¿Cuál es el mayor peligro de "deformar" la Constitución de Alberdi?


Dicen que el que avisa no traiciona. La propia expresidente Cristina Fernández repitió en numerosas oportunidades que no cree en el poder judicial y un grupo de intelectuales afines se abocaron a la tarea de redactar una nueva constitución que elimine el poder judicial. Lo reconoció Mempo Giardinelli cuando reveló que "uno de los puntos centrales que tenemos es el estado de un sistema de justicia que sostenemos que no debe ser más un poder, porque el gran anacronismo es el Poder Judicial".

¿Qué tan grave resultaría para los argentinos que la Constitución de 1853 sea "reformada" (o "deformada") bajo el paradigma que proclaman los kirchneristas? La abogada egresada de UBA,  Máster en Derecho Empresario en ESEADE y especialista en Derecho Económico Carolina González Rodríguez responde:

En la Constitución de 1853, "hay una protección y una tutela para todos por igual. Eso nos garantiza que somos todos iguales ante la ley. Cosa que con una nueva Constitución sin poder judicial independiente, con un avasallamiento completo de las libertades y los derechos individuales en atención a la tutela y protección de derechos colectivos. Puede ser que tengas suerte y entres en esos derechos o puede ser que estés visto bajo la visión binaria enemigo/amigo".

En una entrevista coordinada por Marcelo Duclos, en el marco del ciclo de Diálogos por la Libertad que organizó Fundación Naumann, la abogada explicó: "la gente no tiene una conciencia muy práctica de la importancia que tiene la Constitución Nacional en el día a día. El contenido de esa ley fundamental es la que nos hace más o menos libres, que todos tengamos más o menos derechos. Pareciera que es una norma abstracta que no tiene que ver con nuestra vida cotidiana y es todo lo contrario".  

En la entrevista, González Rodríguez explicó que ya las reformas de 1994 adulteraron ese espíritu libertario y revolucionario que inspiró la Constitución de Alberdi: "se incluyeron derechos colectivos: al medio ambiente, de los consumidores, de los pueblos indígenas. Se dejó de proteger a las personas, independientemente de cuál fuera su condición, raza, edad, género y se pasó a procurar una tutela de un grupo, de un colectivo. Eso es muy grave porque dentro de un grupo o de un colectivo tenemos infinidad de personas con infinidad de preferencias y vocaciones. Y por el solo hecho de pertenecer a ese colectivo está sujeta a las regulaciones que se le imponen al colectivo".

Enfatizó que fue la Constitución de 1853 la que "en apenas 70 años sacó a la Argentina del desierto que era para convertirla en una de las economías más importantes del mundo de la época. Porque garantiza las libertades individuales, la propiedad, sos dueño de los frutos de tu esfuerzo y limita al poder político al empezar a restringir esas libertades que admite".

¿Qué ves cuando ves?

En otro pasaje de la entrevista, la abogada explica por qué los liberales defienden y proclaman la Constitución del '53: " lo que estamos haciendo es aplaudir una posición filosófica con respecto a qué vemos cuando vemos al otro. Vemos al "otro". 

¿Y los colectivos, a quiénes ven? "Del otro lado de la vara ideológico se ve a un inferior que necesita la presencia del caudillo, del gobierno, del Estado", responde con énfasis.

Los principios y valores de 1853 que hicieron posible la salida tan caótica de la Argentina son aplicables porque son perspectivas filosóficas del otro, que es el mismo acá, en Bolivia y en cualquier parte del mundo.

Hay una protección y una tutela para todos por igual. Eso nos garantiza que somos todos iguales ante la ley. Cosa que con una nueva Constitución sin poder judicial independiente, con un avasallamiento completo de las libertades y los derechos individuales en atención a la tutela y protección de derechos colectivos... puede ser que tengas suerte y entres en esos derechos o puede ser que estés visto bajo la visión binaria enemigo/amigo.

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Martes, 18 de junio de 2019