Una fórmula amoral y el surgimiento de un Frente Cleptocrático Nacional
Por: Embajador Enrique de la Torre


La reciente designación de Alberto Fernández para encabezar la fórmula presidencial con Cristina Kirchner de Unidad Ciudadana ha sorprendido a todos. Primero, porque quien lidera el espacio político resigna su rol protagónico a un personaje menor con liderazgo casi desconocido. 

Cristina Fernandez - Alberto Fernández en 2008

Segundo porque el elegido, si bien conocido por la electora, ha sido hasta hace muy poco un vitriólico crítico del espacio político que ahora lidera como candidato. La elección que ha sido catalogada de excéntrica por numerosos analistas abre sin embargo preguntas que van mucho más allá de sus chances de ser elegidos. ¿Qué significa esta fórmula presidencial? ¿Cuál es su objetivo y dinámica política de llegar al poder? Una característica saliente de la fórmula es su amoralidad, su total falta de principios. Alberto Fernández está aburrido de que le hagan ver sus contradicciones entre lo que sostenía y sostiene. ¿Tienen acaso alguna importancia la conducta conforme a ideas y convicciones para el accionar político? O se trata de nimiedades desechables para "el príncipe" siguiendo a Maquiavelo. 

En un ensayo clásico de 1943 de F A Hayek, cuando el mundo estaba sumergido en segunda guerra del siglo y el futuro era aún incierto entre totalitarismos y democracias, alertaba sobre el futuro en: "El Camino a la Servidumbre", (Road to Serfdom, Routledge Classics, 2001.) Allí sostenía que "... los inescrupulosos y desinhibidos son los que tendrán más éxito en una sociedad con tendencias al totalitarismo." Es más nos previene de la inexorable dinámica de los líderes autoritarios que "... muy pronto tendrán que elegir entre desechar la moral ordinaria o su fracaso." Concluyendo que "quien no ve esto no ha podido todavía comprender el pleno alcance de la grieta que separa los totalitarismos de los regímenes liberales, la crucial diferencia entre la profunda atmósfera moral que separa a los colectivismos (populismos) de la esencia individualista de la civilización occidental". 

Parece que en Argentina se estuviera configurando con maniobras tentativas y aún inciertas un gran frente cleptocrático. De tener éxito esto le daría un golpe de gracia a la democracia republicana nacida en 1983. ¿Por qué? Porque Alberto Fernández se está comportando conforme a la caracterización de Hayek. Su clara misión siguiendo los deseos de la líder es arremeter contra la justicia que la está juzgando. Todo lo demás es secundario ya que con condena no hay futuro político. Pero también nos muestra claramente que el futuro del gobierno surgido de esta fórmula está destinado a actuar desinhibidamente frente al andamiaje moral o institucional que permitió su elección. La constitución y las leyes no serán obstáculos para su ejercicio del poder. Si bien esto fue claro en el "vamos por todo" del último gobierno de Cristina Kirchner no deja de ser menos claro de la actual fórmula Fernández-Fernandez.

Miércoles, 29 de mayo de 2019