Dato mata relato: ¿es cierto que el mundo anda tan mal?
Por: Ian Vasquez
Director del Centro para la Libertad y la Prosperidad Global del Cato Institute y coautor del Human FreedomIndex


(El CatoTodo indica que el 2019 será uno de los mejores años, quizá el mejor, en la historia del Perú. Si nos guiamos por el 2018 y las décadas que lo precedieron, también lo sería para el mundo.

Es fácil, pero desacertado, caer en el pesimismo y concluir que la mediocridad política y los grandes escándalos de corrupción que a través de los años han involucrado al Ejecutivo, al Legislativo y, desgraciadamente, a la rama judicial, indican que las cosas van de mal en peor. Pero por lo menos se destaparon y la gente más poderosa del país ha empezado a tener que rendir cuentas, como ha ocurrido en Brasil. Eso se llama progreso.

Es progreso también que estemos viviendo vidas más largas, sanas, seguras y prósperas que hace unas décadas atrás. La reducción de la pobreza peruana de 49,1% de la población en el 2006 a 21,7% hoy es un logro enorme y no hay por qué no pueda seguir la tendencia a pesar de un retroceso de un punto porcentual el año pasado. Casi cualquier indicador de bienestar -expectativa de vida, mortalidad infantil, acceso a agua potable, malnutrición, etc.- muestra avances igual de impresionantes y que podemos esperar que sigan mejorando la vida de los peruanos.

Lo mismo ocurre a nivel internacional y, especialmente, en el mundo en desarrollo. La pobreza extrema mundial cayó de alrededor de 45% de la población en 1980 a menos de 10% por primera vez en la historia. La pobreza extrema se está reduciendo a un ritmo de 127.000 personas por día. Es así como la institución Brookings reportó que en el 2018 la mayoría de las personas del mundo (peruanos incluidos) pertenece a la clase media para arriba. En términos de prácticamente cualquier indicador de bienestar humano -violencia, salud, derechos, acceso a tecnología- la brecha global entre los ricos y los pobres se está achicando.

A la prensa le gusta reportar sucesos negativos que explican en parte el pesimismo que comparten muchos. Los verdaderos logros de la humanidad, que serían titulares de mayor importancia, suelen pasar desapercibidos.

Acá algunos titulares que se podrían haber reportado en el último año. 

* La tasa global de suicidios sigue cayendo y está al 38% de lo que estaba en 1994. 

* En el 2017, 120 millones de personas obtuvieron acceso a electricidad. 

* Se descubrió en el 2018 un tratamiento para el Alzheimer. 

* La corte suprema de la India, el segundo país más poblado del mundo, descriminalizó las relaciones sexuales entre homosexuales en el 2018. 

* La mutilación genital femenina cayó de 71,4% a 8% en África del Este en los últimos 20 años. 

*La tasa global de escolaridad de las mujeres es ahora prácticamente pareja con la de los varones. 

* La tasa de infección del sida ha caído por 35% en el caso de los niños y 16% entre adultos desde el 2010. 

* El precio de las 50 materias primas más importantes, en términos de horas de trabajo que cuesta comprarlas, se ha reducido por 64,7% en promedio desde 1980 a pesar de un incremento notable de la población mundial, lo cual significa una creciente abundancia de recursos naturales.

Por supuesto que ese progreso, o los cientos de ejemplos más que podríamos mencionar que son fruto de la globalización y la apertura, no está garantizado. Una recesión global todavía es posible, así como medidas cada vez más represivas o hasta bélicas por parte de China o Rusia, que podrían representar retrocesos importantes, pero ojalá solo temporales. En todo caso, no hay mucho que pueda hacer el Perú al respecto. Ante esa realidad, debemos reconocer que el país está mucho mejor que antes y no creer los relatos contrarios de la extrema derecha o izquierda.

Este artículo fue publicado originalmente en El Comercio (Perú) el 1 de enero de 2019.

Miércoles, 2 de enero de 2019