Olmedo: una opción para quienes se autoperciben liberales
Alejandro Bongiovanni
Director de Políticas Públicas de Fundación Libertad


Olmedo: una opción para quienes se autoperciben liberales.

En Argentina no es difícil situarse en la vereda que reclama una baja de impuestos, dado que vivimos un manicomio fiscal con una presión tributaria récord en el mundo. Tampoco es difícil estar entre la multitud que reclama mayor dureza contra los delincuentes, habida cuenta de que, durante años, una doctrina jurídica demencial llevó a reconocerles un estatus de víctima a los victimarios. Pero el liberalismo no es sólo una ecuación fiscal. Ni ser liberal es sólo estar en contra de la izquierda idiotizante. El liberalismo es mucho más que eso.

Pero, vamos, estamos en tiempos de autopercepción. Y si hay hombres que se autoperciben mujeres y mujeres que se autoperciben hombres ¿por qué las personas que anhelan el emerger de una derecha naftalínica no pueden autopercibirse liberales? 

¿Quién puede negarles el derecho de verse a sí mismos, no como retrógrados representantes de una moralina obsoleta, sino como adalides del liberalismo clásico? Nadie, claro.

Este grupo de personas tiene su candidato. Un simpático hombre del norte del país, que viene con una Biblia debajo del brazo a representar a toda la derecha de autopercepción liberal. Olmedo no es sólo un personaje mediático. También es diputado nacional y cuenta con varios proyectos de ley, que he leído en detalle.

Olmedo se considera un "hijo de Dios", por lo que para quienes se autoperciben liberales, no es entonces un gran problema tolerar o ignorar que haya propuesto desde su banca, crear una policía laboral argentina. Expresamente, "una fuerza especializada a los fines de velar por el cumplimiento de las normas en materia de registración del trabajo". El proyecto propone meter en las empresas agentes policiales "con capacidad de investigación y fiscalización in situ de posibles empleadores infractores a las normas vigentes".

El salteño está en contra del aborto, por lo que para quienes se autoperciben liberales, no luce tan importante que el diputado haya propuesto una intervención tan grande como absurda con el objeto de evitar la "dispersión en los precios de oferta para un mismo producto dependiendo del establecimiento comercial en el que el consumidor escoja". Olmedo se sorprende de que no haya una "gran base de datos" donde estén todos los precios, de todos los productos, de todos los comercios del país. Literalmente dice eso en los fundamentos de la norma. No concibe que el Estado no centralice dicha información. ¿Qué propone entonces? Pues crear en el ámbito de la Secretaría de Comercio un Sistema de Información de Precios (SIP) que funcionaría así: todos los comercios del país tendrían la obligación de informar todos sus precios al Gobierno. Todos los precios del país se mostrarían entonces en una web de la Secretaría de Comercio. Cuando el consumidor busca en dicha web el precio de un producto en determinado comercio, puede imprimir un ticket que le daría derecho a pagar exactamente ese precio durante un lapso determinado, so pena de ser multado el comerciante. Hay que hacer más de una pirueta para maridar esto con liberalismo.

Por supuesto, al tratarse de una persona que viene a luchar contra el "marxismo cultural"que amenaza con homosexualizar a los jóvenes y alejarlos de la moral cristiana, quienes se autoperciben liberales ven con buenos ojos que, desde su banca, Olmedo haya propuesto un toque de queda para chicos de hasta 16 años, haciendo ilegal que estén en la calle pasadas las doce de la noche, amenazando con multas y prisión a los padres que consientan que sus hijos estén, por ejemplo, con sus amigos en la calle una noche de verano. ¿Con mis hijos no te metas? Olmedo también quiso legislar hasta qué hora pueden los jóvenes entrar a la discoteca (prohibición de entrar a discotecas luego de la 1.30) y hasta qué hora pueden éstas vender alcohol (prohibición de vender alcohol después de las 4 am). Acaso es mucho más conocida su propuesta de reinstalar el servicio militar obligatorio, haciendo que los chicos que no estudian o trabajan estén al servicio del Estado por una temporada.

