Otro golpe de timón del BCRA dejó dudas y sombras en los economistas liberales


El Banco Central anunció el "fin de la zona de no intervención", la estrategia que se mantenía vigente desde octubre del año pasado. Esto significa que puede disponer de la venta de la divisa estadounidense aún cuando cotice por debajo de $51,45, el "techo" que había quedado fijo hasta fin de año.

Además, la entidad monetaria se reserva la posibilidad de intervenir con amplias libertades en caso de que los apremios cambiarios lo requieran.

Así lo informó la entidad monetaria en un comunicado del Comité de Política Monetaria (Copom). "Dado el aumento de la volatilidad cambiaria observado en los últimos días, el Copom considera que el BCRA debe reforzar el sesgo contractivo de la política monetaria interviniendo en el mercado cambiario para reducir más agresivamente la cantidad de pesos y de esta manera contribuir al adecuado funcionamiento de dicho mercado", dice el texto.

El monto y la frecuencia de estas intervenciones dependerán de la dinámica del mercado, añade el texto.

En caso de que el tipo de cambio se ubique por encima de $51,45, "el BCRA incrementará de US$150 a US$250 millones el monto de la venta diaria estipulada hasta ahora". Asimismo, podrá determinar la realización de intervenciones adicionales para contrarrestar episodios de excesiva volatilidad si lo considerase necesario.

En cuanto a lo técnico del anuncio, el economista Martín Kalos, de la consultora EPyCA, apunta que hay un vacío en las reglas de cómo intervendrá el Banco Central dentro de lo que alguna vez fue la zona de no intervención, es decir, por debajo de los $51,45. "Por ahora, esta es una intervención libre", dice.

Para Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, aunque no estén claras las reglas del juego por debajo de la cotización de $51,45, el anuncio es suficiente para calmar algo el mercado cambiario. "En algún punto, el BCRA te está diciendo que si vos especulás para un lado y comprás dólares pensando que va a seguir subiendo, esto no será así. No da un monto, pero ya no se quedará con las manos atadas", resume.

Desde el punto de vista político, el anuncio del BCRA tiene otros condimentos. En las vísperas de la carrera electoral y en un contexto de inflación alta, el hecho de ponerle un freno al dólar es una de las pocas alternativas de la administración de Mauricio Macri para contener la suba de precios.

También muestra un nuevo guiño del Fondo Monetario Internacional ( FMI ) hacia la Casa Rosada, el Ministerio de Hacienda, a cargo de Nicolás Dujovne, principal interlocutor con Washington, y el titular del Banco Central.

Sucede que el organismo de crédito le prestó más de US$57.000 millones al país, pero fue habitualmente reacio a que esos fondos se utilicen para calmar la apreciación del dólar con respecto al peso. Según deja traslucir la decisión que hoy comunicó el BCRA, una vez más se impuso el criterio de Buenos Aires.

"La ancha avenida de la zona de no intervención en un contexto de alta volatilidad con ruido político para una economía que piensa en dólares y con el grueso de la deuda pública en dólares era un gran problema -analiza Federico Furiase, de EcoGo-. Se necesitaba más discrecionalidad ante la alta volatilidad, y eso va en esa dirección".

No obstante, el economista detalla que esta estrategia puede encontrarse con un problema de fondo: las reservas netas limitadas. "Si bien la medida puede ayudar en un muy corto plazo, si la presión continúa puede ser un arma de doble filo dado el límite de las reservas de libre disponibilidad en un contexto de cierre de los mercados", advierte.


Fuente: La Nación

Lunes, 29 de abril de 2019