España: los pactos "liberales" de Ciudadanos
Benjamin von der Becke
Especial para Visión Liberal, desde España


Los pactos liberales de Ciudadanos

La llamada a elecciones generales fue una buena jugada estratégica de Pedro Sánchez que encontró a más de un partido con el pie cambiado (el PP renovándose tras clamorosos casos de corrupción; los nacionalistas siendo juzgados por rebelión; Podemos fragmentándose en varios pedazos...). Y aunque es verdad que el PSOE salió fortalecido de las urnas, en esta ya aceitada democracia parlamentaria -donde ha desaparecido el bipartidismo- ninguna fuerza logra por sí sola alcanzar mayorías suficientes. Así, en medio de un mar que ha quedado bastante revuelto tras las últimas cuatro elecciones tenidas en abril y mayo, el gran desafío de las dirigencias es ahora interpretar correctamente los apoyos recibidos y lograr articular acciones que les permitan ejercitar su poder.

La Comisión directiva de Cs ha definido las nuevas líneas rojas para hacer sus futuros pactos

Con junio se abre un tiempo político más sutil, el de negociaciones cruzadas y acuerdos imprevistos, que el "pueblo" -que "gobierna a través de sus representantes"- muchas veces desconoce y que, acaso, solo intuye cuando ve series como "Juego de Tronos"...

Olvidándose pues de los fragores de las ultimas batallas en las contiendas electorales, los dirigentes tienen ahora que dejar de lado las purezas ideológicas y hasta ciertas antipatías personales para lograr acuerdos verdaderos y esperanzadores. Y todo esto sin desdibujarse demasiado frente a sus votantes.

Ciudadanos ha sido el primero que puso manos a la obra llamándose a deliberaciones internas para definir con quién se podrá o no pactar... El "partido naranja" ha quedado con llaves que pueden abrir o cerrar muchas de las futuras puertas que habilitan el poder. De ellos dependerá que algunas Comunidades y Ayuntamientos, tan importantes como las de Madrid o Barcelona, tengan un color u otro. Esta fuerza liberal de la España contemporánea, surgida en Cataluña en 2006, inicialmente para oponerse a las pretensiones de los separatistas vernáculos, no ha dejado de crecer desde entonces en todas las elecciones a las que se presentaron. Pero en este camino ascendente sus dirigentes deben pagar cierto derecho de piso ideológico teniendo que ensayar difíciles movimientos de contorsionistas para continuar siendo quienes decían ser sin renunciar por ello a ser quienes quisieran. "To be or not to be" esa es la cuestión... parecía declarar anoche su vocero, José Miguel Villegas. Es que tras un congreso extraordinario la fuerza naranja expresó las conclusiones de sus deliberaciones, que se convertirán en mandato para todos aquellos que tendrán que negociar y pactar en los diferentes ámbitos donde se requiera el apoyo de sus diputados y concejales. ¿Qué resolvieron? Priorizarán los acuerdos con el PP siempre y cuando estos no involucren a Vox (la fuerza de extrema derecha) y también con el PSOE, siempre y cuando estos no flirteen a su vez ni con los nacionalistas (catalanes y vascos) ni con Podemos, a los que consideran en sus antípodas ideológicas.

  Las "tres derechas" -Vox, PP y Cs- convocadas en Plaza Colón en febrero 2019  


De este modo Cs escucha las sugerencias de los liberales de Francia y de Alemania que se escandalizaron al ver cómo semanas atrás Albert Rivera daba guiños al PP y a Vox para la consolidación de un posible "bloque de las tres derechas" ... Ahora el excluido en las aritméticas para formar gobiernos sería Vox y no el PSOE, con todo lo que al orgullo de Albert Rivera le cueste, pues tendrá que sentarse una vez más a negociar con Pedro Sánchez... Fue éste quien tiró el primer órdago. Apenas terminaron de saberse cómo quedaron los resultados electorales y ante los primeros escarceos de Ciudadanos con el PP y Vox, el presidente Sánchez había advertido: "Lo que no se entiende en Europa es que un partido que se autodefine como liberal se apoye en la ultraderecha para conformar gobiernos".

Fue Manuel Valls, el ex primer ministro francés que Cs fichó para que juegue en las ligas catalanas, quien primero puso las cosas negro sobre blanco dentro de su espacio cuando dijo, tras haber fracasado en su candidatura a la alcaldía de Barcelona, que prefería darle su apoyo a Ada Colau (la actual alcaldesa de izquierda) a que los nacionalistas catalanes ganen el bastión de Barcelona. Su tesis, que suena bastante disruptiva en las castizas orejas españolas, es que los socialistas, los liberales y el Partido Popular Europeo se tienen que unirse para "arrinconar a la extrema derecha" e impedir un mayor avance a los separatistas. De esta forma, los principios estratégicos que rigen en el continente deben aplicarse igual en esta península, porque "en Barcelona nos jugamos el futuro de España, de Catalunya, y del resto de Europa".

  El ex primer ministro francés, Manuel Valls, fichado por Cs que no ha logrado ser alcalde de Barcelona, pero propicia dar sus votos a la izquierda  


Como ya hemos dicho en columnas anteriores el posicionamiento de Cs para obtener mayor peso político tendrá siempre que sortear las complejidades ideológicas del "centrismo" español y las astucias progresistas de la socialdemocracia europea, que en estas playas las expresa el PSOE.

¿Quienes pagarán ahora el pato de la boda? Presumiblemente el Partido Popular, que también necesitará -en Madrid, por ejemplo- del apoyo de Ciudadanos, pues tendrá que hacerles el feo a los de Vox en los acuerdos que estaban perfilándose para poder formar gobierno en varios otros ayuntamientos.

Benjamín von der Becke

Madrid, 4/6/19.

Martes, 4 de junio de 2019