El personaje de la campera amarilla ("que no es el amarillo del Pro sino que representa la luz de Dios", según dijo) tiene ideas bastantes raras respecto de la actividad privada, lo que no obsta para que quienes se autoperciben liberales le quiten el apoyo. Es el autor del proyecto que pretende regular la actividad de peluqueros en todo el país, lo que haría ilegal cortar el pelo sin estar inscripto en el Colegio Profesional que crearía la ley. Propuso extender la licencia por paternidad de 2 a 60 días, basándose en Finlandia, cuya diferencia con nosotros expresa en unas palabras inquietantes: "No viene al caso discutir en esta instancia si tales diferencias se deben al nivel de PBI per cápita de dicha nación que hemos ejemplificado, o bien por el contrario, sin tal PBI per cápita no es en efecto consecuencia de la batería de derechos redistributivos (como por ejemplo los altos impuestos a rentas elevadas) que posibilitan dicho nivel de ingreso a nivel nacional". Pero no es esta la única licencia que propuso extender. Propuso pasar la licencia por embarazo de 90 a 180 días. 

Su ímpetu de legislar lo que pasa adentro de las empresas también lo llevó a proponer la prohibición del uso de telefonía celular dentro de entidades públicas y privadas. No importa lo que opine el empleador. Olmedo se basa en su preocupación por "la adicción al celular, que recibe el nombre de nomofobia (un término que proviene del anglicismo "no mobilephonephobia") y que se refiere a la ansiedad o miedo irracional a quedarse sin acceso al celular". También tiene un largo proyecto sobre violencia laboral que abarca muchos casos de daños concretos y, a la vez, deja muchos tipos abiertos que atentan completamente contra la libertad del empresario (ej. considera violencia la "inequidad salarial"). 

No menos invasiva, aunque mucho más divertida, es la propuesta de regular la fabricación y comercialización de aires acondicionados para que sólo puedan producirse y venderse si tienen un termostato que sólo permita setearlos de la siguiente manera: "en primavera y verano, entre los 22° y 24° grados centígrados y durante las estaciones de otoño e invierno entre 26° a 28° grados centígrados". Parece chiste pero es real. Y consonante con el proyecto de declarar de interés público al servicio de energía y gas, aumentando la intervención del Estado en las empresas.

Alfredo Olmedo dice que su plataforma de gobierno puede reducirse a la Biblia. "Está todo acá". Esto satisface a tal punto a muchos de los que se autoperciben liberales, que no les importan el endurecimiento del régimen aduaneroque el salteño propuso, haciendo más severas las penas de prisión, dado que el contrabando hace que la "imagen del país se tiña de negro". Cosa similar ha propuesto respecto al régimen tributario, donde también legisló para aumentar las penas por evasión. No luce muy liberal, pero la autopercepción manda.

El diputado propone llamar a la extensa ruta 9 como "Ruta Papa Francisco" y declarar a la ciudad de Salta como "ciudad de bendición" dado que, fundamenta, "es sumamente importante orar por nuestros gobernantes como lo vienen haciendo a nivel país muchas de estas con el objetivo de ver crecer nuestra patria, nuestra provincia, y sobretodo invocar el nombre de Dios para que Argentina sea para Cristo y de esta manera ser un País de Bendición, para la ciudadanía". Esto halaga a muchos de quienes se autoperciben liberales tanto como que Olmedo proponga que las penas con las que cuente el Estado no sean sólo reclusión, prisión, multa e inhabilitación, sino además, castración química y física. Puede que en 2018, luzca un poco bárbaro darle al Estado la potestad de retirar los órganos sexuales de un ciudadano, pero quienes se autoperciben liberales parecen no tener problemas con esto.

Menos problema parecen tener con que el diputado proponga el delito de autolesión, es decir, que una persona por consumir drogas o alcohol (o vaya uno a saber por qué más) puede ir, literalmente, presa y sufrir la misma pena que le cabría si le hubiera causado un daño a otro. Y es que el cuerpo no nos pertenece, sino que le pertenece a Dios. Esto es algo que quienes se autoperciben liberales saben muy bien.

Muchos creemos que es absurdo que no se pueda debatir la historia con seriedad y que haya "delitos de opinión", como el preguntarse cuántos fueron los desaparecidos. Olmedo propone exactamente eso cuando propone legislar delitos contra la bandera, el himno y el derecho de Argentina respecto a las Islas Malvinas, cuyo articulado implica que si alguien duda del reclamo jurídico argentino está incurriendo en un delito. Nacionalismo del rancio y del explícito.

En fin, es fácil ver que estamos frente a un candidato casi arquetípico de derecha nacionalista y cristiana. Pero vamos, si hay quienes quieren considerarlo liberal, adelante. No seré yo quien los obligue a salir del clóset.

Jueves, 27 de diciembre de 2018
6