Sistema colapsado: Los japoneses ya no podrán vivir de sus jubilaciones


La demografía está acabando con el milagro japonés, una reforma al sistema insostenible sistema de pensiones inquieta a su envejecida población, en que el 20% de los japoneses mayores de 65 años vive en pobreza relativa. Japón tiene con la mayor tasa de dependencia del planeta; a un jubilado lo sostienen 1.8 trabajadores y la situación empeora por la baja natalidad y alta esperanza de vida.

Japón ha venido liderando en las últimas décadas el ranking de esperanza de vida al nacimiento. Actualmente la esperanza de vida al nacimiento de una mujer en Japón supera los 87 años. En el caso de los hombres es de 82 años. Como consecuencia, y unido al bajo índice de natalidad con el que cuenta (1,40 hijos por mujer en 2013), Japón tiene una de las sociedades más envejecidas del mundo.

Un matrimonio de sexagenarios que se jubile necesita ahorros de 164.000 euros como complemento a sus pensiones públicas para vivir hasta los 95 años y eso está plasmado en un informe gubernamental dado a conocer a unas semanas de que se celebren elecciones parciales a la Cámara Alta del Parlamento, el próximo 21 de julio.

La edad legal de jubilación en Japón es de 65 años y la pensión media asciende a 150.000 yenes (1.233 euros), lo que mantiene a los japoneses mayores de 65 años en la pobreza relativa, una de las proporciones más altas entre países desarrollados, según la OCDE. Y la situación empeorará por la baja natalidad y la elevada esperanza de vida, estimándose que para 2060 el 40% de la población sea mayor de 65 años.

El principal reto de esta situación es garantizar la sostenibilidad del Estado de Bienestar. Una estructura demográfica como la de Japón, con un importante porcentaje de población en edad avanzada y un somero relevo poblacional derivado de una baja tasa de natalidad supone una importante tensión en el sistema público de previsión, al contar con un elevado número de beneficiarios (jubilados) y con un menor número de contribuyentes (población ocupada que cotiza al sistema).

En el otro lado de la balanza, Japón goza de una tasa de desempleo muy baja (3,5% registrado en mayo de 2014) que permite que un alto porcentaje de la población en edad de trabajar se encuentre contribuyendo al sistema.

Esta baja tasa de desempleo tiene tres explicaciones:

  • La reducida tasa de sustitución de las pensiones: esto hace que la diferencia entre el último salario y la pensión pública sea muy alta.
  • La cultura corporativa japonesa: hay una altísima identificación de los japoneses con su empresa, que llega a formar parte de la vida de los trabajadores, y que deriva en una alta fidelidad a la misma y, por tanto, baja rotación.
  • Los gobiernos japoneses no promovieron, a diferencia de otros países, políticas de jubilación anticipada para fomentar el empleo juvenil, lo que ha provocado que en Japón haya más empleados de edad avanzada que en otros países.

Jueves, 27 de junio de 2019