra falacia, puesto que una población que está dividida en aliados y enemigos, por concepción no esta bien, mucho menos la parte considerada enemigo. 

Que una población esté bien o no, involucra no solo la situación económica de la misma, también las relaciones internas entre los individuos que la conforman, el nivel educativo, su salud, etc. Más adelante en esta tesis, se verá con datos concretos, porque el bienestar en todos los anteriores aspectos, no es bueno en Argentina como ejemplo de país populista.

Parte del análisis, filosófico y político del populismo incluye hablar de aquel que lleva a cabo dicho modelo: el líder populista. Anteriormente se destacaron distintos rasgos del líder populista. Es una deidad para el pueblo "oprimido y demandante" y a través de la canalización de esa demanda este se gana su lealtad incondicional. El líder popular tiene la habilidad y el carisma para transformar lo que es una demanda popular en una desgracia, cuya culpa recae sobre quienes no tienen dicha demanda, el antipueblo. El destino de un país esta atado a la capitalización de las demandas y a la respuesta teatralizada por parte de los dirigentes populares.

Frecuentemente estos líderes, poseen agrupaciones políticas y sindicales que los respaldan y transmiten el mismo mensaje que sus jefes, las desgracias de sus seguidores provienen por culpa de otro. Estas agrupaciones, son en realidad el elemento de choque de los dirigentes.

Lo cierto es que los líderes aparecen cuando hay demandas populares o desgracias, las cuales independientemente sea el origen el culpable interno es el mismo, el antipueblo y si buscan culpables externos, encontramos al imperialismo y capitalismo de los Estados Unidos, al FMI, entre otros.

El populismo no puede ser tomado únicamente por tendencia de izquierda, se podría decir que es "ambidiestro", es una posición política que aparenta estar en el medio, sus extremos son el comunismo y el fascismo, y eso es lo que lo hace tan peligroso. La línea que separa ambas ideologías del populismo es muy estrecha.

Al igual que el fascismo y el socialismo, el populismo no solo es una acción realizada por un líder, es una ideología, que a lo largo del tiempo se ha expandido. La obra "La Razón Populista", de Ernesto Laclau, igual que "El Manifiesto Comunista", le da sustento ideológico. La diferencia esta en que la obra de Laclau, aparece tiempo después que el populismo existiera, lo que no significa que este no tuviera un sustento ideológico anteriormente. El sustento fue dado por los partidos políticos que llevaban a cabo dicho modelo, a modo de ejemplo, en Argentina, el peronismo desde sus inicios, repartía en las escuelas públicas libros de texto escolar sobre las bondades de Perón y Evita. 

Los medios de comunicación también formaban parte de ese adoctrinamiento, se utilizaban la cultura, el cine, la música, es decir, actores, músicos, periodistas, celebridades del deporte, entre otros, todos ellos, desde su lugar fomentaban aquella ideología y movimiento. Pero al igual que los ciudadanos que eran disidentes del populismo, eran llamados antipueblo, todos aquellos miembros de la cultura, medios y deporte que estaban en contra, eran considerados enemigos de la patria y del modelo. Es una constante de los líderes populares, enemistarse con los medios que disienten.

Continuación del extracto de tesis de grado del autor, donde realiza un análisis crítico sobre el populismo, fundamentalmente en la Argentina. Leer la primera parte haciendo clic acá

Lunes, 26 de noviembre de 2018