Precios cuidados o cómo tropezar y caer otra vez con la misma piedra


El gobierno anunció el lanzamiento de un plan que pretende controlar los precios de algunos alimentos de la canasta básica. Serán entre cincuenta y cien productos que no podrán aumentar por seis meses (hasta octubre, concretamente). Este plazo no es casual: coincide con la fecha de elecciones generales.

Leche, arroz, galletitas (algunas), cortes populares de carne, pastas secas son algunos de los productos que "congelarán" sus precios. Es una prolongación del programa "Precios Cuidados" que propició el kirchnerismo, que fue criticado por el oficialismo por el escaso y nulo resultado que dio para detener la inflación.  Los nuevos rubros coinciden con los de la canasta básica alimentaria del Indec que determina las líneas de indigencia y de pobreza. 

Hoy lo defienden, argumentando que no es un "congelamiento" sino una forma de "fortalecer" la canasta de alimentos básicos, como definieron desde el Ministerio de Producción. Además, a diferencia de la era K (explican), los precios cuidados no se plantean como política antiinflacionaria sino como referencia para los consumidores.

Los economistas enseguida mostraron su escepticismo y decepción por estas medidas que consideran una "bayaspirina" para calmar un cáncer. La historia demostró que ningún control de precios dio resultado. Y no hace falta ir a los libros: durante el kirchnerismo se implementó un sistema similar que no sólo no mejoró la realidad económica sino que empujó aún más a la Argentina al fracaso.

La medida de relanzar "precios cuidados" y la reciente propuesta de Carrió de la Ley de Góndolas provocó fuertes críticas de los que creen que la Argentina necesita una solución integral y liberal a sus graves problemas económicos.

Los principales economistas liberales, especialistas, empresarios, comunicadores y pensadores expresaron su disgusto y escepticismo con respecto a las nuevas medidas en las redes, televisión, radio y gráfica.

El economista Gustavo Lázzari explicó que, desde el punto de vista técnico, el control de precios y el acuerdo de precios, no sirven. "Si no se deja que las preferencias de consumidores y productores se ajusten a cada cambio, se genera desabastecimiento en algunas partes y sobreabastecimiento en otros".

También concluyó en ese sentido el economista Manuel Solanet, de la Fundación Libertad y Progreso, apeló a la historia para reforzar su opinión sobre las limitaciones de los acuerdos de precios. "Desde el emperador romano Diocleciano, en el año 300, hasta la fecha, siempre fracasaron. Solo han servido para dar satisfacción inicial a un requerimiento popular, ya que la mayoría cree que los culpables de los aumentos son los comerciantes y los empresarios. No es así, la inflación tiene causas macroeconómicas enraizadas en la sociedad y en la cultura. Exige soluciones que tienen que ver particularmente con las políticas fiscal y monetaria", analiza.

Miguel Ángel Calvete, presidente del Instituto de Estudios de Consumo Masivo (Indecom), que además fue dueño de los supermercados Eki y secretario de la Cámara de Supermercados Chinos, entiende que "lo más probable es que muchos de los que se comprometan a mantener estos precios no puedan cumplir. Y eso deriva en una sola cosa: desabastecimiento", según explicó en La Nación.

Hoy, paradójicamente, Argentina es uno de los países con mayor suba de precios, detrás de Venezuela, Sudán y Zimbabwe, según el FMI.



Lunes, 15 de abril de 2019