Ricardo "Matrix" López Murphy o el stand up del "NO candidato"
Daniel Olivera
Periodista y escritor. Autor del libro "Francisco, el argentino que puede cambiar el mundo"


Que la Argentina es un país excéntrico y extravagante en su desmesura ya hace rato que dejó de ser noticia. La lista es inagotable. Somos "defaulteadores" seriales y aún así el Fondo Monetario nos acaba de dar el préstamo más grande de la historia que nunca antes se le dio a un país de la Tierra.

Hace casi cien años teníamos menos inflación y más inversión que los Estados Unidos y hoy solo nos ganan en el Guinness de la inflación Venezuela, Ruanda y Burundi. 

Tuvimos dos hiperinflaciones (una de 5000% y otra de 21000% y ninguna de las dos fue en medio de una guerra. 

En los agrios días de finales de 2001 desfilaron cinco presidentes en una semana. Ahora mismo, la coalición oficialista acaba de sumar a sus filas al hombre (Adolfo Rodríguez Saa) que -entre ovaciones del Congreso- le anunció al mundo que repudiaríamos la deuda externa y no le pagaríamos a los bonistas de medio planeta. 

Y la nómina no se agota en la economía. El padre de la Patria (San Martín) murió exiliado en Francia porque no quería ser parte de las guerras civiles. Nuestro mayor escritor (Borges) pidió morir y descansar en paz en Ginebra, como si nuestra tierra estuviera "maldita". 

López Murphy en una de las tantas charlas que dio en el periplo de 48 horas en Corrientes y Misiones. Aplausos de pie.

Tenemos al mejor jugador de fútbol (Messi) del mundo pero hace 36 años que no podemos ganar un Mundial. El cardiocirujano (Favaloro) que inventó el dispositivo que salvó millones de vidas en el mundo, se descerrajo un escopetazo porque el Estado Nacional no pudo, no supo o no quiso ayudarlo a financiar una quiebra financiera. 

Un hipotético test de ingreso a la Universidad pública gratuita, donde se pidiera escribir el nombre y apellido de los cinco premios Nobel nacidos y educados en el país, sería reprobada casi unánimente. 

A esos listados delirantes le podríamos agregar otro caso de disparate desmesurado. Por cuestiones profesionales (estamos trabajando en un proyecto editorial) me toca ser testigo de otro exabrupto intelectual que desafía nuestra inteligencia como sociedad.

Y este López Murphy versión 2019 viene en formato standapero. Cautiva a los más jóvenes con una variedad de coral propia de un cantante lírico.

Ricardo López Murphy (él es el personaje en cuestión) cual Quijote que anda disparando ideas con su "ametralladora" sin magias, es protagonista de la primera campaña política de un NO candidato. 

Sí. López Murphy recorre pueblos y ciudades de la Argentina no en busca de votos (la unidad de medida del sistema de representación de la democracia liberal), sino cuál pastor laico que evangeliza en el catecismo de "Lo que hay que hacer" para salir de la crisis económica, social y cultural que nos hundió en la ciénaga.  

López Murphy no busca juntar votos. Y eso le da una ligera ventaja moral. No es Espert, Pichetto, Macri, Lavagna, Urtubey, Del Caño y mucho menos Cristina. Claro, que no tener ese fin utilitario -el de tratar de juntar votos-, le da otras ventajas sobre los candidatos. La gente, y en especial la platea joven, lo miran con más simpatía y menos desconfianza. RLM no los va a defraudar, en principio porque no será elegido para ningún cargo en octubre. 

Ahora bien, que no sea candidato no significa que no sea político. Y el preámbulo de la constitución de un político es seducir a la gente, para que ese metafórico "puño lleno de ideas" del que hablaba Churchill, penetre en los subconscientes de la platea. Y RLM que parece haber superado la idea de que poner cara de bulldog le daba una ventaja comparativa en términos de respeto, fue mutando poco a poco con los tiempos mediáticos que proponen las nuevas tecnologías. 

Los jóvenes "coparon" la parada. Escucharon a RLM con el aire contenido y sin pestañear. 

Si un video por Instagram o facebook equivalen en audiencia a quinientas conferencias, López Murphy captó con habilidad ese novedoso metamensaje para un hombre que tiene 68 años y entre otras miles de rasgos personales es ahijado de don Ricardo Balbín, uno de los próceres de la antigua Unión Cívica Radical.

Y este López Murphy versión 2019 viene en formato standapero. Cautiva a los más jóvenes con una variedad de coral propia de un cantante lírico. Arranca el fraseo con unos agudos juveniles y a mitad de la idea (en especial cuando habla de temas ásperos como inflación, déficit fiscal y recorte de gastos) comienza a virar la voz hacia los tonos más graves (tal cual hacia un gran actor dramático como Narciso Ibáñez Menta) hasta el punto de que la audiencia queda hechizada no tanto por lo que dice sino por como lo dice. 

