¿Por qué se permite que un político procesado pueda ser otra vez candidato?
Horacio M. Lynch
Abogado. El autor es abogado. Fundador de FORES. Especialista en justicia, con varios trabajos en temas institucionales, entre otros, FRAUDE POLITICO ELECTORAL, ARGENTINA 1910-2010

Con sus polémicas declaraciones los provocadores K desvían el gran debate relativo a que es absurdo que una excepción - evitar la posibilidad de un fraude pre electoral - se convierta en regla y quede liberado a los delincuentes acceder a puestos públicos en las elecciones, convirtiendo al gobierno en un aguantadero. Se han analizado y discutido los fueros, pero no se vigila el modo para lograrlos

Los provocadores K

En Argentina el debate político está hábilmente manejado por los provocadores K, quienes, mediante declaraciones polémicas y escandalosas, desvían la atención y evitan que se discuta lo principal, es decir, cómo es posible que un país víctima de un desfalco multimillonario admita postularse como candidatos a las elecciones a distintos procesados, especialmente una persona multiprocesada por estos hechos, con contundentes pruebas de dirigir la banda que lo ha asolado.

Provocativas amenazas y propuestas

Periódicamente, con mucho timming, los provocadores K lanzan declaraciones absurdas que generan polémicas que generan un gran debate y logran su objetivo de copar los medios y los programas.

Hace un tiempo, Eugenio Zaffaroni  y Mempo Giardinelli anunciaron que, de triunfar los K, propondrían sustituir la Constitución. Luego de la polvareda que generó, subieron la apuesta, anunciando que suprimirían al Poder Judicial. Más recientemente, Alberto Fernández, profesor de la UBA, postuló que el Poder Legislativo avasalle al Poder Judicial, dictando una ley para "revisar los procesos de la corrupción". 

LEER MAS: ¿Cuál es el mayor peligro de "deformar" la Constitución de Alberdi?

Y ello sin que le ruborice ir luego a dictar clase a una Facultad de Derecho que debería expulsarlo por tal propuesta, como reprobaría cualquier profesor al alumno que la hiciera. Tampoco debería volver Zaffaroni por su propuesta de sustituir la actual Constitución por otra antirrepublicana que suprime uno de los tres poderes, propuesta que ignoran que se lo impiden los pactos preexistentes, como el de San Nicolás, que menciona el Preámbulo de la Constitución. En estos días, Dady Brieva propuso organizar una CONADEP para periodistas, idea a la que alegremente se sumó Giardinelli, ignorando que es atentatoria de la libertad de prensa que consagra nuestra Constitución.

Pican el anzuelo

Estas polémicas están copando el debate pre electoral escondiendo lo central es decir, cómo es posible que se admita como candidatos a personas a quienes lo único que separa de la cárcel es el tiempo del proceso.

La más notoria es CFK. Pero no es la única, pues se presentan muchos otros como su hijo, el también multiprocesado Máximo Kirchner, Guillermo Moreno, y hasta Julio De Vido desde la cárcel.

Su objetivo de mínima es 'lograr fueros' para no ir a la cárcel, pero, en el caso especial de la ex presidente, es difícil pensar que, si lograra su objetivo de alcanzar el poder, no ceda a su tentación atávica de cebarse nuevamente con el Tesoro Nacional.

Muchos de los que fueron funcionarios hoy están procesados o en la mira de la Justicia. Igual aspiran a ser votados

(Hay otros casos en que todavía no están procesados, como el de Axel Kicillof, que se candidatea a gobernar la provincia de Buenos Aires pese a que, incuestionablemente ha incurrido en una descalificante mala praxis por su responsabilidad en una decisión, en el caso de YPF, que ha colocado al país ante el grave riesgo de ser obligado judicialmente a pagar más de us$3,000 millones de dólares. Pero estos casos deben ser tratados de otra forma).

Es el momento de revisar la absurda interpretación de que un procesamiento judicial legítimo no impida la candidatura.

Es cierto que en algún supuesto una disposición de esta índole podría justificarse (en el supuesto de un candidato a quien, ostensiblemente, se le intenta involucrar en una denuncia penal para impedirle competir). Pero hoy día se ha convertido en regla lo que podría ser una excepción, y tal disloque convierte a las elecciones en un camino hacia un aguantadero de delincuentes. Claramente se logra a un resultado infinitamente peor del que quiere evitar.

Es decir, que tal excepción no se puede esgrimir cuando se trata de personas como CFK donde existen contundentes prueba del desfalco en el que ha incurrido ella y su marido. La cuestión se habría analizado con superficialidad. Esto es lo que logra la muy discutible interpretación del artículo 23 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos que, así entendido, vulnera nuestros principios constitucionales implícitos. 

Es que nuestra Constitución, no puede ser interpretada con tal laxitud que permita presentarse a un procesado. Sobre la culpabilidad de CFK y su hijo Máximo, hay contundentes pruebas de sus delitos: arrepentidos, testigos, movimiento de fondos, canalización de fondos, y contemporáneamente, un indemostrable incremento descomunal de sus fortunas.

El recto principio es que los procesados por delitos graves en juicios incuestionables, no pueden ser candidatos según nuestra Constitución: la excepción no puede convertirse en regla. Es increíble que este tema ni siquiera esté instalado en el debate político ante las próximas elecciones.

Adviértase por lo demás, que el procesamiento aquí se ha dictado antes de postularse los procesados para las elecciones; aceptar que esto pueda ocurrir, consagraría en la Argentina la posibilidad de burlar a la Justicia y generando una grosera desigualdad ante la ley.

Hasta ahora los provocadores han logrado su propósito de que no se profundice este desastre institucional, que implica que en teoría es posible concretar aquel resultado disvalioso, absurdo, antinatural.

Jueves, 27 de junio de 2019
1
Etiquetaselecciones