Aldo Abram
"Los sindicatos son una mafia, la esencia misma del populismo"
Ornella Tirabosco
Periodista. Entusiasta de la formación y del marketing. Generadora de contenidos escritos y audiovisuales. Productora general y ejecutiva. Activista de la libertad. Nacida en Corrientes (Argentina), reside en Asunción


Aldo Abram: "Tenemos una legislación laboral antiquísima y fascista"

La Encuesta Permanente de Hogares del Indec arrojó nuevamente cifras preocupantes para Cambiemos en materia de desempleo. Como si los indicadores de inflación, pobreza y recesión no resultasen suficientes, el tercer trimestre, en comparación con el anterior, no muestra muchos avances en este sentido, más allá de mínimas diferencias.

Considerando que el año pasado la tasa de desempleo llegaba al 8,7%, esta vez, el organismo encargado de las estadísticas oficiales indicó que, en este anteúltimo trimestre, se registró un aumento de 7 décimas a nivel interanual, pero bajó en 6 décimas respecto de los tres meses anteriores.

De esta forma, el desempleo llega al 9% y la sensación de malestar a nivel político y social no da respiro a la gestión de Mauricio Macri y su gabinete. Por este motivo, desde Visión Liberal, contactamos a Aldo Abram, economista y director ejecutivo de la Fundación Libertad y Progreso, para analizar esta situación desde raíz, considerando el contexto económico y su relación con estos resultados, a menos de dos semanas de terminar el año.

"El hecho relevante fue el segundo trimestre, que tuvo una caída muy fuerte a nivel de empleo. Estos números del tercer trimestre han salido mejor de lo que se pudo esperar" comenta Abram y explica que este pequeño incremento del empleo se debe a que "luego de la sequía fenomenal que sufrió el campo, ahora empezaron a prepararse, a trabajar nuevamente en las futuras cosechas que se están levantando ahora, así que es lógico que haya un mayor movimiento de empleo".

Sin inversiones no hay generación de puestos de trabajo genuinos

Si bien, al parecer, estos indicadores no son tan graves, Abram advierte que "hay que ver qué pasa con las cifras del cuarto trimestre" ya que no cree que muestren la misma evolución positiva: "Lo que no se avizora es que haya señales a largo plazo que motiven mayor inversión, que es lo que verdaderamente permite pegar saltos en materia de creación de puestos de trabajo".

Con respecto a la responsabilidad del estado en esta crisis laboral, el economista señala que "si se hubiesen hecho las cosas bien y el Banco Central se hubiese dedicado a defender el valor de la moneda y recuperar la credibilidad, y el Estado a bajar su exceso de gasto, podríamos haber evitado esto que generó que el nivel de actividad en recuperación fuera muy leve".

"Lamentablemente, cuando un empleador toma a alguien no solamente tiene que pagar, a veces, hasta el doble de lo que recibe efectivamente el empleado o más, como costo laboral" menciona, y agrega que "los sindicatos, para preservar o mejorar la situación de los que tienen trabajo, terminan desincentivando el darle empleo a alguien que no lo tiene".

En este sentido, el también profesor e investigador de ESEADE remarca que "en los países donde se han hecho reformas laborales, como Chile o EEUU, el problema de la economía no pasa por tratar de que no despidan a alguien, sino asegurarse de que cualquier persona, cuando salga de ese puesto que perdió, tenga varios para elegir. En esos países, donde funcionan los mercados laborales, la gente tarda en conseguir empleo, pero porque está eligiendo opciones".

A diferencia de lo que sucede en nuestro país, Abram lamenta: "En Argentina, el que pierde el empleo queda fuera del mercado de trabajo. Hoy los empresarios tratan de ahorrar mano de obra y lo hacen invirtiendo capital, que es carísimo y escaso, y eso sucede porque tenemos una legislación laboral pésima y que venimos arrastrando desde la época de Perón; es antiquísima, fascista, no contempla las necesidades del mercado laboral moderno".

Retomando su opinión sobre el rol que ocupan los sindicatos dentro de la crisis en la oferta laboral, critica que "se han transformado en una mafia que defiende ese poder y cuyos lideres se perpetúan en el sus cargos para hacer dinero. Es la misma esencia del populismo, que también es fascista. Hay que quitarles esos privilegios para devolverle a los trabajadores sus verdaderos derechos: obras sociales que funcionen, poder elegir libremente sus dirigentes gremiales, tener la posibilidad de poder cambiar de trabajo para mejor... Esto es lo que sucede en países que han modernizado su legislación".

Por último, en materia de reforma laboral, Abram plantea que "hay que facilitar los despidos, porque cuanto mas se restringe, menos generación de puestos de trabajo hay. Para eso existen sistemas de seguros por desempleo, por ejemplo, implementados en el resto del mundo", y agrega: "Claramente, la gran duda del gobierno para avanzar en una reforma laboral debe ser la oposición de los sindicatos. Tienen mala prensa, mala imagen; embestir contra ellos no debería significar una pérdida de imagen del presidente sino de consolidación. Necesitamos una dirigencia intelectual, profesional y empresarial detrás del presidente para encarar una reforma. Si eso se lograse, claramente tiene posibilidades de éxito y de sumarle apoyo a futuro, porque eso significaría que demostró ser un presidente dispuesto a ejercer el poder y resolver los problemas".

Miércoles, 19 de diciembre de 2018