Una vez más, el Estado es la "plaga" que seca a la industria del vino
Juan Martín Gonzalez Villanueva
Licenciado en Economía (Universidad de Cuyo)


La vitivinicultura es una de las industrias más importantes del país. Argentina posee una cantidad de 218,233 hectáreas de viñedos y produjo 14.521 millones de hectolitros en 2018 según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV). La magnitud de esta actividad nacional se ve reflejada en el hecho que en 18 de las 23 provincias del país se plantan vides. En consecuencia los viñedos ocupan el 0.1% de la superficie del país pero la industria vitivinícola representa el 0.4% del PBI lo que significa que su valor agregado multiplica por 4 la participación en el PBI nacional en relación a la superficie que ocupa. Al mismo tiempo, la industria esta compuesta por 23,931 viñedos y 895 bodegas que emplean a 385,000 personas siendo Mendoza la provincia con mas puestos de trabajo dado que el 54% de la población trabaja directa o indirectamente en el rubro.

En ese contexto y a pesar de ser el mayor productor de vino de Latinoamérica y el quinto a nivel mundial, Argentina, no logra aprovechar el gran potencial de su enorme industria vitivinícola. Esto se debe principalmente a la alta carga impositiva a la que se encuentra sometido el sector ya que por cada 100 de ganancia que genera el mercado vitivinícola, 60 van al Estado en forma de impuestos y 40 van al productor. En el caso del productor primario, es decir, el productor de uvas, 40 van al Estado y 60 al productor. 

Esta situación resulta alarmante para los productores vitivinícolas quienes tampoco ven con buenos ojos la situación actual de ventas en el mercado interno ya que el consumo de vino esta por debajo de los 20 litros per capita, el nivel mas bajo en la historia por lo que las ventas cayeron nuevamente en el ultimo año. El mercado externo tampoco ayuda ya que a pesar de que las exportaciones de vino aumentaron en 2018, lo hicieron de manera muy leve, no pudiendo compensar los aumentos de costos internos y los altos costos logísticos que implica enviar el producto primero a Buenos Aires y luego al exterior.

En resumen, en un país donde la industria genera 58.000 millones de pesos en venta de vinos en el mercado doméstico y exportaciones de productos vitivinícolas por 953 millones de dólares a 122 países, una carga impositiva de 4.400 millones de pesos resulta insostenible e injusta para una industria que representa la cultura de los argentinos.

Viernes, 14 de junio de 2019