Si a esa riqueza vocal le agregamos un físico portentoso y una gestualidad de manos aprendida en los durísimos debates universitarios de los 70, cuando los pichones de radicales tenían que enfrentar a los cuadros mesiánicos del peronismo revolucionario o la izquierda comunista o troskista, ya estamos en presencia de un stand up en clave política. 

Y para mi sorpresa, ese show funcionó de maravillas en Corrientes y Posadas, las dos ciudades de la minigira por el nordeste argentino que RLM emprendió con un vigor inusitado. Allí llegó invitado por la Fundación Naumann, el Club de la Libertad, Fundación Cívico Republicana y Fundación de la Libertad Misiones. 

Este López Murphy remixado a lo Matrix, por ocho radios, diarios web y papel y canales de televisión en poco menos de 48 horas. 

En ese periplo de ocho radios y tantos otros medios, dejó flotando definiciones que perdurarán en los oídos de correntinos y misioneros por mucho tiempo. "Perdí la elección contra el mayor fugador de la Argentina. Perdí con semejante bandido", una de ellas.

¿Quién dijo que los economistas son aburridos?. La explosión de risas que generó entre los más jóvenes la confesión de RLM cuando dijo que había conseguido menos votos que Néstor Kirchner en 2003. Obviamente, no fue el contenido, sino el "continente". La capacidad histriónica del "bulldog" es de antología:

"Perdí  con semejante bandido! ¡Perdí contra un gángster!". La confesión más hilarante de Ricardo López Murphy

"¡Se imaginan ustedes! - dijo con voz aguda y llevando sus más de cien kilos hacia la platea- perdí la elección contra el mayor fugador de divisas de la Argentina!"... Para rematar en tono gutural y como si estuviera afectado de Epoc con el último aliento: Perdí con semejaaaannnte bandido!!! Perdí contra un gangster!!!!. Si no fuera patético que eso pasara, sí...sería gracioso.

 Dejo cerebros repiqueteando con frases al estilo: "la devaluación es como la infidelidad, solo es efectiva si todo se hace en secreto". "Argentina es el único país donde las denuncias de Odebrecht nunca terminan de llegar. Van un pasito adelante, tres hacia atrás. Las cárceles de Perú, Brasil, y Colombia están llenas de ex presidentes y ex opositores, y nosotros somos los únicos donde Odebrecht parece no haber corrompido a nadie. ¡Vamos!" 

"Las grandes empresas no necesitan la reforma laboral. La reforma es para las pymes. Para que haya una explosión de empleos nuevos". "Hay que crear trabajo privado y exportar, solo así podemos aliviar al buey que somos los 12 millones de argentinos que sostenemos con nuestros impuestos al resto. No querramos imitar a Suiza o Alemania. Noooo, por Dios", ironizó una vez más.

Yo me dí cuenta que Macri iba a darse una piña eeeenorme, el primer día. Cuando en vez de hacer un discurso a lo Churchill convocándonos a un programa de sangre, sudor y lágrimas, se puso con el bailecito y los globitos en el balcón".

Después, se permitió una utopía. Un país cuyo presidente fuera López Murphy, según él mismo. Y adelantó: "Si yo fuera presidente no me dejaría apretar por Moyano ni ningún gánster. Aplicaría la violencia para retornar al estado de derecho y la legalidad". 

Esa fue una, pero hubo cincuenta, cien frases más. Todas desataban el entusiasmo tribunero, a esta altura ya el auditorio había perdido toda compostura "académica". Pero en tiempos de videos virales, el nuevo RLM jugó su mejor carta en los últimos segundos de su actuación. 

Fue cuando la platea le preguntó por el inmovilismo de la administración Macri. Cómo si fuera Pachano en la pista del Bailando: se levantó de la silla, se deslizó al centro del escenario y micrófono en mano respondió:

 "Yo me dí cuenta que Macri iba a darse una piña eeeenorme, el primer día. Cuando en vez de hacer un discurso a lo Churchill convocándonos a un programa de sangre, sudor y lágrimas, se puso con el bailecito y los globitos en el balcón. Yo dije, este señor no sabe lo que hace, cree que estamos en una fiesta"

Todo mientras ensayaba unos pasitos cortos y rítmicos al estilo cuartetero de los Noventa. A decir verdad, no se si los jóvenes misioneros que se gastaron las manos aplaudiendo, fueron conscientes de la transmutación gestual de un bulldog político reconvertido en un "performance" de las ideas.

Pero esa epifanía, de verdad, ocurrió.

Viernes, 19 de julio de 2019