La pelea de dos mundos: otro round entre libre mercado y el populismo


La pelea entre el CEO de Mercado Libre Marcos Galperín y el dirigente social Juan Grabois es una pelea de modelos. Es la verdadera grieta de un país que no puede tejer un futuro si no desteje antes los arquetipos que lo llevaron a ser lo que hoy es. 

Galperín es un modelo de empresario exitoso. Emprendedor, arriesgado, innovador, su web Mercado Libre es una de las diez e-commerce más importantes del mundo.

Grabois es un dirigente social que cobró protagonismo tras la irrupción de los llamados cartoneros, en la crisis del 2001. Un año después funda el Movimiento de Trabajadores Excluidos y desde entonces cimentó su poder en la asistencia a personas en situación de calle, a los trabajadores de la economía informal -un eufemismo para llamar a los que trabajan en la calle- y en la organización de piquetes y protestas.

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Galperín y Grabois son del mismo país pero no se registran mutuamente más que para señalar sus diferencias. Que no son personales, sino ideológicas. Por eso Grabois saltó como leche hervida cuando un "hilo" de Twitter reveló que los beneficios impositivos que tiene el CEO de Mercado Libre no se los concedió Mauricio Macri sino Cristina Kirchner. Cortocicuito en la grieta. Ese argumento va en contra de los adalides populistas, desarma los postulados de Grabois. 

Se trata de la Ley de Promoción de la Industria del Software, sancionada en 2004 y prorrogada en 2011 hasta el 31 de diciembre de este año. En ella, se establece un tratamiento fiscal especial, con excepciones para las importaciones y un fondo fiduciario llamado Fonsoft para apoyar la creación de emprendimientos y fortalecer los ya existentes.

El tratamiento fiscal especial les otorga mayor estabilidad al no afectarles el aumento de impuestos nacionales desde que la ley fue sancionada, como así también la reducción de hasta el 60% del impuesto a las Ganancias, el acceso a un bono que se acredita mensualmente para pagar impuestos nacionales.

Además, si la empresa decide exportar, el bono de crédito fiscal permite cancelar proporcionalmente al tamaño de las exportaciones el impuesto a las Ganancias.

Grabois reaccionó con más golpes e insistió con el argumento de los beneficios impositivos que "atentan" contra el trabajador "normal": "De todas formas, a este zurdito simplemente se le ocurrió plantear que estaría bueno que pagues los impuestos. Que no te regalen el 60% del impuesto a las ganancias mientras un empleado bancario lo paga, o el 70% de las cargas patronales mientras una PyME las tiene que pagar", replicó.

A partir de ahí comenzó un ping pong de respuestas, todas punzantes, entre ambos, que convirtieron a Twitter en un cuadrilátero de boxeo. En vez de puños, palabras. 

El fondo de la cuestión es que los modelos que inspiran a uno y a otro son incompatibles. Digan lo que digan, son argumentos que se escuchan a sí mismos, hasta convertir a la grieta en un pozo oscuro donde caen todos. Cualquier similitud con la discusión política es ¿simple? coincidencia


El empresario volvió a tomar la posta y, en forma irónica, le comentó: "Ah, sos abogado exitoso. Felicitaciones". E inmediatamente hubo réplica del dirigente social: "No muy exitoso la verdad. Me esfuerzo y me arreglo como puedo, igual que el 90% de los argentinos. Tal vez deberías reflexionar por qué a vos te va tan bien cuando al resto nos va tan mal, ¿será tu talento o serán tus privilegios?".

"Tal vez 'alguito' tuvo que ver el esfuerzo, el sacrificio y la capacidad de los 8 mil empleados en toda Latino América, que todos los días hacen la empresa", retrucó Galperin, destacando la importancia de los trabajadores. Y agregó: "Ah, un detalle, la Argentina representa aproximadamente el 20% de los ingresos".

Ese primer mensaje fue publicado el sábado y al día siguiente intervino Grabois, que le respondió con un largo mensaje escrito en otra plataforma y trasladado en forma de imagen a Twitter: "Todo bien con tu esfuerzo, capacidad y sacrificio. Es casi tan loable como el de miles de obreros, vendedores ambulantes, cartoneras, horticulteras, sin contar miles de pequeños empresarios y laburantes asalariados a los que no les va tan bien".

El foco que le puso el líder de la CTEP a la discusión fue el mismo por el que habían discutido en mayo: el pago de impuestos: "Estaría bueno que pagues, que no te regalen el 60% del impuesto a las ganancias mientras un empleado bancario lo paga o el 70% de las cargas patronales, mientras una Pyme las tiene que pagar", escribió Grabois.



Lunes, 29 de julio de 2019