"Un populista en el gobierno es como elegir al diablo para que arregle el infierno"
Manfred Richter, uno de los protagonistas de la reunificación de las dos Alemanias estuvo en Argentina. Habló de la importancia de las coaliciones como sistema de gobierno y explicó por qué la receta populista siempre está destinada al fracaso. "Es una bendición tener el tutelaje del FMI", afirmó también, en su charla.
Angeles López
Editora Visión Liberal


Manfred Richter tiene el tono de voz y la gesticulación de un italiano y el physique du rol de un ruso. Pero piensa claro, directo y preciso como un alemán (para ser justos habría que decir cómo un prusiano). 

Su experiencia y el tiempo histórico que le tocó vivir lo convirtieron en un fervoroso defensor de las coaliciones políticas. Casi un experto global en la materia. Richter, político y exparlamentario alemán, comandó las negociaciones para "re unir" esa "grieta" profunda y visceral en la que Alemania quedó atrapada después de la Segunda Guerra Mundial y hasta la caída del Muro de Berlín el 9N de 1989. 

Cuarenta y cinco años después del final de la II Guerra Mundial, la Alemania comunista se integró a la Alemania federal. La caída del Muro de Berlin simbolizó el derrumbe del comunismo. Richter, a partir de ahí, defendió el sistema de "coalición" como una de las formas más inteligentes de gobernar. 

Para él, funciona como un "refinado sistema de management". Gobernar siguiendo una lógica empresaria para administrar el poder. 

Su experiencia parece inaplicable en la Argentina, país al que juzga "complicado" no sólo por los vaivenes económicos sino también por las decisiones políticas que lo transforman en "poco previsible". 

Práctico, evitó responder como debería eludir Cambiemos (esa heterogénea coalición que llevó a Mauricio Macri al poder) los cimbronazos que hoy la afectan. O cómo podría el llamado Peronismo Federal armar un eventual gobierno de consensos. "La Argentina es un país fuertemente presidencialista, pero yo creo que la clave está en los acuerdos que se logren en el Parlamento para tener un presupuesto austero y serio", dijo a modo de receta general. 

De visita en la Argentina invitado por la Fundación Naumann, Richter compartió -entre otras actividades- un desayuno de trabajo para periodistas del que participó Visión Liberal y donde expuso con convicción las ventajas de los gobiernos de coalición y otras definiciones políticas. 

En lo económico, comparó a Argentina con Grecia. "Viven la economía como si no hubiera un mañana. No planifican un desarrollo económico que les permita alcanzar tiempos mejores, cambian todo el tiempo", describió. Su experiencia política lo llevó a ser alcalde Mayor de la ciudad de Bremerhaven, lugar desde donde "tuve que aplicar durante ocho años medidas muy duras y antipopulares, pero necesarias. Tenía los astilleros en ruinas y la ciudad quebrada. No tenía plata para repartir. Lo único que pude prometer es que el sacrificio valdría la pena-explicó- y el dinero que gestioné ante el gobierno federal, fue íntegramente para construir obras de infraestructura que pusieran a nuevo el puerto de mi ciudad. Le gente, al principio, se enojó mucho conmigo, pero hacia el final de mi mandato, pudimos resurgir y todos volver a vivir mejor". 

"Es una bendición tener el tutelaje del FMI", asevera Richter

Para Richter, ese es uno de los males de la Argentina y en general en el mundo: la vanidad de los políticos. "Todos buscan que los quieran. ?¿Cómo, si soy tan importante, no me van a querer?, parece ser la pregunta de los políticos cuando llegan al poder. Todos quieren ser héroes. Ninguno quiere pagar el costo de las tareas ingratas" Pero la realidad, según Richter, "Argentina necesita reformas antipopulares. Hacer lo correcto en el momento adecuado. Entender que no se puede gastar más de lo que entra y para eso, se requiere coraje". Coraje, claro, porque sobrevendrán, inmediatamente, los reclamos. "A la gente no le interesa la política, no le importa nada, solo exigen soluciones a sus problemas. Pero las soluciones sencillas no son reales, eso es irrefutable", agregó. 

De ahí que debe imperar la capacidad de "management" del político que gobierna. "Alemania perdió la Guerra y la racionalización de alimentos se anuló en el '49. Inglaterra ganó la guerra y lo hizo en 1956". 

Alemania optó por una economía social de mercado y la gestión de coaliciones. Liberalismo en toda su capacidad. Esa es la fórmula a la que Richter adhiere. 

"Los populistas llevan cualquier país al borde de un abismo. Nosotros debemos dar respuestas serias a sus preguntas. Pero si ellos ingresan al gobierno es como dejar pasar al diablo para que combata el infierno", agregó. 

Y para el final entregó su "pastilla" final de antipopulismo: " En países como Grecia o la Argentina, es una bendición que tengan el tutelaje del Fondo Monetario Internacional. Ellos -como la Unión Europea lo hizo con Grecia- los ayudarán en el duro camino de sangre, sudor y lágrimas, para llegar al final del túnel y ver la luz de salida".

Jueves, 14 de marzo de 2019