América latina abraza a Venezuela en su amanecer más esperado
José Manuel Rodríguez
Ganador del concurso de ensayos de la Red Liberal de America Latina. Director de Desarrollo Institucional en Fundación Federalismo y Libertad


Este 30 de abril sorprendió al mundo cuando, en horas de la madrugada, el presidente (e) de Venezuela, Juan Guaido, apareció junto a un grupo de militares anunciando la fase final de la OPERACIÓN LIBERTAD.

La operación se inició con la liberación del líder opositor Leopoldo López, quien se encontraba en prisión domiciliaria desde 2014, cuando encabezó la primera serie de manifestaciones masivas contra Nicolás Maduro.

El pasar de la mañana y la tarde han dejado una estela bastante confusa en la ciudad de Caracas. Se sabe que sectores de la Fuerza Armada Nacional han acudido al llamado de la Operación Libertad, cuya finalidad es el cese de la usurpación ejercida por Nicolás Maduro desde el 10 de enero, fecha en el cual culminó su periodo presidencial, sin renovar el mismo en elecciones constitucionales.

Desde tempranas horas de la mañana, el internet se encuentra restringido en todo el territorio venezolano, y las pocas conexiones a la red que consiguen algunos ciudadanos enfrentan una férrea censura, que no les permite acceder a portales de noticias nacionales, internacionales o redes sociales.

Un país aislado consigue a sus ciudadanos incomunicados, pero irremediablemente echados a la calle, con el fin de rescatar la democracia, destruida por el proyecto socialista de Chávez unos años atrás.

Sin contar con novedades relevantes por los problemas de comunicación, es poco lo que se sabe del desarrollo de la situación en Caracas. 

Se registran enfrentamientos en algunos sectores de la ciudad, mientras medios extraoficiales informan sobre presuntas negociaciones entre el régimen de Maduro, y sectores leales a Guaido a fin de determinar una salida rápida al conflicto.

En la región, diversos pronunciamientos oficiales de los países latinoamericanos, apoyan casi en consenso la operación libertad, y se encuentran a la expectativa del desarrollo de los acontecimientos en Venezuela.

El gran bastión del populismo y el autoritarismo en la región, amanece sacudido por un conflicto político que viene tomando cada vez mas relevancia, no solo para el futuro del país petrolero, sino para toda América Latina.

El Estado venezolano, quien veló en su momento por respaldar económica y políticamente todos los populismos de la región, hoy se encuentra acorralado por todos sus vecinos, solo aferrado al uso de las armas, elemento que desgraciadamente basta para poder atornillarse al poder sobre la sangre de sus ciudadanos.

La caída del régimen chavista no solo significa la recuperación de la democracia para Venezuela, sino el fin de un ciclo político para América Latina, un ciclo que buscó destruir gran parte de nuestras instituciones, desde México hasta Buenos Aires, y establecer un modelo soviético en Latinoamérica.

Afortunadas aquellas naciones que decidieron dar un giro a tiempo, y hoy, en medio de todas las dificultades, pueden seguir eligiendo y deliberando en libertad sobre su futuro, quizás no con la mejor perspectiva, pero si en un Estado derecho que les permite a todas las partes participar.

Alertadas están los países que aún persisten en tomar al socialismo como un camino viable, en cualquiera de sus variables o astutas atenuaciones que los líderes de izquierda actuales buscan otorgarle para desligarse del chavismo.

Valientes aquellos países que, aunque no pudieron cambiar el destino de sus países a tiempo, hoy buscan dejarlo todo en las calles, tanto de Managua, La Habana y Caracas, para retomar la libertad que alguna vez conocieron.

En 1968, cuando la URSS invadió Checoslovaquia con el fin de detener las reformas liberales que permitirían a los checos abrirse a occidente, diversos grupos disidentes del pacto de Varsovia y Europa occidental, se manifestaron bajo el lema "Por vuestra libertad y la nuestra", entendiendo que el mundo no sería libre, hasta que cada ciudadano que lo habitara gozara de dicho derecho.

La atención de América Latina sobre Venezuela, comprende el mismo principio. No podrá ser posible alcanzar una región próspera y libre, mientras las heridas del chavismo y el castrismo continúen vulnerando la democracia. Es por ello que la lucha venezolana es por su libertad, y la de todo el hemisferio.

Martes, 30 de abril de 2019